LaRouche: Soros y los británicos desatan una ola de violencia narcoterrorista en México

3 de septiembre de 2008

2 de septiembre de 2008 (LPAC).— En las últimas dos semanas de agosto México vio una escalada aguda de la violencia horrible del narcotráfico, que Lyndon LaRouche identifcó como el inicio de un plan intencional del principal legalizador de las drogas mundial, George Soros, y sus amos estratégicos británicos. "Es Soros, son los británicos", dijo LaRouche. "Es un ataque de Soros al flanco de Estados Unidos".

* El 22 de agosto, decenas de sicarios fuertemente armados atacaron una base del ejército mexicano en el estado de Guanajuato, en el centro del país; primera vez que ocurre en México.

* Una semana antes, aparecieron decapitados por narcos una docena de víctimas en el estado de Chihuahua, al norte del país, y un número similar fueron ejecutados en el estado de Yucatán.

* El 27 de agosto, aparecieron "narcopintas" en plazos y carreteras de cinco estados mexicanos en las que se ataca al presidente Felipe Calderón por supuestamente tomar partido por uno de los carteles de las drogas y dan los nombres de media docena de generales del Ejército que se supone están comprados por uno de los carteles. Las "narcopintas" recibieron una cobertura destacada en los medios informativos nacionales, contribuyendo al ambiente de caos institucional e inestabilidad en el país y dándole alas a aquéllos que demandan la legalización de las drogas sobre la base de que supuestamente "no se puede ganar" la guerra contra las drogas.

* Y varios políticos prominentes de la oposición le están entrando al mismo escenario británico con la demanda de que Calderon tiene que salir del cargo antes de que se pueda discutir cualquier otro problema; es decir, un cambio de régimen.

A todo esto, LaRouche respondió de nuevo: "Es Soros". LaRouche exhortó a México para que actúe de inmediato para empezar a construir el muy viable Plan Hidráulico del Noroeste (PLHINO), un gran proyecto de infraestructura que aborda de frente los problemas económicos fundamentales que están creando la inseguridad en México.

"En Estados Unidos están en proceso de expulsar un millón o dos de mexicanos de regreso por la frontera", explicó LaRouche. "Y una gran parte de ellos van a parar en la región del noroeste de México donde el PLHINO ayudaría. Y la gente que van a lanzar sobre la frontera va a ser gente con un pasado agrícola, en gran medida, como pasado familiar. Y, por tanto, la pregunta obvia de seguridad es: ¿Qué empleo se le va a dar a esta gente? Y si no les van a dar empleo, habrá caos. ¿Cuánto les va a costar el caos? Por tanto,la cuestión es obvia. La naturaleza ha proporcionado a México un remedio, al menos en parte, para la amenaza del caos procedente del otro lado de la frontera.

"De manera que la interrogante es: ¿cuánto va a costar no construir el PLHINO? ¿Cuál es el costo del caos social y desintegración de toda la economía en la región?", concluyó LaRouche.