¿Desplegaron los enemigos de Putin a Berlusconi para que se reuniera con él?

17 de abril de 2007

16 de abril (LPAC).- El ex primer ministro italiano, Silvio Berlusconi se reunió con el presidente ruso Vladimir Putin en San Petesburgo el fin de semana e hizo declaraciones públicas acusando a los órganos informativos occidentales de haber "inflado" y exagerado las protestas en contra de Putin. Estas declaraciones no se deben interpretar al pie de la letra, dado el historial de Berlusconi, y al hecho de que Lyndon LaRouche haya señalado que Rusia sea el objetivo último del partido bélico de la internacional angloholandesa.

Un destacado asesor del partido de Berlusconi, el profesor neoconservador Carlo Pelanda de las Universidades de Milán y Georgia, escribió un comentario hoy en el diario Corriere della Sera, en donde propone una estrategia para reclutar a Putin al "águila de tres cabezas" compuesta por los E.U., la Unión Europea y Rusia "para contener al gigante chino". Esta idea es diametralmente opuesta al concepto de LaRouche sobre la cooperación de las "cuatro potencias" basada en la tradición de Franklin D. Roosvelt, entre E.U., Rusia, China e India, que proporcione los cimientos de la estabilidad estratégica.

Berlusconi, que fue el invitado especial de Putin a un evento deportivo "Pelea Mezclada" titulado "Rusia contra América", aparentemente está llevando a cabo una diplomacia paralela. Anunció que pronto se iba a reunir con George W. Bush. Y aunque aparentemente le profesa una amistad personal a Putin, ha estado cultivando nexos con los enemigos de Putín en Moscú. El caso del envenenamiento del ex agente del FSB, Litvinenko en Moscú, en noviembre pasado, sacó a la luz nexos íntimos entre el grupo de Berezovsky en Londres con Paolo Guzzanti, un senador del parttido Forza Italia de Berlusconi y ex presidente de una comisión investigadora del Parlamento. Guzzanti, un enemigo declarado de Putin, comentó sobre la visita de Berlusconi a San Petesburgo: "Berlusconi es napolitano en Nápoles y ruso en Rusia".

La semana pasada la alcaldía de Milán, que encabeza la alcaldesa seleccionada por Berlusconi, Letizia Moratti, inició una redada de inmigrantes chinos que generó quejas oficiales en Beijin y que ha creado un posible conflicto racial en Italia, alimentado por las provocaciones de la racista Lega Nord y los extremistas neofascistas como Forza Nueva