El FMI y el Banco Mundial advierten en su reunión anual de un estallido financiero

16 de octubre de 2020

16 de octubre de 2020 — En la reunión anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM), que se llevó a cabo el 13 de octubre, el FMI dio a conocer su último Informe sobre Estabilidad Financiera Global, y a pesar de que está escrito en la jerga banquera, no puede ocultar su estado de alarma ante un estallido financiero detonado por la pandemia. El prólogo del informe, escrito por el asesor financiero del FMI, Tobias Adrian, advierte: “La pandemia COVID-19 ha detonado una crisis económica global de magnitud sin precedentes. El informe de la Perspectiva Económica Mundial pronostica una contracción económica global aguda para el 2020”.

El informe elogia a los bancos centrales por su inyección de casi $7.5 billones de dólares al sistema financiero desahuciado, por encima de los $12 billones de dólares en estímulos fiscales (la mayor parte de lo cual ha ido a los bancos) pero advierte que esta gigantesca burbuja financiera se podría salir de control fácilmente. “La deuda corporativa se ha elevado y se calcula que está en niveles récord con respecto al producto nacional bruto en la mayoría de los países… Más aún, la deuda soberana [la deuda de los gobiernos nacionales] se encuentra en el nivel más alto históricamente. Esto es una cuestión muy crítica para muchos países que tienen bajos ingresos y para algunas economías de mercados emergentes, en donde podría ser inevitable una crisis de deuda si no hay una acción programática decisiva y pronta”.

En breve, “por ahora se han contenido los riesgos de estabilidad financiera global a corto plazo… Sin embargo, las vulnerabilidades están al alza, lo cual intensifica las inquietudes por la estabilidad financiera en algunos países”.

El presidente del Banco Mundial, David Malpass, también advirtió que la enorme burbuja de la deuda de los países del sector en desarrollo, no se debe cobrar, sino que se tiene que seguir refinanciando o se deben conceder períodos de gracia a través de la Iniciativa de Suspensión del Servicio de la Deuda (DSSI, por sus siglas en inglés), que adoptaron las naciones del G20 en abril. En la reunión de esta semana, los ministros de Finanzas del G20 y los gobernadores de los bancos centrales acordaron extender la DSSI por otros seis meses. Malpass argumenta que durante la pandemia “las economías del sector avanzado han podido proporcionar apoyo, en especial para sus mercados financieros y para las personas que tienen empleos que se pueden hacer trabajando desde su casa”. Pero los países en desarrollo enfrentan una situación cada vez más desesperada, “debido a la pérdida de empleos, la pérdida de ingreso y también la pérdida de las remesas provenientes de trabajadores que trabajan fuera del país”, agregó Malpass.