Las naciones de ANSEA no se van a someter a los deseos de Pompeo, opina un experto del sudeste de Asia

17 de septiembre de 2020

17 agosto de 2020 — El periodista australiano Sebastian Strangio, experto en el sudeste de Asia, le dijo al Centro Este-Oeste, en Washington, DC, el 15 de septiembre, que las exigencias que hace Estados Unidos a las diez naciones de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ANSEA), de que rompan con China, no van a llegar a ningún lado. Strangio no mencionó a Pompeo por nombre, pero el público sabía muy bien que la semana pasada Pompeo le leyó la cartilla a los participantes en un foro de la ANSEA, en donde exigió que anulen los contratos que tienen con China en muchos de los proyectos de la Iniciativa de la Franja y la Ruta en toda la región. Strangio comentó que Estados Unidos le había exigido a las naciones de la ANSEA que desecharan a la empresa de telecomunicaciones Huawei, pero “no les ofrecen ninguna alternativa”. Huawei es mucho más avanzada y más económica, dijo Strangio, y ninguno de los países de la ANSEA va aceptar esos dictados.

Strangio se refirió al Presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, cuyo Secretario de Relaciones Exteriores, Teodoro López Locsin Jr., luego de que lo llamó Pompeo, recomendó que se anularan los contratos con las compañías chinas que fueron sancionadas por Estados Unidos, entre ellas la que trabaja en un nuevo aeropuerto que construye China Communications Construction Company. El vocero del Presidente Duterte, Harry Roque, anunció el 1º de septiembre que Duterte “no va a seguir las directivas de los estadounidenses porque somos una nación libre e independiente y necesitamos esas inversiones de China. No somos un Estado vasallo de ninguna potencia extranjera”. Strangio dijo que este sentimiento es el mismo en toda la región, y aunque todos quieren seguir como amigos de Estados Unidos, no se van a someter a sus dictados.

Strangio acaba de publicar un libro titulado In the Dragon’s Shadow: Southeast Asia in the Chinese Century (En la sombra del dragón: el sudeste de Asia en el siglo chino). Dice que la cuestión del Mar de China Meridional, aunque causa cierto malestar en la región en contra de China, se tiene que ver del mismo modo en que Estados Unidos ve al Caribe, lo que implica que no van a permitir una potencia militar extranjera que amenace la seguridad de la región (como en el caso de los misiles cubanos en 1962).

Asimismo, dijo que China y las naciones del ANSEA comparten la humillación de haber sido colonizados y sujetos a los ataques militares del exterior sobre sus naciones, y de este modo comparten un fuerte compromiso con su soberanía nacional, así como sentimientos nacionalistas muy profundos. La campaña de Pompeo, con el cuento de “democracia contra autoritarismo”, no les parece veraz a ninguno de ellos, con la posible excepción de Filipinas si cambiara su dirigencia en un futuro.

Strangio vivió en Camboya por ocho años, en donde trabajó en el diario Phnom Penh Post, y observó en ese período como China transformó la nación con “puentes, carreteras por todo el país, plantas de generación eléctrica”. La enorme mejora de la conectividad, construida por Japón en su mayoría, ha facilitado a China y a la ANSEA el acceso entre sus países por tierra en vez de solo por mar, como anteriormente.

Strangio señaló también que la mentada campaña sobre la región “Indo-Pacífico” no se trata del desarrollo de la región, sino únicamente de aislar a China, y las naciones de la ANSEA lo saben muy bien.