La ciencia en su esencia: Sobre el tema del ‘discernimiento’

12 de junio de 2008

por Lyndon H. LaRouche, Jr

9 de mayo de 2008

—————————————————————-

En mi Sir Cedric Cesspool's Empire,[1] destaque la importancia del concepto de "discernimiento" como fundamental para, entre otras cosas, entender los mecanismos de la maldad que caracterizaban los escritos más notables del personaje descollante de la Sociedad Fabiana, H.G. Wells. Aquí, regreso a esa noción de discernimiento para conceptualizar las causas de origen del actual desplome de la civilización mundial a la posibilidad de una inmediata nueva era de tinieblas de la humanidad, una posibilidad causada por el papel del mismo punto de vista de Wells en su amenaza al planeta en su conjunto, con lo que ahora se ha convertido en un descenso acelerado hacia un abismo infernal.

—————————————————————-

En la vida real, uno nunca conoce realmente lo que se ha hecho, hasta que uno conoce no sólo el por qué y el como se hizo, sino que es capaz de reproducir la formación del concepto.

Como lo he señalado en informes escritos y orales publicados anteriormente: Viendo hoy en retrospectiva, el acontecimiento más decisivo de mi vida, ha sido mi certero rechazo al concepto de la geometría euclidiana desde el primer día de mi encuentro con éste en mi salón de enseñanza secundaria. La implicación más decisiva de eso para mi vida posterior ha sido que, al rechazar la geometría euclidiana por ser intrínsecamente incompetente, como lo hice ese día, en realidad tome una decisión que habría de forjar los rasgos esenciales de mi vida durante los setenta años que siguieron a ese acontecimiento.

Para repetir lo que he dicho repetidamente sobre el tema de ese acontecimiento a través de los años, lo siguiente se debe anotar como punto de entrada a la discusión que sigue.

Mi fascinación con el Astillero Charlestown, en Boston, Massachusetts, se centraba en las obras de construcción en marcha. Eso había forzado mi atención al hecho del desafío de entender el principio geométrico de la construcción que sujeta el ordenamiento de la proporción de masa y peso de las estructuras de apoyo con relación al sostenimiento de estructura entera. Esta experiencia repetida, tanto en mis varias visitas al lugar como a la posesión persistente del hecho de esa experiencia, ya había establecido, para mi, el significado de "geometría" como geometría física, ya antes de mi primer encuentro con la geometría de la escuela secundaria.[2]

La importancia permanente de rechazo de plano a la mentada geometría euclidiana desde el primer encuentro con ella en el salón, se ejemplifica considerando la manera en que esta experiencia que repercute llevó, una década y más después, a mi rechazo de plano a la sofistería de la presentación de la mentada "teoría de la información" del profesor Norbert Wiener, de la demencia más extrema aún de las nociones de "economía" de John von Neumann y las concepciones perversas que le acompañaban con relación al principio de la mente humana. Estos acicates y otras experiencias similares, me impulsaron, en 1953, a descubrir y adoptar las consecuencias apropiadas de la obra de Leibniz, como el punto de vista de la disertación de aptitud de Bernhard Riemann de 1854.

A esta luz, esa experiencia adolescente, con su resultado, es la mejor ilustración, a partir de mi experiencia, del significado técnico apropiado del término "discernimiento."[3] De hecho, fue un rasgo integral del proceso que me había conducido, en la adolescencia, a la adopción de la obra de Gottfried Leibniz como el principal punto de referencia de mi vida intelectual entonces, e implícitamente, hasta el día presente.

A partir de ese momento en mi juventud, en adelante, los principales puntos de referencia filosóficos en mi desarrollo intelectual, luchaban contra la sofistería de la serie de "Críticas" de Emmanuel Kant, y la sofistería sistémica de Aristóteles y de su seguidor Euclides. Con estos antecedentes, esos rechazos, que para mi habían quedado ya firmemente establecidos en el transcurso de mi adolescencia, llegué a reconocer y a confiar en el concepto de discernimiento per se: Discernimiento como el dominio platónico de hipotetizar la hipótesis superior, un concepto de la naturaleza de la especie humana y sus miembros individuales, que es central a todos los descubrimientos de principios de Platón.

El proyecto científico del LYM

De inmediato, tres importantes proyectos pertinentes del Movimiento de Juventudes Larouchistas (LYM) han precedido el tratamiento de esa asociación que ya se acerca a las implicaciones de la disertación de Riemann de 1854.

El primero de esos tres se había basado en un equipo de la costa occidental de EU, que había trabajado sobre algunos aspectos fundamentales de los orígenes antiguos de la ciencia europea moderna, ubicados en la obra relacionada a los pitagóricos, Platón y el reflejo moderno de este tratamiento de la dinámica en la obra de Leibniz.

Otro equipo había trabajado con los aspectos principales de la fundación de la ciencia europea moderna por el seguidor del cardenal Nicolás de Cusa y de Leonardo da Vinci, Johannes Kepler. El minucioso informe publicado del LYM sobre el proyecto Kepler, constituye un tratamiento singularmente competente, como se expresa de modo similar en la obra de Albert Einstein, y en otros, aunque no se enseña de modo competente en los programas de las universidades conocidas disponibles por otra parte hoy.

En el segundo estudio, sobre el descubrimiento singularmente original de la gravitación de Kepler, la dificultad, sumamente pertinente a la cuestión del discernimiento, estriba en que las fuentes secundarias sobre la obra de Kepler han consistido, en lo fundamental, en salidas viciosamente fraudulentas (ver http://wlym.com/@slanimations/), del verdadero desarrollo del descubrimiento original y decisivo de Kepler del principio de la gravitación solar, un descubrimiento que se niega maliciosamente que exista, como tal, en los programas académicos convencionales y afines de hoy día. Este es el aspecto de la obra de Kepler que sostuvo firmemente Albert Einstein, en contra de los hampones del siglo 20 que odiaban a Max Planck, los de las tribus positivistas modernas vinculados al patético Ernst Mach, y con el peor Bertrand Russell notorio por su Principia Mathematica.

En el tercer estudio de caso, la obra de Carl F. Gauss, yo le había advertido al nuevo equipo, desde el principio, que Gauss muy rara vez presenta la historia de su proceso real de descubrimiento, sino más bien, presenta los resultados, y también proporciona un enfoque plausible para estudiar el modo en que pudo haber efectuado el descubrimiento en cuestión. La misión asignada al nuevo equipo fue, por lo tanto, descubrir como funcionó realmente la mente de Gauss al hacer sus descubrimientos fundamentales. Obviamente, esa tarea del nuevo equipo la había diseñado yo como un desafío en el dominio de la epistemología, el dominio del discernimiento propiamente definido.

