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Escalada en provocaciones de guerra. Trump puede pararlas; Biden podría concretarlas

13 de septiembre de 2020

13 de septiembre de 2020 — El mayor general Mark Weatherington, comandante del Centro de Operaciones de Ataque Global Conjuntas de EU, hizo alarde en una entrevista por video: “Tenemos un aumento sostenido en las operaciones de bombarderos, que es vital para demostrar la paz y la estabilidad. Tenemos que mantener desequilibrados a nuestros adversarios”.

¿Es sensato mantener “desequilibrada” a un potencia nuclear? Este es precisamente el tipo de declaraciones, junto con el despliegue diario de bombarderos estadounidenses y de aviones espías a lo largo de las fronteras de Rusia (en el Ártico, en el Mar Negro y en las fronteras de Rusia con Europa) lo que ha obligado a Moscú a llegar a la conclusión de que Estados Unidos y la OTAN, en realidad preparan una invasión. El caso más reciente de los tres bombarderos B-1 volaron el 11 de septiembre desde Texas hasta el Mar de Siberia Oriental en una misión que “demostró qué tan capaces son los bombarderos estratégicos estadounidenses para apoyar cualquier misión, en cualquier parte del mundo en cualquier momento”, según la declaración del Comando Europeo de EU.

El coronel general Sergey Surovikin, comandante de las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia, le dio un informe a los agregados militares en Moscú el 11 de septiembre, sobre los peligros que eso representa para Rusia. “De acuerdo a nuestra evaluación, durante este suceso”, dijo, “las flotas de B-52 maniobraron para ver cómo llegar al umbral de utilizar misiles crucero con un ataque simulado de misiles sobre objetivos ubicados en la región de Kaliningrado y otras regiones occidentales de nuestro país”. En cuanto a los vuelos sobre el Mar Negro, agregó que “de acuerdo a nuestra evaluación, se consideraron como objetivos de ataque a objetos ubicados en el territorio del Distrito Militar Sur”.

Esta escalada de amenazas sucede muy a pesar de que el Presidente Donald Trump insiste en que quiere relaciones amistosas con Rusia, y tiene el propósito de reducir el número de efectivos militares estadounidenses en Iraq y en Afganistán y quiere terminar con las “guerras sin fin”. Más recientemente, y más explosivo, fue el ataque directo en su discurso del Día del Trabajador, donde Trump atacó directamente al alto mando militar del Pentágono por colaborar codo a codo con el complejo militar industrial en el fomento de las guerras. El coronel (r) Richard Black dijo en la conferencia del Instituto Schiller el 5 de septiembre que se viene discutiendo abiertamente un golpe de Estado militar entre oficiales de alta graduación que han librado estas guerras criminales de “cambio de régimen” durante los últimos 17 años durante los gobiernos de Bush y de Obama.

¿Y que con Biden? Aparte de las serias consideraciones sobre sus capacidades mentales (algo que pone en cuestión cada vez más el estado del propio Partido Demócrata) la campaña de Biden ha venido atacando de manera estridente a Trump por ser demasiado blando con los “dictadores” Vladimir Putin y Xi Jinping. Una presidencia de Biden, alegan, no le va a permitir a China y a Rusia que sigan con su “agresión”. El paralelo entre su retórica y los desvaríos del secretario de Estado Mike Pompeo y del secretario de Defensa Mark Esper, no podrían ser más obvios. ¿Desatará Biden una guerra, o más bien, quién sea que termine controlando el gobierno de Biden desatará una guerra? La amenaza que representa para Estados Unidos el partido de la guerra, en ambos partidos, es más clara en el apoyo abierto que le han dado algunos dirigentes demócratas a la insurrección violenta que se ve en las calles de Estados Unidos, que va en escalada y amenaza convertir en un caos el proceso electoral.

Se debe contrarrestar el extremo peligro de guerra, antes de las elecciones, con una reunión personal entre los Presidentes Trump, Putin y Xi. Dado que Putin ha decidido que no va a asistir en persona a la Asamblea General de la ONU este mes, y tampoco Xi Jinping asistirá, parece poco probable que se pueda realizar una reunión personal, pero cuando menos se puede realizar una reunión virtual, que no solo es posible sino urgente. Hay otros asuntos graves, aparte del peligro de guerra, que se deben resolver entre las potencias de mayor peso, como es la pandemia, la desintegración económica, la burbuja financiera, y la hambruna que enfrentan millones en África y otras partes.

Los videos y transcripciones de los cuatro paneles de la conferencia del 5 y 6 de septiembre del instituto Schiller (puedes ver aquí el primer panel completo con traducción al español: https://larouchepub.com/spanish/events/2020/09/0905-si-conference-panel1.html) ofrecen las propuestas detalladas para todo esto, pero su realización depende de una cumbre de estos mandatarios. Los patriotas del mundo no pueden tolerar ya más la división imperial del mundo en bloques en conflicto.

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