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¿Repúblicas libres y soberanas, o dictadura digital?

19 de noviembre de 2020

19 de noviembre de 2020 — El proceso electoral en Estados Unidos es actualmente el frente de batalla más intenso en la lucha contra la dictadura digital global, en una lucha contra el fraude electoral más descarado en el terreno, y contra la corrupción sistemática en la cima donde se ubican los controladores digitales. Esta pelea es una y la misma lucha contra el plan de Wall Street y la City de Londres para imponer una dictadura global verde. Como era de esperarse, algunos de los personajes más prominentes son británicos, desplegados por su majestad, como sir Mark Malloch-Brown, un supuesto experto en “gobernanza” global de larga data.

El Presidente Donald Trump tomó una decisión firme el martes 17 y despidió de manera fulminante a Chris Krebs, la persona que en el Departamento de Seguridad Nacional se encarga de la seguridad electoral. Krebs era el director de la Agencia de Seguridad Cibernética y de la Infraestructura (CISA, por sus siglas en inglés). Resulta que Krebs, quien había sido jefe de seguridad de Microsoft, que fue nombrado por Trump en su cargo, estaba confabulado con las grandes compañías de la informática, tales como Smartmatic y Dominion Voting Systems, y juntos emitieron una declaración el 12 de noviembre donde alegan que las elecciones de 2020 fueron “las más seguras en la historia estadounidense” y que “no hay evidencia de que ningún sistema haya eliminado o perdido votos, ni que haya cambiado votos o que estuviese comprometido de ningún modo”, no obstante que todos esos programas son notables por su historial de complacencia en los fraudes electorales en el mundo entero.

Desde enero de este año, un ejecutivo de Smarmatic y otro de Dominion Voting Systems formaron parte de las cinco personas que integraban el comité ejecutivo del Comité Ejecutivo Coordinador del Sector de Infraestructura Electoral (SCC, por sus siglas en inglés) cuya entidad apareció en la declaración del 12 de noviembre junto con la CISA que dirigía Krebs, como parte del pomposo título de Comité Ejecutivo del Consejo Coordinador Gubernamental de Infraestructura Electoral (GCC, por sus siglas en inglés). Cabe destacar también que los fondos buitre gestores de capital privado de Wall Street son los principales inversionistas en la “industria” de las máquinas de votación.

Krebs y la CISA ignoraron por completo todo el patrón de evidencia que mostró la campaña de Trump, todas las irregularidades y dizque “fallas técnicas” en las máquinas de votación en todo el país. El ex director técnico de la Agencia de Seguridad Nacional, Bill Binney, dijo recientemente que “no hay tal cosa como ‘falla técnica’… el programa se diseñó para hacer eso exactamente”. Por otra parte, están llegando informes de observadores extranjeros sobre episodios famosos de la participación de Dominion Voting Systemas en elecciones fraudulentas en varios países.

Paralelo al ataque electoral en Estados Unidos, las mismas redes financieras y políticas se apresuran a implementar su dictadura digital verde, para ejercer un dominio absoluto sobre quién tiene los medios de existencia y quién no, ya sea comida, electricidad, agua, atención médica, empleo o capacidad agroindustrial en general. Una de las primeras cosas que hizo el President Trump y que disgustó enormemente a esta camarilla globalista verde, fue desacoplar a Estados Unidos de la agenda verde global, y ahora estos intentan ir con todo para recuperar a Estados Unidos. Esta semana, sir Michael Bloomberg será el anfitrión del Foro Económico Mundial, para tratar el asunto de las acciones “climáticas” que quieren imponer y entre los oradores invitados destacan Bill y Hillary Clinton. Esto forma parte de la embestida del mentado “Gran Reajuste” económico que promueven las redes de la corona británica.

En el propio Reino Unido, los dictados verdes se aceleran rápidamente. El 11 de noviembre se decretó una terrible ley agrícola nacional, mediante la cual se cambia por completo el paradigma tradicional de la agricultura (que con todas sus fallas se basa en el apoyo a la producción agropecuaria y al suministro de alimentos, y no en la política verde) para imponer uno cuyo objetivo principal es “salvar al planeta”, con base en todas las burradas anticientíficas, y solo como segunda prioridad, proporcionar alimentos. Los productores agropecuarios tendrán que obedecer las directivas “verdes” o desaparecer.

Esto se está imponiendo, en grados diverso, también en el continente europeo. El martes 17 se realizó un enorme tractorazo de agricultores en La Haya, Holanda, en protesta por las normas lunáticas que se han impuesto a las “emisiones” agrícolas de gas. El rugido de los tractores fue tan estridente que el gobierno desplegó a las fuerzas armadas para proteger el centro de la ciudad.

La urgencia de aumentar la producción de alimentos no es cosa para el “futuro”. Ya han mueto este año siete millones de personas por hambruna en el mundo, y esa suerte le espera a millones más, como lo ha advertido en repetidas ocasiones el director del Programa Mundial de Alimentación, David Beasley, cada vez que demanda más recursos de emergencia para detener este holocausto. El 17 de noviembre anunció que la ONU va a otorgar $100 millones de dólares de inmediato, a fin de enviar unos $30 millones en alimentos y ayuda humanitaria a Yemen, y el resto para Afganistán y otros lugares en África. Junto con Mark Lowcock, el director de la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, escribió un artículo de opinión que se publicó el 17 de noviembre en el diario The Times de Londres, titulado “Hemos evitado la hambruna en el pasado; debemos hacerlo otra vez”. (https://www.unocha.org/story/op-ed-we%E2%80%99ve-averted-famine-past-%E2%80%93-we-must-do-it-again).

Lo que pone a todo esto en un mismo cuadro es la necesidad de afirmar la soberanía nacional y el principio del interés común de todas las naciones y de todos los pueblos del mundo. Este fue precisamente el tema que abordaron esta semana los mandatarios del grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) en su cumbre anual que se celebró en Moscú este año, en donde participaron de manera destacada los Presidentes Vladimir Putin de Rusia y Xi Jinping de Rusia. El Presidente Donald J. Trump debe ocupar su lugar entre ellos para hacer realidad la colaboración internacional necesaria en el menor tiempo posible.