Este enfoque francamente original, al estudio de la obra de Gauss, ha producido algunos hallazgos singularmente útiles, hallazgos que aportan un enfoque singularmente original al abordar la revolución singular efectuada por Bernhard Riemann, a partir del momento de su disertación de habilitación de 1854, el cambio que inició la revolución de Riemann en la ciencia, mediante esos desafíos que planteó Riemann a sus sucesores tales como la escuela italiana de Betti y de Beltrami.

Para explicar la importancia de esas cuatro fases enumeradas del trabajo para entender la creatividad científica humana en general, procedo ahora con respecto a las implicaciones pertinentes de lo que defino, una vez más, ontológicamente, como el principio de discernimiento.

Esto va a franquear el paso al estudio de los proyectos, aun no terminados, de Riemann, como se ilustra en el caso de la obra de Betti y Beltrami, en el sentido de los retos planeados por V.I. Vernadsky y Albert Einstein, posteriormente. Aquí, la comprensión exige el tratamiento más preciso de la noción de discernimiento, que se encuentra en las páginas siguientes.

La importancia de tratar ese tema de este modo aquí, se ha de ubicar, en parte significativa, en el hecho de que el tercero en una serie continua de proyectos de ciencia conducidos por equipos del LYM, se acerca al punto en que el equipo que estudia el misterio de la carrera de Carl F. Gauss está en la fase de terminarlo, momento en que un nuevo equipo va iniciar el tratamiento comprehensivo de la obra de Bernhard Riemann, para hallar las contribuciones esenciales al avance de las fronteras de la ciencia moderna en la obra de Bernhard Riemann y sus asociados inmediatos y otros colaboradores.

1. El hombre en tanto hombre, ¿o bestia?

La cualidad de discernimiento, como yo la defino, de nuevo aquí, es una potencialidad específica que se define razonablemente como única de todos los seres humanos individuales que no sean víctima de daño físico o psicológico pertinente.

La definición presente de humano, en tanto diferente a las bestias, es el poder específico de la especie humana de alterar su comportamiento, como especie, al efecto de que se aumenta a voluntad la densidad demográfica relativa potencial de los miembros de una cultura, como se ilustra no sólo en la capacidad de una cultura humana para aumentar su densidad demográfica relativa potencial a voluntad, sino en la transmisión manifiesta de tales cambios cualitativos específicos de uno a los demás miembros de la especie humana, como por ejemplo, mediante el estímulo del descubrimiento de principios físicos que hacen individuos a los que se les presenta el estímulo intelectual apropiado.

Esta cualidad se demuestra, de modo decisivo, en el aumento a voluntad de la densidad demográfica relativa potencial de la especie humana, como se expresa en la cualidad de aumento antientrópico de la masa de la Noosfera de la Tierra, en relación , funcionalmente, a las masas específicas de la Biosfera y la masa de la materia generada originalmente como parte del dominio abiótico.

De este modo, no hay ninguna especie de simio, u otra bestia, que sea capaz de satisfacer la norma de este examen.

En este respecto, solo hay una raza humana, y ninguna diferencia humana esencial en la especie, o variedad, en las filas de la humanidad así definida.[4] Esta distinción funcional en los potenciales del comportamiento humano, ya sea que se expresa en los individuos o en sociedades en su conjunto, se aproxima de modo apropiado para su examen desde el punto ventajoso establecido por Platón, con respecto a la definición refinada de Platón del concepto de hipótesis, y el tema sistémicamente relacionado de la cualidad del alma humana individual, según tratan ese tema Platón y su seguidor Moisés Mendelssohn.[5]

En general, el término clásico hipótesis, cuando se emplea en cualquier aproximación a un modo con sentido platónico, es ya un reflejo del potencial para la creatividad específicamente humano. La expresión más simple de esa distinción es la diferencia entre razón y sofistería. Para los propósitos de nuestra discusión aquí, la sofistería se ejemplifica en el método reduccionista, opuesto a la razón, que compartían Aristóteles, Euclides, y el farsante Claudio Ptolomeo, emblemático de la forma aristotélica del método de mentir llamado "Sofistería" o, en la jerga actual, "giro".

La expresión emblemática de la corrupción de la mente humana en la cultura europea contemporánea, extendida globalmente, es el liberalismo angloholandés, conocido por otra parte como herencia de la facción de la Nueva Venecia de Paolo Sarpi. Las expresiones del liberalismo degeneradas en extremo (v. gr., empirismo) hoy día, son expresiones extremas de la degeneración intelectual del liberalismo tales como el positivismo y el existencialismo.[6]

Por consiguiente, procederemos con nuestra exposición aquí tomando el caso del seguidor de Aristóteles, Euclides, como en el caso de la obra titulada Elementos de Euclides..

Mentes cegadas por la vista

La forma aristotélica de sofistería que representa el Euclides de los Elementos de Euclides, se fundamenta en las mentadas suposiciones a-priori, suposiciones propias de la confianza en la creencia absurda de que "ver es creer".

Por ejemplo, sería imposible descubrir el principio universal de la gravitación, en tanto característico de la organización del sistema solar, sin contar, como Johannes Kepler, con la evidencia patente de la contradicción entre el sistema solar visto desde el punto de vista de un supuesto paradigma de la vista, en vez de la fructífera solución paradójica que aporta el contraste de la característica del oído, como hizo Johannes Kepler, con la conjetura lineal característica comúnmente asociada a la noción ingenua de la característica de la vista.[7]

La totalidad de las suposiciones puramente arbitrarias que sustentan a los Elementos de Euclides se ubican en una suposición ingenua con respecto a la supuesta elementalidad ontológica de la característica de la visión.

Por consiguiente, el verdadero discernimiento considera que visión como tal representa un nivel primitivo, ve que las opiniones de uno en este nivel, son producto de una tonta creencia en la realidad de la simple experiencia sensorial. El nivel más bajo de la inteligencia humana real, el nivel del discernimiento real, consiste en el reconocimiento del hecho de que las opiniones de uno con respecto a la vista sola, se forman en la garra de una especie de forma de demencia colectiva como la "certeza sensorial", lo cual se ha de reconocer como una mente cegada, así, por la fe ciega en la vista.

Para cuestiones de ciencia, y también de historia, la vista ingenua como tal se tiene que superar mediante el discernimiento.[8]

El descubrimiento de Kepler del principio de gravitación general, proporciona una especie emblemática de prueba decisiva de la falacia de la certeza sensorial. En su Armonía del Universo, el descubrimiento de la gravitación general en el sistema solar exigía la yuxtaposición de dos nociones de sentidos, los de la vista y el oído (v.gr.: armonía), para la derivación de un principio general de gravitación entre los planetas. Esto conduce al reconocimiento de que nuestras facultades de percepción sensorial se han de considerar como los instrumentos experimentales naturales que "vienen en la caja de accesorios": cuando "el manufacturero" entrega al infante.

