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El momento de la verdad: iniciativas transatlánticas contra la red de espionaje británica

7 de octubre de 2020

7 de octubre de 2020 – El martes 6 de octubre, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) se pronunció en contra las prácticas británicas de vigilancia de recopilación y almacenamiento de datos a granel, y estableció condiciones restrictivas para la recopilación de datos, en base a la presencia de una “grave amenaza a la seguridad nacional”. Este tribunal había dictaminado ya antes que el pacto entre la Unión Europea y Estados Unidos no era válido, en lo que respecta al intercambio de datos sobre personas, porque las leyes y las prácticas sobre seguridad nacional de Estados Unidos no protegen adecuadamente a los europeos. Esta decisión se da a solo unos meses desde que estalló el escándalo en Dinamarca, con relación a la Agencia de Seguridad Nacional de EU y las conexiones británicas que tenían un centro para intervenir comunicaciones en Dinamarca por años, que les permitía la captura en masa de datos sobre cualquier persona en toda Eurasia. En las últimas décadas ha habido muchos escándalos relacionados con este asunto, como el caso de las agencias de inteligencia estadounidenses que tenían intervenido el teléfono celular de la Canciller alemana Angela Merkel.

El TJUE no es un organismo poderoso para hacer cumplir la ley, pero la cuestión es que su fallo se da al mismo tiempo que el Presidente Donald Trump y otros actúan para exponer el alcance y la intención de las redes de inteligencia transnacionales ilegales. Eso se tiene que acabar ya.

El mismo día, el jefe de gabinete de la Casa Blanca, Mark Meadows, informó que tiene órdenes del Presidente Trump de acelerar el proceso para hacer públicos los documentos que se han ocultado bajo el estatus de “clasificado”, los cuales revelarán las operaciones sucias y de vigilancia contra su candidatura y su Presidencia, desde los momentos críticos del 2016 hasta la fecha. “Francamente, ya me encargó que haga la desclasificación como seguimiento de unas peticiones que ha hecho el representante Devin Nunes y otros”. El representante Nunes de California, es miembro de alto rango de la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes, y el pasado 4 de octubre dijo en la cadena Fox TV, cuales son los materiales que se deben liberar, o de lo contrario se deben suspender las agencias involucradas en el encubrimiento y no deben operar más.

Estos son signos del momento de la verdad. Exponer y parar a esas redes de inteligencia ilegales ha sido la misión de los expertos ex funcionarios de la Agencia de Seguridad Nacional, y ahora denunciantes, William Binney, Kirk Wiebe y otros, quienes en estrecha colaboración con el movimiento de LaRouche, han estado proporcionando análisis forenses detallados sobre el funcionamiento de esas redes.

Vean la causa por la que el general (r) Michael Flynn ha sido atacado tan implacable e ilegalmente, porque conocía todo el prontuario de esas redes sucias, y fue nombrado por Trump como Asesor de Seguridad Nacional. (La documentación de todo esto se muestra en el artículo que publica LaRouchePAC, “Why Won’t They Give Up on Flynn? Because It Leads Right to Obama/Biden” (¿Por qué no ceden ante Flynn? Porque lleva directo a Obama-Biden)

https://www.larouchepac.com/20201006/why-won-t-they-give-flynn-because-it-leads-right-obamabiden

El 6 de octubre marca una fecha especial en el historial de traición y subversión, cuando hace 34 años, se llevó a cabo un allanamiento armado del FBI y otras agencias en contra de la residencia y oficinas asociadas a Lyndon LaRouche y su esposa Helga Zepp LaRouche, con el propósito de acabar con sus organizaciones y su influencia totalmente, y como se reveló posteriormente, incluso inducir un tiroteo para asesinarlo. Aunque ese resultado extremo no sucedió afortunadamente, los años siguientes fueron testigos del juicio ilegal y encarcelamiento de LaRouche y varios de sus asociados.

Helga Zepp LaRouche, reflexionando sobre esa mañana del 6 de octubre de 1986, comentó: “La historia de nuestra organización está absolutamente entrelazada con los acontecimientos de la actualidad… Esto no es solo una historia del pasado, sino que opera en el presente”. Y lo que hagamos ahora determinará el futuro, agregó. De todo esto es claro que la exoneración de Lyndon LaRouche es esencial. Es una cuestión de liderazgo. No hay ningún liderazgo en el G20 o de formaciones similares. Estamos llamados a movilizarnos contra el aparato de vigilancia globalista, como parte de la escalada para forzar un cambio de dirección entre las naciones, apartado del fatal programa de la moneda digital de los bancos centrales, de la locura verde, y hacia la colaboración entre las naciones para derrotar la pandemia, el colapso económico y el peligro de guerra, y construir un futuro brillante para todos.