El endeudado sector petrolero y gasífero de EU al borde de la bancarrota total

18 de octubre de 2020

17 de octubre de 2020 — En el tercer trimestre de este año, una cantidad récord de compañías petroleras y gasíferas de Estados Unidos, que cargan una deuda de $34,000 millones de dólares en conjunto, se acogieron a la protección por bancarrota. Con esto, la cantidad acumulada de deuda petrolera y gasera en quiebra en los tres primeros trimestres del 2020, llega a los $89,000 millones de dólares. Ese total de nueve meses supera con mucho a cualquier año anterior en la historia de Estados Unidos para esa categoría de deuda.

La deuda acumulada de todas las compañías del sector que se han declarado en bancarrota desde 2015, es de $297,000 millones. Esto se ha venido acumulando en la burbuja de la industria petrolera durante los últimos cinco años, mucho antes del cierre de la economía debido a la pandemia. Durante el 2020 ha ocurrido la mayor cantidad de solicitudes de protección por bancarrota del sector, y entre las firmas se cuenta a Diamond Offshore (perforación costa afuera) con una deuda de $11,800 millones; McDermott (perforación costa afuera) con una deuda de $9,900 millones; Chesapeake (fracturación) con $9,200 millones en deuda; California Resources (exploración y producción) con $6,300 millones de deuda; y así por el estilo.

El precio del petróleo crudo estadounidense, medido por el precio al contado del West Texas Intermediate, es aproximadamente $40 dólares por barril, al cual las compañías no pueden sobrevivir. Simplemente están quemando todo el efectivo que hayan podido acumular o los chorritos de efectivo que les entran ahora. Aunque hay algún flujo de inversiones especulativas en varios sectores de la economía, la mayoría de los inversionistas no va a invertir para nada en el sector del petróleo y el gas, simplemente porque por ahora, eso se acabó.

Quedarse mirando a ver cuál es la próxima compañía petrolera que se va patas arriba, no es una buena política. Cualquier política energética sensata tiene que poner el acento en la necesidad de aumentar la densidad del flujo energético en la economía, y apuntar hacia la expansión de la energía de fisión y de fusión nuclear. Y el punto de partida tiene que ser la consideración de cuáles son las necesidades energéticas actuales de la economía nacional en su conjunto, y en el corto plazo estimar cuáles son las necesidades de petróleo y gas como fuente de energía para el transporte y la generación de electricidad, así como de materia prima para los procesos industriales. Establecidas las necesidades, se fija el rumbo para llegar ahí, lo cual incluye la consideración de eliminar una gran cantidad de deuda selecta, y la reorganización del sistema financiero en bancarrota a través de la resurrección de la Ley Glass-Steagall y otras medidas.