Un discernimiento similar de la falacia de la "certeza sensorial" la expresan los antiguos pitagóricos y Platón, como se ejemplificaba esto entonces de un modo decisivo mediante la construcción de la duplicación del cubo, hecha por el amigo de Platón en Italia, el pitagórico Arquitas. De modo similar, la significación de que Eratóstenes encomiara esa construcción, se mostró de nuevo en el conflicto de la Europa del siglo 18 entre la obra de Gottfried Leibniz y los liberales angloholandeses (a.k.a. empiristas) Voltaire, Abraham de Moivre, D'Alembert, Leonhard Euler, y el pelele de Euler, Joseph Lagrange.[9] La historia moderna de ese conflicto comienza con el álgebra de Ferro, Cardan, Ferrari y Tartaglia en el siglo 18, sobre la cuestión de las geometrías cuadrática, cúbica y bicuadrática, y continúa mediante la obra de Carl F. Gauss en materias tales como la evolución del tratamiento que da a su Teorema Fundamental del Algebra y materias afines.

Situación personal de Gauss

Carl Gauss tuvo la desventura de haber llegado a la madurez en la secuela de la Revolución Francesa, un momento que Federico Schiller identificó como la pérdida de un gran momento de oportunidad en la historia: la Revolución Americana y la gran obra de Abraham Kästner, Gotthold Lessing, Moses Mendelssohn, Gaspard Monge, Lazare Carnot, y demás; un momento que había sido víctima de "gente pequeña". De este modo, aunque los logros mismos de Gauss habrían de ser en lo esencial una continuación del legado de Cusa, Leonardo, Kepler, Fermat y Leibniz, la carrera profesional de Gauss dependía de que evitase la apariencia de apoyar todo lo que pudiese sugerir indiferencia ante el supuesto genio del farsante Galileo, sir Isaac Newton, y de los enemigos de Leibniz y de su seguidor, Abraham Kästner, en el siglo 18, tales como Voltaire, de Moivre, D'Alembert, Euler, Lagrange, y sus sucesores del siglo 19 como Laplace, Cauchy, Clausius, Grassmann y Kelvin.

De este modo, una vez más, los inicios del siglo 19 habían traído un período en que las mentes de muchos fueron segadas por la vista.

Por consiguiente, cuando introduje por primera vez al actual "equipo del sótano" del LYM al desafío de su trabajo en curso (ya casi terminado) sobre la obra de Gauss, les advertí que, aunque la obra de Gauss es brillante, y es posible hacer una relación post facto de los descubrimientos; esa era la naturaleza de su tiempo, de modo que su método real de descubrimiento estaba arropado, como en el caso de su preferencia personal por la geometría no euclidiana, tras una pantalla de protección de camuflaje intelectual.

El deber implícito que se le imponía, o a sus sucesores, con respecto a esa pantalla protectora, cuidadosamente elaborada, incluía la obligación complementaria de revelar lo que había, en espera hoy de su atención, detrás del camuflaje impuesto por los farsantes que representaban la encarnación putativa del tirano ajeno newtonianio. Sin embargo, hoy, el resultado actual de adoptar esa misión tácita, es que, en la medida en que los descubrimientos de Gauss se presentan ahora como informes terminados desde el punto de vista de la franqueza de Bernhard Riemann en estos asuntos, los resultados, hasta ahora, son cada vez más complacientes.

De este modo, los estudiantes de hoy podrían reconocer el genio de Carl Gauss, sólo cuando se considera el hecho de que, todo eso que dijo y escribió Bernhard Riemann, se lo debía a lo que Gauss, en sus años adultos, muy rara vez se atrevió a decir en público. Por lo tanto, para entender realmente a Gauss, es necesario conocer a Riemann, y luego ver que tanto de la maravillosa obra de Riemann, su disertación de habilitación y demás, fueron posibles por lo que Riemann reconoció que había estado latente en las sombras de lo que Gauss se había permitido decir.

El repetido tratamiento de Gauss del tema de su disertación doctoral, sobre el tema del Teorema Fundamental del Algebra (complementado por el documento afín sobre la ley de reciprocidad cuadrática), se han de reconocer como un tema recurrente en gran parte del transcurso de la obra de Riemann.[10]

2. El infinitesimal

Dicho esto hasta ahora: cambien la preferencia de tópico implícito, de la consideración del papel de Gauss como tal, a las implicaciones ontológicas del discernimiento per se; el punto de referencia, el punto de vista ontológico, en el que los trabajos publicados sobre los descubrimientos de Gauss, por los motivos antes señalados, hallan a menudo su expresión más débil. El tratamiento nuevo, recurrente, de Gauss sobre el tema de sus tres primeras estipulaciones de lo que él habría de llamar su "Teorema Fundamental del Algebra", y el tema superior íntimamente relacionado de "la ley de reciprocidad cuadrática", es emblemático.

Sin embargo, la intención de Gauss, a pesar de estar rodeadas de las feas presiones del medio social de su tiempo y lugar como joven adulto, en adelante, se debe ver no obstante como un esfuerzo persistente para proporcionar a sus lectores más sensitivos las pruebas decisivas que los conduzcan, ojala, hacia las conclusiones pertinentes que Gauss no se atreve a decir explícitamente.[11] En cuanto se toman en cuenta la disertación de habilitación de Riemann de 1854 y su tratamiento de las funciones abelianas, y se vean los escritos precedentes de Gauss desde este punto de vista, la debatida cuestión de la intención ontológica de Gauss, contrario a D'Alembert, Leonhard Euler y los deshonestos agentes imperiales británicos Laplace y Cauchy, y demás, debe quedar clara para cualquier estudiante calificado de dichas cuestiones.[12]

El tratamiento de Gauss al tema central del Teorema Fundamental del Algebra y su decisiva reflexión relacionada de ese "Teorema", como se refleja en lo que él define como "ley de reciprocidad cuadrática", le señala al estudiante atento la cuestión ontológica que quiere razonar, pero, considerando los auspicios, no se atreve a hacerlo demasiado explícitamente. El caso paralelo afín referido con frecuencia, de lo que realmente es la geometría antieuclidiana, se ha de considerar bajo esta luz, como un correlativo de esa visión del Teorema Fundamental.

El razonamiento pertinente para ese efecto, es el que sigue.

Una vez que reconozcamos, como ya lo sabían los pitagóricos y Platon, que los objetos de la certeza sensorial no son más que sombras que proyecta una realidad que no se siente, pero que es eficiente no obstante, y, cuando se revisa la misma cuestión desde el punto de vista de la obra de Riemann, las cuestiones se hacen más patentes.

