¿Cuál trampa de la deuda? El FMI utiliza el pretexto de la pandemia para imponer más austeridad

17 de octubre de 2020

17 de octubre de 2020 — Alan Macleod informa en MintPress News que el Fondo Monetario Internacional (FMI) está utilizando la pandemia de COVID-19 para aprovechar la oportunidad de imponer más austeridad: “76 de los 91 préstamos que ha negociado con 81 naciones desde que comenzó la pandemia mundial en marzo de este año, han salido vinculados a condiciones de que los países adopten medidas tales como recortes drásticos en los servicios públicos y en las pensiones, medidas que indudablemente conllevan privatizaciones, congelamiento o recortes salariales, o el despido de trabajadores del sector público como médicos, enfermeras, maestros y bomberos”.

Y esto muy a pesar de que los propios informes del FMI han revelado que su enfoque de imponer austeridad y “responsabilidad” fiscal simple y sencillamente no funciona, y se califican de “solo sacrificio sin beneficio”, que no mejoran en nada la posición económica física de los países bajo la férula del FMI.

Ecuador es el ejemplo perfecto de las consecuencias de las medidas que impone el FMI para otorgar un préstamo. El Presidente anterior de Ecuador, Rafael Correa, hizo de la reducción de la pobreza una prioridad del país y repudió al FMI y al Banco Mundial, pero el gobierno actual del Presidente Lenin Moreno, dio una media vuelta total: el año pasado recortó el presupuesto de salubridad en 36% para conseguir la bicoca de $4,200 millones de dólares con un préstamo del FMI. Ahora el sistema de salud de Ecuador, completamente sobresaturado, ocasionó altas tasas de mortalidad por la COVID-19. En octubre de este año, se negoció otro préstamo con el FMI por $6,500 millones, con la exigencia de más recortes en el gasto para la salud, reducción en las transferencias de efectivo para quienes no pueden trabajar debido a la pandemia, y un recorte en los subsidios en el combustible para los más pobres.

¿Es esa la manera de crear crecimiento en el futuro?

Vale la pena contrastar la política de otorgar préstamos dirigidos hacia proyectos específicos en infraestructura y en manufacturas que son típicos de la inversión extranjera china, con los préstamos financieros que hace el FMI acompañados de exigencias de adoptar medidas que reducen la capacidad del país para poder pagar esos préstamos.