¿Es el asesinato de Obama la siguiente maniobra britanica?

31 de octubre de 2008

30 de octubre del 2008 (LPAC).— La muy probable amenaza de que Barack Obama, en especial si gana la elección del 4 de noviembre, pueda ser asesinado, es en estos momentos un asunto de la mayor preocupación entre los círculos políticos serios en ambos partidos, señaló hoy Lyndon LaRouche. Por tanto, agregó, es urgente la formación de un compromiso bipartidario que aborde esta potencial amenaza. Éste no es un problema demócrata o republicano, sino nacional. Se tienen que tomar dos medidas inmediatas: primero, tratar de prevenir que tenga lugar semejante cosa; y, segundo, prepararse, de ocurrir, para prevenir el tipo de desintegración tumultuosa y pulverización de la nación que los autores de semejante asesinato estaría buscando provocar.

Como ya lo advirtiera LaRouche desde febrero y abril de este año, los enemigos británicos de Estados Unidos no sólo tienen una historia de asesinar figuras políticas estadounidenses, incluyendo presidentes, sino que son la única fuerza creíble que podría y fraguaría semejante acción. Cierto, Obama ha recibido recientemente el aparentemente entusiasta apoyo de importantes publicaciones de la élite británica, entre ellas el Financial Times y la muy viciosa revista antiestadounidense Economist. Pero, sería muy poco sabio olvidarse de la vieja tradición de la traición con un beso.

En medio de la actual y sin precedente crisis de desintegración financiera y económica, no hay nada más deseado con desesperación por la élite financiera angloholandesa que destruir el Estados Unidos Constitucional y soberano. Por eso, los británicos se lanzaron primero para acabar con la candidatura de Hillary Clinton, a través de su agente George Soros, su creación Barack Obama, y los medios controlados. A la vez, jalaron de todos los hilos necesarios para bloquear, hasta el momento, las únicas medidas económicas de emergencia efectivas que podrían poner de regreso a los Estados Unidos a la tradición de Franklin Roosevelt, medidas propuestas por Lyndon LaRouche.

Sin embargo, a medida que la crisis se profundiza, los mismos financieros británicos están cada vez más desesperadamente temerosos de que se manifieste un reflejo rooseveltiano. De ahi el reciente resurgimiento de su títere Felix Rohatyn, un declarado enemigo de Roosevelt y LaRouche, en la principal prensa europea, supuestamente promoviendo un Nuevo Bretton Woods, en oposición al ímpetu que se está creando en torno a las propuestas internacionales de LaRouche por un nuevo sistema monetario.

Sin embargo, el peligro que se vislumbra es que los británicos, habiendo logrado conseguir 'su' hombre en la presidencia de los Estados Unidos, decidan que sus objetivos se verán mejor servidos asesinándolo. Ante dicha amenaza, republicanos y demócratas en sus cabales tendrán que unirse en una fuerza nacional, para defender la integridad del país, y adoptar las políticas que lo salvarán. LaRouche se ha comprometido personalmente a lograr esta tarea crucial, en el contexto de ejercitar su papel único en proveer las únicas políticas firmes para detener la crisis de desintegración global.