La cuestión decisiva, como lo he subrayado repetidamente en otras ocasiones, es el hecho de que el enemigo de Leibniz, de Gauss, de Riemann, et al., en la ciencia, ha sido el montón de farsantes ejemplificados en los liberales del siglo 18 como Antonio Conti, Voltaire, de Moivre, D'Alembert, Leonhard Euler, y el pelele de Euler, Joseph Lagrange. Con el triunfo británico sobre Francia, que los británicos aseguraron sucesivamente, mediante la toma de la Bastilla, el Terror francés, el reinado de Napoleón Bonaparte, y el triunfo de la monarquía británica en el Congreso de Viena, el joven Gauss había entrado ahora al siglo 19, a un mundo en que se oprimía la ciencia oficial mediante la aplicación desde arriba de esa corrupción moral e intelectual conocida como el liberalismo de Euler y de los seguidores de Euler.

Si, entonces, tomamos en cuenta las cuestiones específicas del método científico que plantean, hasta la fecha, esa misma corrupción política liberal, de la opinión oficial reinante en la ciencia de esa época, y la nuestra, también, podemos distinguir lo que Gauss claramente se proponía, a partir del mismo miedo a las reacciones de los poderosos adversarios que le impidieron establecer con claridad, como es el caso en su supresión de informes de sus descubrimientos en la geometría antieuclidiana. Para presentar este caso, es necesario replantear aquí la cuestión relacionada que he publicado en anteriores ocasiones.

Los orígenes de la ciencia

Cuando trazamos la historia de la ciencia europea desde sus raíces, en la esférica, desde la antigua cultura marítima que estableció la civilización egipcia (como la Cyrenaica, notablemente), debemos reconocer lo que puede se puede denominar competentemente "ciencia" en lo esencial tiene sus raíces en el desarrollo de los sistemas de navegación de las antiguas culturas marítimas de los grandes períodos de glaciación, y no en esos mitos académicos necios, aunque populares, que pretenden remontar la civilización a partir de culturas "ribereñas" como tal. La observación de los ciclos antientrópicos y aparentemente regulares del sistema planetario-estelar, constituye la única base de apoyo a la noción de "universal", en tanto que ese término se pueda emplear apropiadamente para sustentar la noción de ciencia per se hoy día.

El caso del asentamiento de Sumer y su cultura, desde el mar, por un pueblo marino no semita, la colonización del sur de Mesopotamia por las culturas del Océano Indico, es indicativo.[13] En cualquier caso, la idea misma de ciencia no tendría ninguna base segura en el conocimiento, a menos que se tomen en cuenta lapsos muy largos de culturas marítimas que navegaban los océanos, para aspectos decisivamente pertinentes de los calendarios antiguos.

En breve, la noción de universal, que no existe como concepción funcional en el liberalismo, es la esencia de cualquier esfuerzo competente para desarrollar conocimiento científico real. Sólo las antiguas culturas marítimas extendidas pudieron haber sido impulsadas a producir las consideraciones elementales que subyacen en la esférica, de donde se deriva todos los modos competentes en la ciencia europea, u otra. La idea de un principio físico universal, sobre lo cual se fundamenta toda ciencia competente, no pudo nacer a la humanidad de ninguna otra manera, a menos que supusiéramos que la fuente de esta opinión fuesen, arbitrariamente, colonos que llegaron del "espacio exterior". Recalco, que el verdadero concepto de universal, no existe realmente en tanto concepción científica dentro de los límites del empirismo o sus derivados.

Lo que sabemos con certeza, con respecto a las opiniones contrarias sobre la posibilidad de la existencia de una práctica de la ciencia, es que las opiniones contrarias son todas ya sea implícitamente "malthusianas", o son productos de un tipo de cultura, como el emblemático "modelo oligárquico", congruente con el maltusianismo. Subrayo que, todos esos tipos que conocemos en general, pertenecen a una categoría conocida para las culturas desde la antigua hasta la europea moderna como "el modelo oligárquico", un modelo que se ha de reconocer como congruente con la representación de Esquilo de la figura cuasi satánica del Zeus olímpico délfico. Este fue el Zeus que, según el relato de Esquilo, prohibió el conocimiento de la ciencia (v.gr.: el "fuego") a las mentes de los hombres y mujeres mortales tales como los hilotas de la Esparta de Licurgo, las clases sociales inferiores subyugadas.

Se ha de destacar ahora, cuando contemplamos la ola global de hambruna de masas que ha sido causada por la proliferación del modelo neomalthusiano de genocidio de ese lacayo británico conocido por otra parte como ex vicepresidente Al Gore, que prácticamente todas las grandes crisis de las civilizaciones conocidas han sido resultado de esas mismas directrices de la práctica que se identifican justamente como intentos pro satánicos para prohibir el conocimiento científico y su práctica a la gran mayoría de las poblaciones humanas del mundo.[14] Tal ha sido la caída acelerada de la economía física de Estados Unidos, per cápita y por kilómetro cuadrado, desde los acontecimientos terribles y la secuela de 1968.[15]

La conclusión de esa línea de indagación, es que existimos en un universo estelar que está gobernado por lo que Albert Einstein, por ejemplo, destacaba como principios de cambio físicos universales. Estos principios se nos presentan en esta capacidad, como a las antiguas culturas marítimas de gran alcance, se presentan así en su expresión astronómica, como una combinación de principios de cambio físicos universales ostensiblemente regulares y antientrópicos. Algunos ciclos, como el ciclo equinoccial, son de largo plazo, y pueden parecer fijos. Sin embargo, contrario al farsante neoaristotélico Claudio Ptolomeo, y a Clausius, Grassmann y Kelvin, el universo no es, antológicamente, un dominio de ciclos de no cambio repetidamente fijos: el universo es esencialmente antientrópico.

En este último caso, ese universo de cambio, el universo es finito, pero antientrópico, en el sentido de que no existe nada fuera de éste. De este modo, en vez de de la necedad de la suposición de un creyente ignorante de un espacio euclidiano o cartesiano sin límite, el universo no es euclidiano, ni cartesiano, sino un sistema dinámico en el sentido de dinámica empleado por los antiguos pitagóricos y Platón, o por Leibniz, Riemann, Max Planck y Einstein, en la ciencia moderna. Esta noción de una universalidad eficiente físicamente que acabo de presentar aquí, es, como lo destacaba Albert Einstein, indispensable para la ciencia universal moderna; sin esta noción, no se puede alcanzar ninguna noción competente de la obra de Kepler, Fermat, Leibniz, Gauss, o Riemann.

Esta noción que acabo de destacar, es fundamental para entender la gran crisis del siglo 19 en la ciencia que abordaron Gauss y Riemann. Las concepciones entrelazadas de un "Teorema Fundamental del Algebra" un la "ley de reprocidad cuadrática" en la obra de Gauss, son emblemáticas de esto. El remedio de Riemann a lo que falta en la obra de Gauss, aborda precisamente este problema conceptual, un problema que sigue subyaciendo no solo la obra esencial en curso de toda la ciencia moderna, sino la crisis social de forma sistemáticamente dinámica que amenaza la existencia misma de la sociedad mundial hoy día.

