El BPI propone globalizar la moneda digital de la banca central

13 de octubre de 2020

13 de octubre de 2020 – El Banco de Japón publicó un informe titulado “Enfoque del Banco de Japón para la moneda digital de la banca central”, a la que se le identifica con sus siglas en inglés como CBDC. “Aunque el Banco de Japón no contempla actualmente la emisión de ninguna CBDC, desde el punto de vista de garantizar la estabilidad y la eficiencia de los sistemas generales de pagos y compensación, el Banco considera importante estar preparado cuidadosamente para responder a los cambios en las circunstancias de manera apropiada… Sería deseable que la CBDC se utilice no solo paga pagos nacionales sino a través de las fronteras”. En consecuencia, el banco va comenzar a hacer “experimentos” en la utilización de una CBDC desde abril de 2021 en adelante. https://www.boj.or.jp/en/announcements/release_2020/data/rel201009e1.pdf

Sin embargo, la agencia Reuters informó el 9 de octubre que “la medida viene acompañada del anuncio de un grupo de siete bancos centrales importantes, entre ellos el Banco de Japón, sobre lo que ellos ven como los rasgos esenciales de una moneda digital de la banca central (CBDC)”. Al mismo tiempo, se formó una nueva división de “innovación” en el Banco de Pagos Internacionales (BPI) —el banco central de los bancos centrales europeos, con sede en Basilea, Suiza—con el fin de coordinar la moneda digital con siete bancos centrales importantes. Esa división la encabeza Benoit Coeuré, un promotor de la austeridad que fue el miembro francés del Comité Ejecutivo del Banco Central Europeo, infame por las salvajes recetas de austeridad contra los griegos. Ese despacho publicó ya un informe también el 9 de octubre, con las directrices para emitir una CBDC, en coordinación con el Banco de Inglaterra, la Reserva Federal de EU, el Banco de Canadá, el Banco Central Europeo, el Banco de Japón, el Banco Central Suizo, el Banco Central Sueco y el BPI. https://www.bis.org/publ/othp33.pdf

Mark Carney ha dirigido dos de esos bancos en los últimos 15 años (el de Canadá y el de Inglaterra) y todavía está metido en la Junta de Estabilidad Financiera del BPI, que también presidió. Carney fue el que propuso por primera vez una CBDC para sustituir al dólar como moneda de reserva, en la reunión de banqueros en Jackson Hole, Wyoming, que se llevó a cabo del 22 al 24 de agosto de 2019. Este informe del BPI y la división de “Innovación” que preside Coeuré, muestra claramente que los bancos centrales de todo el “mundo trilateral” se están coordinando ya para crear una moneda digital. https://www.bis.org/press/p201009.htm

La reseña de CNBC sobre el tema el 9 de octubre, señala tímidamente que “existe la inquietud de que esto podría dejar por fuera a la banca comercial”. Ciertamente que podría, como lo han destacado ya los estudios que ha hecho la Reserva Federal sobre el tema. Luego tenemos el comentario adicional del informe del BPI, de que “los pagos con CBDC deberían ser de muy bajo costo, o de ningún costo para el usuario final, quienes tendrían también requisitos mínimos para la inversión tecnológica”. La última vez que Estados Unidos tuvo una moneda que no era gratis para los usuarios, fue el período de las monedas de los bancos estatales durante el gobierno de Andrew Jackson; en ese entonces, si alguien le daba a esos bancos un depósito de $100 en oro para guardar, recibía billetes de esos bancos por unos $96, que en las mejores de las circunstancias podía redimirlos en oro. Así que las tasas de interés negativas para depósitos no son un invento nuevo.

El informe de un gestor de activos sobre la iniciativa del BPI dice: “En tanto que los bancos centrales han tratado de crear inflación, sin ningún éxito, durante la última década, la tentación de poner en efecto una CBDC podría ser muy fuerte entre los planificadores. Sin embargo, las CBDC no solo inyectaría liquidez en la economía sino que también podrían acelerar la velocidad del dinero. Eso golpe doble podría crear mucha más inflación de la que esperaban los banqueros centrales… Las tentaciones de la CBDC no se limitan a los excesos en política monetaria. Las CBDC parecen también ser un mecanismo efectivo para pasar por encima de los gravámenes fiscales, la emisión de deuda y las prerrogativas de gasto de los gobiernos para implementar un política cuasi fiscal. Imaginen por ejemplo, la facilida de poner en práctica la Teoría Monetaria Moderna a través de las CBDC. Con las CBDC, los bancos centrales tendrían toda la plomería necesaria para entregar directamente una moneda digital a las cuentas bancarias de los individuos, lista para gastarla con tarjetas de débito”.