¿Qué clase de hombre es él?

8 de abril de 2008

por Amelia Boynton Robinson Vicepresidenta del Instituto Schiller

4 de abril de 2008, cuarenta años después del asesinato del doctor Martin Luther King. Esta muerte estremeció al mundo. ¿Por qué? Martin era un ser humano que caminó con reyes y mendigos, y nunca perdió su toque humano. Fue un hombre de apariencia común, con una misión extraordinaria, a quien Dios le había ordenado que tocase las almas mismas de los hombres, cambiando su forma de vida.

Cada uno de nosotros viene a esta tierra con un propósito específico. Nuestro sistema necesitaba reformarse desde el interior de la gente, empezando con amar a las personas sin importar su raza, creyendo en la igualdad de derechos y el bienestar general. Martin le enseñó a la gente cómo amar (ágape) a todos, cómo perdonar dentro de sus propios corazones.

Cuando el doctor King vivía, estaba en contra de la deshumanización del hombre con el hombre, pero trabajando con él, yo pude entender algunas de sus actitudes, meditaciones y sus estados de ánimo (quizá porque había pasado por eso con mi difunto esposo, S.W. Boynton)

En una ocasión, en el 50avo. aniversario de la Liga Internacional de las Mujeres por la Paz y la Libertad, me solicitaron que fuera a la estación de trenes a escoltar al doctor King a la reunión donde pronunciaría el discurso central. La presidenta de la LIMPL me había pedido "por favor pídele que hablé en contra de la Guerra de Vietnam". Cuando le hice la solicitud, el doctor King puso su barbilla en una mano y no pronunció ni una sola palabra por unos largos 30 segundos. Después me miró y me dijo, "Todavía no es el momento adecuado". Sin embargo, cuando habló en contra de la guerra, el 4 de abril de 1967, eso marcó el calendario del enemigo para asesinarlo. Políticamente era demasiado poderoso. El rico, el pobre, los que tienen y los desposeídos, todos creían en él y el mundo hubiera sido diferente, política, moral e espiritualmente, si él hubiera vivido.

Dios estaba cansado de las calumnias y las trampas que tendían para que el doctor King muriera; así que cuando el 3 de abril de 1968 se desató el forcejeo al final de la marcha de los trabajadores de la recolección de basura en huelga, en Nashville, ésta era la ocasión para desacreditar el trabajo del doctor King. Pero en vez de esto, Dios le abrió el gran corazón a su servidor para que pronunciara su sermón "He estado en la cima de la montaña", y lo liberó de todos sus problemas, y se lo llevó Consigo a su hogar celestial.