Nuestro Universo

Ese aspecto del universo existente eficientemente que es accesible a nuestras facultades de percepción sensorial, constituyen las huellas del paso de esas facultades que generan tales sombras mismas. Como lo indicó Albert Einstein en su propio modo, mediante las pertinentes facultades de discernimiento, como el del descubrimiento singularmente original de Kepler de la gravitación universal, que, manifiestamente, son singularmente específicas de la especie humana, es que podemos aducir el movimiento eterno de la gran entidad invisible que ha dejado esas huellas sobre nuestros cielos. Tal es la implicación de la dinámica de Riemannian, como también la de Leibniz antes que él.

Como se destacó aquí antes, el hecho de que la organización del sistema solar se considere justamente en conformidad con la aproximación armónica de Kepler, como destacó Albert Einstein el principio involucrado, define un universo que es ontológicamente finito. Es decir, esos principios, como el principio de gravitación descubierto por Kepler, principios que envuelven a nuestro universo, se pueden descubrir y se pueden probar, únicamente a través del tipo de método de dinámica que Gottfried Leibniz revivió a partir de los descubrimientos anteriores de los pitagóricos y Platón. Le debemos la comprensión de las implicaciones de ese hecho, como lo destacó Albert Einstein, principalmente a la obra de Johannes Kepler y Bernhard Riemann. Sin embargo, ese descubrimiento ya la había de modo implícito el cardenal Nicolás de Cusa, en tal de sus obras como la seminal De Docta Ignorantia, pero también era conocido antes, por los pitagóricos y Platón.

Para replantear esta misma cuestión: la forma de acción con base a principios, que se manifiesta a nuestros sentidos como un predicado de principios universales, es el principio universal del cual dependen para su expresión todas las formas manifiestas de acciones aparentemente basadas en principios. El universo de la experiencia se define, en consecuencia, como lo definía Einstein, como autolimitado. De este modo, es un universo finito en ese sentido, pero sin ninguna frontera externa excepto el principio de las facultades creativas antientrópicas inherentes a la noción de un Creador Universal.

La facultad humana de la cual depende dicho conocimiento de grado superior, de esa existencia superior eficientemente necesaria, es el objeto de discernimiento en el sentido más pleno de la representación de Platón de esa noción. De este modo, toda ciencia moderna competente depende de la concepción de Nicolás de Cusa sobre ésta materia.

Para resumir esto: la noción de un universo existente antológicamente, opuesto a algún tipo de fantasía euclidiana o similar fantasía de un sofista, depende de la noción de legalidad universal, como ilustra la concepción de Einstein sobre la obra de Kepler la cuestión fundamental de toda esta discusión presente.

Para ilustrar esto, consideren el caso de la historia de la discusión europea moderna que condujo a la primera enunciación de Gauss de lo que se llegaría a conocer como su concepción del reto del Teorema Fundamental del Algebra. Regresen al tratamiento del siglo 16, referido antes, del tema de las relaciones entre los residuos cuadráticos, cúbicos y bicuadráticos, como en Cardan y demás.

Las implicaciones ontológicas de este tratamiento de esas materias en el siglo 16 se debe considerar frente al antecedente de la duplicación del cubo por Arquitas. Frente a ese marco histórico de la esférica, la naturaleza de principio de la falacia sistémica del método empleado por Cardan y demás debe ser obvia. Lo que debió haber sido el remedio obvio para eso se había aportado, durante el siglo 15, por la obra de Filippo Brunelleschi,[16] Nicolás de Cusa y Luca Pacioli, como también por los fragmentos conocidos sobrevivientesde la obra de Leonardo da Vinci. En suma, el enfoque necesario hubiera sido el mismo concepto de geometría física sobre el cual había insistido durante mi adolescencia, o, mucho más apropiado, la geometría física riemanniana, en vez de las formalidades de la torre de marfil de un álgebra implícitamente pro euclidiana.

En otras palabras, cuando los seguidores empiristas de Descartes y Antonio Conti emplearon la falacia de los farsantes de Moivre y D'Alembert, para elaborar el fraude de los mentados "números imaginarios" como un ataque de ellos, y de Leonhard Euler y demás, contra Leibniz, no simplemente construyeron un fraude contra la ciencia física: Se comportaban como aprioristas incompetentes al negarse a comprender las implicaciones de geometría física, fácilmente accesibles, de la singularidad del método de Arquitas para construir un proceso de duplicación del cubo, en vez del método sofista, intrínsecamente incompetente de Aristóteles, Euclides y Claudio Ptolomeo.

Ciertamente, esta suposición errónea reflejaba algo fundamental que pasó por alto el grupo del siglo 16 de Cardan y demás, antes del descubrimiento experimentalmente decisivo de acción mínima de Pierre de Fermat. Sin embargo, los descubrimientos de Kepler y Fermat fueron un aspecto integral del descubrimiento singularmente original del cálculo de Leibniz (ca. 1676), pero, más enfáticamente, Leibniz tomó en cuenta el principio crucial de Fermat en su propia elaboración, de Leibniz, en colaboración de Jean Bernouilli, del concepto de un principio físico universal de acción mínima.

Este fraude del "número imaginario" de De Moivre, D'Alembert, Euler y demás, no fue solo un reflejo de su ignorancia aparente de los principios elementales de la geometría física conocidos desde, cuando menos, Arquitas y Eratóstenes. Se ha de ver como un eco del fraude "malthusiano" del modelo oligárquico expresado por el Zeus olímpico de la Trilogía de Prometeo de Esquilo.

Cuando se toma en cuenta ese aspecto de la cuestión, la dificultad que amenazaba a Carl Gauss en el problema del Teorema Fundamental del Algebra, debiera ser transparente. La tercera presentación del caso que hizo Gauss debió haberlo dejado claro, en retrospectiva, a todos los físico matemáticos modernos que reconsiderasen la prueba de Gauss, luego de la publicación de la disertación de habilitación de Riemann había aclarado el tema esencial escondido en las sombras del propio razonamiento de Gauss.

Desde la aparición de la disertación de habilitación de Riemann y su Teoría de las Funciones Abelianas, en adelante, las implicaciones de fondo de la historia de la ciencia moderna desde la De Docta Ignorantia de Nicolás de Cusa, deberían haber quedado claras, del modo en que Albert Einstein localizó el origen de la ciencia física moderna competente en los métodos que Kepler le había atribuido a la obra de Cusa, la obra que, principalmente, fundó las formas competentes de la ciencia europea moderna.

