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Las potencias del mundo se preparan para la guerra; solo la diplomacia directa de sus dirigentes puede evitar el desastre

19 de septiembre de 2020

19 de septiembre de 2020 — El Presidente Donald Trump reiteró ante un mitin de masas en Wisconsin el jueves 17 que va a retirar las tropas estadounidenses que están en Afganistán, Iraq y Siria (en parte). Dijo que las armas de Estados Unidos “son para mantenernos alejados de las guerras”, no para librarlas. Lo que no está claro en lo más mínimo es si los secretarios de Estado y Defensa, Mike Pompeo y Mark Esper, concuerdan con esa declaración, ni que vayan a seguir las órdenes. El abierto golpe militar que promueven oficiales de alta graduación, como lo identificó en su explosiva presentación el ex jefe de la División de Derecho Penal del Pentágono, el coronel (r) Richard Black en la conferencia del Instituto Schiller el 5 de septiembre, es resultado de la furia en el complejo industrial-militar ante el deseo de Trump por la paz, en especial en su repetida frase de que “es algo bueno, no algo malo, ser amigos de Rusia”, una idea que también tenía sobre China hasta hace poco.

Vean cómo está efectuando sus operaciones el Pentágono, tomando en cuenta lo que dijo Trump el Día del Trabajador, que “no digo que los militares están enamorados de mí; los soldados sí, el alto mando en el Pentágono probablemente no, porque no quieren hacer otra cosa más que librar guerras de manera que estén contentas todas esas maravillosas compañías que hacen bombas y hacen aviones y todo lo demás”. La cosa más honesta que ha dicho un Presidente sobre las facciones predominantes en el Pentágono, desde que Eisenhower identificó el peligro del “complejo industrial-militar” en 1961. Consideren lo siguiente:

La OTAN anunció el 17 de septiembre la formación de otro “Comando”, el Comando Atlántico, bajo la dirección del almirante Andrew Lewis, quien también dirige la 2da Flota de Estados Unidos, con el fin de “asegurar las rutas cruciales para el refuerzo y suministro desde Norteamérica hacia Europa”; o sea, otro preparativo para una guerra con Rusia. Como para comprobarlo, el almirante Lewis está realizando ejercicios antisubmarinos en el Atlántico norte con buques de asalto, destructores con misiles guiados, dos submarinos de ataque rápidos y apoyo aéreo.

“Tenemos que mantener nuestra posición de ventaja sobre la capacidad submarina de los rusos”, declaró Lewis.

Luego, el almirante Charles Richard, comandante del Comando Estratégico de EU, le dijo al Senado de Estados Unidos el mismo día que “es importante para la nación mantener una capacidad para hacer pruebas nucleares en caso de que surjan problemas”.

El jefe del Comando del Pacífico, almirante Phil Davidson, le dijo al grupo Missile Defense Advocacy Alliance (Alianza Promotora de la Defensa de Misiles) el 17 de septiembre, que Estados Unidos debe proporcionar rápidamente nuevas capacidades de defensa antimisiles en gran cantidad para Guam, a fin de proteger “miles de millones de dólares en capacidad de defensa” que está colocada ahí, pero también se necesita una enorme capacidad ofensiva de misiles: “China tiene un profunda ventaja en misiles balísticos contra Estados Unidos, y una profunda ventaja en misiles crucero lanzados desde tierra. Tenemos que llegar a ese juego de fuerza ofensiva también”.

Todo en un solo día. ¿Se trata de un “juego” como dice el almirante? Los rusos y los chinos ya no creen que se trata de más de lo mismo, sino que lo que tienen enfrente es una invasión, y están tomando las medidas necesarias para prepararse para una invasión.

Pompeo envió a su subsecretario Keith Krach a Taiwán para asistir a un acto en conmemoración de Lee Teng-hui, el padre del movimiento independentista de Taiwán, lo cual significa una grave ruptura con la política de Una China, que ha sido el fundamento de la paz en Asia desde la guerra de Vietnam. El Ejército Popular de Liberación (EPL) de China respondió con un ejercicio militar a gran escala en el Estrecho de Taiwán el 17 de septiembre, los cuales reseñó la prensa china con titulares como “Ensayo para la toma de Taiwán”, y comentarios de que “el EPL inició simulacros de combate reales en el Estrecho de Taiwán”. Ellos no ven la intención del Pentágono como simple “contención”, sino como una movilización para atacar. Y aunque China no va a atacar a ninguna nación, si van a defender enérgicamente su nación.

Mientras tanto, en Moscú, el ministro de Defensa, general Serguéi Shoigú, dijo que a pesar de que la situación político-militar en el sector estratégico occidental sigue tensa, Rusia va a reforzar drásticamente el Distrito Militar Oriental, para “neutralizar las amenazas emergentes”, y al mismo tiempo van a “desarrollar la Flota Norte para fortalecer la capacidad de defensa del Estado y asegurar los intereses nacionales de Rusia en el Ártico”.

Los tambores de guerra ya se escuchan. En la era de las armas termonucleares, ¿creen esos locos que pueden “ganar” una guerra contra Rusia y China? ¿Con qué fin? ¿Para preservar “nuestro modo de vida” y “nuestros valores”, como lo dicen tan a menudo? ¿El “modo de vida” estadounidense se define con la insurrección en las calles, una epidemia de drogas enorme, una desintegración financiera y económica, las guerras perpetuas y la degeneración cultural? ¿O se honrará el propósito del Presidente Trump de restaurar la soberanía, no solo en Estados Unidos sino en todas las naciones, y en Rusia y China en particular?

La advertencia del coronel Black de un intento de golpe militar se ha difundido ampliamente. Más de 72,000 personas han visto su video de la conferencia del Instituto Schiller, y varios servicios noticiosos han difundido la noticia. Más de 7,000 personas han visto también la entrevista al coronel Black en UKColumn, sitio electrónico independiente de noticias, en el Reino Unido. El Presidente es consciente del peligro ciertamente.

La resolución de estos peligros está en manos del Presidente, para fijar una fecha de la reunión que ha planteado el Presidente Vladimir Putin, y tentativamente aceptada por el Presidente Trump, para que se reúnan los mandatarios de los cinco Estados miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, preferiblemente durante la sesión de la Asamblea General de la ONU que ya empezó, y aborden la solución a la crisis existencial que enfrenta la humanidad, en todas sus facetas.