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La tarea inconclusa de Franklin Roosevelt

4 de septiembre de 2020

4 de septiembre de 2020 — El Presidente de China, Xi Jinping, le envió ayer al Presidente de Rusia, Vladimir Putin, un mensaje en ocasión del festejo del 75avo aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial que marcó la derrota del flagelo del fascismo, en donde se comprometió a “salvaguardar decididamente la victoria de la Segunda Guerra Mundial” en contra de quienes quisieran darle marcha atrás. El Presidente Xi exhortó también a toda la comunidad internacional a unirse a China y a Rusia para promover “la construcción de una comunidad con un futuro compartido para la humanidad, a fin de que las futuras generaciones disfruten un mundo de paz duradera, seguridad universal y prosperidad común”.

Estas loables metas para toda la humanidad—paz, seguridad y prosperidad— son muy semejantes a las muy memorables Cuatro Libertades que proclamó Franklin Roosevelt en 1941, las cuales proponía que se lograsen “en todo el mundo”.

Pero ¿cómo se puede hacer esto, en un mundo que se encuentra en el proverbial minuto antes de la medianoche? Cuando una cadena de provocaciones militares de Estados Unidos y de la OTAN contra China y contra Rusia podrían volcarse en una verdadera guerra en un abrir y cerrar de ojos. Cuando la marioneta británica Mike Pompeo, en un fingido arranque de cólera trata de imponer un desacoplamiento completo de Estados Unidos y China, y el desmantelamiento de la Iniciativa de la Franja y la Ruta. Cuando la pandemia del COVID-19 sigue su marcha mortífera por todo el planeta. Cuando el Presidente Donald Trump, y de hecho el sistema constitucional de Estados Unidos mismo, sigue bajo el ataque de un golpe de Estado dirigido por los británicos.

Debemos empezar desde un concepto claro del nivel en el que hay una salida a esto”, declaró la fundadora del Instituto Schiller, Helga Zepp-LaRouche el 1º de septiembre, “y es el nivel de las soluciones de Lyndon LaRouche, que desarrolló durante la última mitad de siglo”. Este es el enfoque que guiará las deliberaciones de este fin de semana en la conferencia del Instituto Schiller. Con sus prominentes ponentes de todo el mundo, dijo Zepp-LaRouche, esta reunión “es ahora mismo una plataforma extremadamente importante para cambiar el orden del día que tiene ahora el mundo, de una confrontación extrema, para conseguir que ojalá las fuerzas suficientes entiendan que si esto continúa así, nos dirigimos hacia una guerra; y que tenemos que cambiar ese tipo de enfoque de confrontación, por el diálogo, la conversación y la cooperación, que lleve hacia la implementación de los programas de Lyndon LaRouche”.