Tal es la naturaleza del verdadero discernimiento.

3. El discernimiento revisado

A fines de julio de 2007, el mundo en su conjunto inició un cambio de fase hacia la hiperinflación crónica, hacia lo que había sido, desde entonces hasta la fecha, una crisis de desintegración del actual sistema mundial en su conjunto. Desde ese momento, todo el sistema monetario-financiero mundial existente al presente, posterior a agosto de 1971, ha estado condenado a su extinción, de una forma, u otra. Hay alternativas, pero significan abandonar lo que se ha convertido en el sistema monetario-financiero mundial de 1971-2008. Significa someter el sistema actual bajo un sistema jurídico de reorganización en bancarrota, y reemplazarlo con algo semejante a los principios e intenciones de los planes del Presidente Franklin Roosevelt para un sistema monetario mundial de Bretton Woods libre de los vestigios del imperialismo británico que, desafortunadamente, dominó y nos arruina a todos hoy todavía.

Es importante reconocer que estamos obligados a usar ese término, "imperialismo británico", porque ese es el nombre que tiene. El contenido que connota el término, es el de una tiranía financiera internacional cuyo término técnico apropiado de descripción es liberalismo angloholandés, lo cual quiere decir la forma de organización presente de una red de intereses financieros e intereses estrechamente asociados, que se levantó en la Europa marítima del norte por Paolo Sarpi de Venecia y sus seguidores. "Británico", en "imperialismo británico", señala ese imperio de hecho, la potencia imperial particular más descollante en el mundo hoy día (desde la traición a los EUA en 1971-1972 por el gobierno del Presidente Richard Nixon), que se había establecido originalmente como la potencia imperial de una compañía privada, el Compañía de Indias Orientales británica mediante las implicaciones de la Paz de París en febrero de 1763.

Tal es el gran desafío a las facultades creativas de los miembros de la humanidad hoy día.

Así, el 25 de julio, yo dije: "...  esto ocurre en un momento en que el sistema monetario mundial está actualmente en el proceso de desintegrarse. No hay nada de misterioso en esto; he hablado de ello desde hace tiempo; ha estado en marcha; no ha cedido. Lo que se enumera como valor de las acciones y de los valores del mercado en los mercados financieros internacionamente, ¡es pura balandronada! Son puras creencias ficticias. No hay ninguna verdad en eso; la farsa es enorme. No hay posibilidad de que no haya derrumbe del sistema financiero presente; ¡ninguna! Se acabó, ¡ahora! El sistema financiero presente no puede seguir existiendo bajo ninguna circunstancia, bajo cualquier Presidencia, bajo cualquier liderato, o bajo cualquier liderato de naciones. Solo un cambio súbito y fundamental del sistema monetario-financiero mundial impedirá un derrumbe inmediato y general como en reacción en cadena. A qué velocidad no sabemos, pero sucederá y ¡será indetenible! Y entre más prosiga antes de que termine, las cosas se pondrán peor. Y no hay nadie en las instituciones de gobierno presentes que sea competente para enfrentar esto. El Congreso –El Senado y la Cámara de Representantes—no es competente actualmente para enfrentar esto. Y si el Congreso se va de vacaciones y deja libre a Cheney, entonces quizá le estén dando la despedida a Estados Unidos y mucho más para septiembre.

"Este es el mes de agosto; es el aniversario de agosto de 1914. Es el aniversario de agosto de 1939. La situación ahora es peor, objetivamente, que en cualquiera de esas dos ocasiones. O podamos hacer un cambio fundamental en las directrices de Estados Unidos ahora, o quizás se estén despidiendo de la civilización por un buen tiempo por venir..."[17]

El individuo en la historia

Como he dicho repetidamente, no hace mucho, la historia de la humanidad no está dirigida por los acontecimientos, está dirigida por el hombre. Las decisiones más esenciales que conducen los cambios realmente decisivos en el curso de la historia han sido a menudo lo que los forjadores de la opinión convencional antes consideraban imposible. No es lo que sucedió en los informes de la prensa más destacada generalmente fraudulenta lo que conduce la historia; son hombre y mujeres de una influencia de tipo especial, tal como nuestro Benjamin Franklin, o el gran historiador y dramaturgo Federico Schiller, que prefieren conducir naciones en una dirección u otra. Rara vez es cuestión de escoger entre multiples opciones en la mesa; los virajes más trascendentales en la h historia han sido los cambios, cambios hechos a iniciativa de una minoría aparentemente pequeña, cambios como la fundación de nuestra república Constitucional que parecía, en julio de 1776, al mundo en general, no solamente imposible, sino un invento desafortunado de unos pocos.

Las decisiones más grandes en la historia las han tomado hombres o mujeres, como individuos, decisiones que han parecido prácticamente imposible ante las instituciones convencionales y la opinión pública hasta un brece lapso de tiempo antes. Todos los grandes virajes de la historia con esa cualidad llegan como la innovación singular en el pensamiento y la voluntad de individuos relativamente excepcionales. De este modo, el Presidente Abraham Lincoln salvó nuestra república, prácticamente a pesar de sí mismo; de este modo, los grandes poetas y científicos hicieron lo que nadie más había soñado antes.

Las más grandes de todas esas obras ocurren en tiempos tales como los que el gran poeta clásico inglés, Percy Bysshe Shelley escribió en su En dfensa de la poesía. Hay momentos en que gran parte de una población es sujeta a un maravilloso aumento en la facultad de impartir y recibir concepciones profundas y apasionadas del hombre y la naturaleza, como por la inspiración del entonces fallecido Federico Schiller al originar la gran iniciativa del pueblo alemán conducido por Scharnhorst para organizar, de acuerdo al principio de estrategia definido por los estudios de Schiller sobre las guerras religiosas en los Países Bajos y la Guerra de los Treinta Años, para lograr lo que de otro modo parecía la imposible derrota del tirano Napoleón Bonaparte en Rusia y en el esfuerzo desesperado de ese tirano para volver a Francia y levantar un nuevo ejército y una nueva guerra general.

Así, un capitán marino genovés que trabajaba al servicio de Portugal, el sumamente talentoso e inspirado Cristóbal Colón, fue llevado por sus estudios continuos del testamento del fundador de la ciencia moderna, el cardenal Nicolás de Cusa, uno de los mayores genios de toda la historia moderna, a ingeniar un plan para realizar el programa de Cusa, consistente en grandes viajes estratégicos a través de los grandes océanos, para rescatar una cultura europea corrompida extendiendo sus alcances a tierras distantes. Esa fue la intención de Cusa, como la adoptó realmente, con plena conciencia de esa intención, Colón desde 1480 en adelante, lo cual creó las Américas y ocasionó la subsecuente colonización de Nueva Inglaterra que dio luz a lo que se convirtió en nuestro Estados Unidos.

