Corren en pánico hacia el corporativismo, al tiempo que se desintegra el sistema

23 de octubre de 2008

21 de octubre del 2008 (LPAC).— Lyndon LaRouche advirtió hoy que al reducirse a pedazos el sistema financiero global, sus reguladores y gobiernos también se agotan, en lo sicológico, y se precipitan con declaraciones y acciones sin contenido. Incapaces de enfrentar la realidad, corren ahora a toda prisa por el sendero de la hiperinflación alemana tipo Weimar y el fascismo corporativista tipo Mussolini. Los temas dominantes de esta pandilla disfuncional de payasos son cada vez más salvatajes financieros y la dictadura financiera global, al impulsar esquemas más locos que nunca en un esfuerzo desesperado por salvar lo insalvable. Lo que conseguirán no será el éxito sino una hiperinflación mortal y el derrumbe a una Era de Tinieblas, proceso que ya está en marcha.

Típico de esta demencia es el último plan de "salvataje del día" anunciado hoy por la Reserva Federal, para bombear $540 mil millones de dólares a los fondos mutuales del mercado de dinero (o sea, los depositos a plazo, de fácil liquidación) vía una nueva Facilidad de Financiamiento al Inversionista del Mercado de Dinero (MMIFF, siglas en inglés) que prestará los fondos a cinco "vehículos privados para objetivos especiales" (o PSPV, por la denominación en inglés de esos estrafalarios documentos financieros), que será administrado por J.P. Morgan Chase. Estos PSPV, que también recabarán fondos con la venta de papel comercial apoyado en acciones, actuará como un mercado secundario para la adquisición de acciones de los fondos mutuales del mercado de dinero y otros participantes del mercado de dinero. Hace menos de un mes, el 29 de septiembre, el Departamento del Tesoro de EU anunció un Programa de Garantías Temporal para los Fondos del Mercado de Dinero, con financiamiento proporcionado vía el Fondo de Estabilización del Mercado de 50 mil millones; la acción de hoy crea un fondo más de diez veces mayor, que refleja la velocidad a la que se está desintegrando el sistema. Desde agosto se han retirado de los fondos del mercado de dinero unos $500 mil millones de dólares.

"¿No es esto hiperinflación?", preguntó Lyndon LaRouche. "Esto es en realidad una hiperinflación como la de la Alemania de Weimar".

En tanto, la mayor parte del dinero de la Reserva Federal que se bombea al sistema financiero no va para préstamos adicionales, sino para constituir fondos para adquisiciones y el encubrimiento de las pérdidas todavía no públicas. Los bancos grandes están planeando hacerse de los bancos pequeños en manadas, usando dinero del fisco para financiar una concentración peligrosa del sistema bancario en un número reducido de bancos gigantes. El New York Times de hoy cita a un funcionario anónimo del Departamento del Tesoro quien admite de manera explícita que el "Tesoro no busca apuntalar a los bancos débiles. Un objetivo de este plan es dirigir la consolidación".

De los $125 mil millones de dólares que se proporcionará a los bancos grandes en la primera ronda de inyección de liquidez, $5 mil millones será para ayudar a financiar la adquisición de Wachovia por parte de Wells Fargo y $5 mil millones para que Bank of America se apodere de Merrill Lynch. Todo esto deja de lado a propósito la verdad de que los bancos más grandes son los más quebrados de todos y aún así se les entregarán los bancos más pequeños en un esfuerzo desesperado por salvar a los gigantes zombis.

"Estamos hablando de corporativismo", respondió LaRouche, "y así debiéramos llamarlo. Esto es Mussolini; esto es fascismo. Es lo que se conoce como corporativismo; esto es fascismo".

Al mismo tiempo, los controladores del sistema liberal angloholandés están empujando un sistema de regulación bancaria global que desplace el control nacional. Ya se está debatiendo el uso del FMI con ese propósito, pero en este caso el demonio no está en los detalles sino en la intención, que es la de crear una dictadura global de banqueros regido por las fuerzas que controlan el Imperio Británico, con la intención de destruir el sistema del Estado nacional, incluyendo los Estados Unidos.

"¿Pero qué pasa si China, India y Rusia y algunos otros no se unen?", preguntó LaRouche. "Yo puedo casi garantizar que ése sería el caso", agregó.

"Estamos presenciando un colapso del sistema que por ahora es sicológico", resumió LaRouche. "Una falta de confianza, de arremeter con una desesperación alocada sin sentido, sin substancia, frente a la situación actual.

"Estos idiotas están en una fuga suicida de pánico, sin idea de lo que están haciendo, sin coherencia y recurriendo al corporativismo", advirtió LaRouche. "Esto es corporativismo, fascismo tipo Mussolini, y el gobierno lo está financiando. La gente debiera estudiar la historia de Mussolini, cómo se creó el sistema corporativista y cómo funcionó".

"¿Qué van hacer? ¿Acaso un gobierno de Mussolini va a controlar a Obama mediante dosis de aceite de ricino?", preguntó.