Este fue el objeto de la fundación real de nuestra república, USA, cuya moralidad se definía, primero, por el pasaje crucial de una obra que denuncia al malvado esclavista John Locke, el pasaje, "la búsqueda de la felicidad", de Nuevos ensayos sobre el entendimiento humano, de Gottfried Leibniz, que constituye el núcleo principal de nuestra Declaración de Independencia y la raíz del principio de la ley moral de nuestra república, que está elaborada, como en el espíritu de la Paz de Westfalia, como se refleja también en el gran principio platónico y cristiano de ágape, en el Preámbulo de nuestra Constitución Federal.

Así, la historia verdadera de la humanidad consiste solamente en lo que se define por la realidad de las facultades creativas perfectamente soberanas, que se pueden expresar únicamente mediante la personalidad creativa individual Estas son las mismas facultades creativas, únicas de la mente individual soberana, que se manifiestan en los descubrimientos singularmente grandes de principios científicos, como en los pitagóricos, Platón, Cusa, Kepler y Leibniz, o los principios artísticos de cualidad clásica, como los de Federico Schiller, o la combinación de iniciativas enraizadas en una concurrencia de realización científico e inspiración moral en el logro de Cristóbal Colón.

La implicación contraria a considerar, ante este telón de fondo, es que la fuente principal de las fallas más feas de la humanidad es un cierto tipo de estupidez popularizada del tipo que exige el Zeus olímpico del Prometeo encadenado de Esquilo, como lo exige la criatura de Jeremías Bentham de la Oficina del Exterior británica, Thomas Malthus, o como las perversiones tontas emitidas por ese patético muñeco conocido como el Presidente en funciones de nuestro Estados Unidos. La opinión popular, tal como la inducida por nuestros medios noticiosos principales actualmente, inherentemente corruptos y mentirosos, es el más dañino de los Caballos Troyanos insertados en los dominios de la humanidad hoy día.

En ese sentido, la cuestión del desarrollo de las facultades creativas del miembro joven individual de la sociedad es, en último análisis, la cuestión política, y también moral, más decisiva de las culturas existentes de este planeta, más notablemente la de nuestro EUA, estupidizado y cargado de sesentiocheros. Nuestros sistemas educativos actuales han ayudado enormemente en volver estúpido a nuestro pueblo lo suficiente como para ser influenciado por las opiniones emitidas por las proverbiales "prostitutas pagadas" de nuestra actualmente popular prensa "amarilla".

La paradoja pertinente

La facultad de la creatividad, según he presentado el caso de manera resumida aquí en los capítulos anteriores, es, como ya lo subrayado, no solo un potencial incorporado en la naturaleza del individuo humano, un potencial ausente en toda especie animal; es única en todas las personas que no sean víctimas de un daño pertinente al radio de acción potencial de las facultades humanas. En términos amplios, por lo tanto, todo individuo debe desarrollarse en tanto personalidad verdaderamente creativa.

Como podría ser el caso, como las vacas no califican para ciudadanos inteligentes, es erróneo intentar entrenar a la gente para que se convierta en vaca, como se ha hecho, en efecto, a la mayor parte de la población en la mayoría de las culturas conocidas hasta la fecha. El tema, por lo tanto, es, una vez más, el caso de la supresión del conocimiento del "fuego" por órdenes del maltusiano arquetípico (o, el maltusiano del presente y mentiroso ex vicepresidente Al Gore). Sólo bajo condiciones ratifícales tales como las estipuladas por el principal antihumanista de Gran Bretaña, el príncipe Felipe de la Fundación para la Vida Silvestre, es la supresión del potencial intelectual humano, natural, de la persona, de manera que –maneras pro maltusianas—convierten a los niños prácticamente en el ganado medio ingenioso de los movimientos neomalthusianos de hoy.

Consideren qué causó que el legendario Zeus olímpico tramara este papel antihumano del "ambientalismo". Hay dos motivos, complementarios.

Primero, la gente realmente creativa y valiente no se someterá a voluntad ya sea un legendario Zeus olímpico o un príncipe Felipe o Al Gore. Segundo, dado que la creatividad de la humanidad se expresa emblemáticamente mediante su realización como progreso científico y relacionado al desarrollar las condiciones humanas en general, la continuación del progreso exige la verdadera naturaleza del hombre, "consume los recursos naturales" de manera que solo puede remediarlo el avance natural de las facultades creativas de la humanidad dirigidas por la ciencia y demás.

En ese respecto, de la masa total de la Tierra, la porción que corresponde a las masas prebióticas se encoge como porcentaje relativo al producto de los procesos vivos, mientras que la tasa de aumento de la porción de la masa generada por la actividad humana aumenta, con relación tanto a los residuos abióticos como los residuos de otras clases de procesos vivos.

De este modo, para mantener grandes poblaciones suficientemente estúpidas como para ser gobernadas por tiranos como el Zeus olímpico, es necesario (por el bien de esa tiranía) mantener a las poblaciones sujetas tan estúpidos como sea posible, y, por ende, impedir aumentos reales en las facultades productivas del trabajo humano, o incluso, como se ha hecho en EUA y en Europa occidental y central desde 1989, dar marcha atrás al progreso económico anterior absolutamente.[18]

Por ese motivo, los ciudadanos estadounidenses nominales como el ex vicepresidente (y traidor) Aaron Burr y el ex vicepresidente convertido en lacayo británico Al Gore no les gustan mucho los patriotas honestos de nuestro Estados Unidos.

Sin embargo, en el lado opuesto de las cosas, el potencial para desarrollar la verdadera creatividad científica, y también la creatividad artística en el miembro individual de la sociedad, está ahí. Existe, y se puede fomentar, si llegamos a entender esta cuestión, y estamos dispuestos a hacer de sus logros la meta esencial para el desarrollo de nuestro futuro ciudadano individual.

Mi dedicación a esa misión es múltiple y diversa; pero, mi capacidad más esencial y pertinente está en el campo de las expresiones de la creatividad física-científica que coinciden con mi competencia especial en el dominio de la economía física. A este fin, he fomentado un enfoque para que los estudiantes reproduzcan el desarrollo de las principales corrientes válidas de la ciencia física, abarcando más emblemáticamente, desde los pitagóricos y Platón, a través de Cusa, Leonardo, Kepler, Fermat, Leibniz, Gauss, la fase de Monge y Carnot en la Ecole Polytechnique, Dirichlet, y Riemann. Los que trabajan en las formas de equipos pertinentes, para revivir los actos de descubrimiento que son más relevantes para volver a experimentar el conocimiento de primera mano de los descubrimientos más relevantes, pueden tener éxito generalmente en un grado significativo u otro.

Con la gran ciencia y el gran arte clásico, combinados, podemos generar entre nosotros nuevas generaciones que compartan la cualidad de temperamento que deberíamos requerir para las generaciones de nuestros nuevos ciudadanos. El beneficio sería, no sólo en capacitación, sino en el fomento de las facultades verdaderamente creativas de la mente humana, de lo cual depende el progreso.

Lo mejor de todo, una vez que uno conoce esa cualidad manifiesta de potencial en uno mismo, que lo distingue a uno de los simios, o del esclavo brutalizado, el discernimiento llega de modo natural, porque es natural, en tanto que la gente se desarrolle por lo que es el individuo humano y está llamado a llegar a ser.

Notas

[1] Ver EIR del 9 de mayo de 2008.

[2] Este acontecimiento estuvo asociado, en el mismo período de mi vida, con el propósito principal de mi padre al seleccionar esas visitas, la gira ritual al U.S.S. Constitution; mi intención se enfocaba en los misterios de la construcción en otras partes del astillero.

[3] Wolfgang Köhler: por favor perdónemente, ¡era necesario!

[4] Cualquier desviación de esa norma es "racismo, per se", que en sí mismo, es la manifesación de un impulso equivalente, bajo la ley natural, a críemes contra la humanidad.

[5] Es decir, el Fedón de Platón y el tratamiento que da Mendelssohn al Fedón. Este es también el método de Nicolás de Cusa, como en De Docta Ignorantia, de su seguidor Leonardo da Vinci, Johannes Kepler, Pierre de Fermat, Gottfried Leibniz y Bernhard Riemann.

[6] De modo emblemático, se sustituyen los principios físicos reales, e incluso hasta la verdad simple, se sustituyen, con las formulaciones matemáticas, como las meras estadísticas.

[7] La reflexión de Kepler sobre el papel aparente de la serie de sólidos platónicos para ubicar la organización de las órbitas planetarias, lo condujo, mediante las reflexiones sobre la obra precedente de Nicolás de Cusa, Luca Pacioli y Leonardo da Vinci, a reconocer en la composición de los cuerpos solares que le eran conocidos hasta entonces un ordenamiento armónico. Este reconocimiento fue lo que condujo a Kepler a su descubrimiento de principio, mediante el reconocimiento de la yuxtaposición paradójica de las suposiciones de la vista y la suposiciones del oído ordenado armónicamente.

[8] Como en la distinción del descubrimiento real de Max Planck de esa perversión de los positivas (v.gr.: Ernst Mach, y demás) conocida como "mecánica cuántica".

[9] Lagrange, en los últimos años de su vida, incitó a la virtud al tirano Napoleón Bonaparte, un esfuerzo que Napoleón utilizó para dispersar a los dirigentes de la Ecole Polytechnique hacia tareas militares en el servicio militar del tirano. Laplace y Cauchy fueron los que destruyeron el programa educativo de la Ecole, por órdenes de Londres.

[10] El Teorema Fundamental de Gauss se presentó primero en 1799, emitido como refutación directa a la publicación de Euler sobre ese tema y la cuestión muy relacionada de la ley de reciprocidad cuadrática. En todas sus obras publicadas sobre esta materia, el tema implícito al que se refiere Gauss, pero que no lo señala explícitamente, es la noción de Leibniz del infinitesimal en lo ontológico, una conexión que queda implícitamente clara en la obra de Gauss.

[11] Ver Bernhard Riemann, Über die Hypothesen. Welche der Geometrie zu Grunde liegen (New York: reimpresión de Dover, 1953); secciones enumeradas I (Begriff einer nfach ausgedehnten Grösse), p. 273, y II. (Massverhältnisse, deren eine Mannigfaltigkeit von n Dimensionen fähig ist ...), p. 276.

[12] Con la derrota del emperador Napoleón Bonaparte, la intención de los franceses en elegir a Lazare Carnot como Presidente de una república francesa fue derrotado mediante la acción de la autoridad de la ocupación británica, el duque de Wellington, imponiendo a un miserable Borbón en un trono francés controlado por Londres. Bajo este reinado británico sobre una Francia ocupada, se instalaron las sabandijas Laplace y Cauchy para sacar de cuajo el programa educativo de Gaspard Monge de la Ecole Polytechnique. Monge fue sacado, y su asociado Lazare Carnto fue a morir en el exilio como un héroe en Magdeburg. La enfermedad mental llamada positivismo se apoderó así del control, con la excepción de unos relativamente pocos héroes obstinados de la intelectualidad científica francesa. El papel de Cauchy como farsante y plagiario de la obra de Abel, quedó expuesta finalmente al examinar sus archivos después de su muerte. Carnot era miembro de la Ecole, junto con Alexander von Humboldt.

[13] Se sospecha que era una rama de una cultura marítima del grupo lingüístico grávida, o muy cercano. Herodoto señala un origen cultural marítimo similar para Etiopia. Del mismo modo, Bal Gangadhar Tilak remonta los orígenes del sánscrito a una colonización, por tierra, desde la costa norte de Siberia, a través de Asia media, hacia Irán y el norte de India (Orion y Arctic Home in the Vedas).

[14] El ex vicepresidente Al Gore, agente británico contra el Sistema Americano de economía política estadounidense, que sigue los pasos del traidor de facto a EUA, en un momento vicepresidente de EU Aaron Burr, es un promotor emblemático del "modelo oligárquico". El presidente Andrew Jackson, de la infame "Vereda de Lágrimas", había sido cómplice en la conspiración antiestadounidense de Burr y como Presidente de EU sirvió de lacayo y cómplice de Martin van Buren, estafador del banco de terrenos y posteriormente Presidente de EU.

[15] No fueron simplemente las acciones de los "sesentaiocheros" trasatlánticos y el gobierno estadounidense de Richard Nixon los que ocasionaron el patrón de la decadencia física acelerada de las economías de las Américas y Europa desde 1968. Las tendencias no se perpetúan, excepto en la medida en que las tendencias pertinentes cobran vida, como una forma de "tradición", en la cultura de quienes forjan la proclividad de la planificación política de la sociedad. Para liberar a EUA, en particular, de las garras de 40 años de autodestrucción, debemos liberar nuestra sociedad del control de la planificación política de las manos y mentes de quienes encarnan la tradición "sesentaiochera".

[16] Así como Brunelleschi empleó la catenaria como principio de geometría física, que era el principio requerido del diseño de la construcción de la cúpula de Santa Maria del Fiore.

[17] De la transcripción original de mi discurso en esa ocasión (Para una transcripción completa de la videoconferencia de LaRouche el 25 de julio de 2007, ver el portal de Internet www.espanol.larouchepac.com).

[18] Como la pauta que establecieron las "condiciones" depredadoras y dictatoriales de Thatcher y Mitterrand impuestas a Alemania.