Solidarité et Progrès llevan la realidad al manicomio del Partido Socialista

19 de noviembre de 2008

19 de noviembre de 2008 (LPAC).- Al arribo de 4,000 participantes al congreso del Partido Socialista en Reims, Francia el pasado fin de semana (14-16 de noviembre), grupos de organizadores de Solidarité et Progrès (Solidaridad y Progreso) los recibieron en la estación y frente al auditorio del Congreso con un volante escrito por Jacques Cheminade sobre cómo hacerle frente al crac financiero mundial. Aunque nominalmente la crisis global estaba en boca de todos los dirigentes participantes, la batalla real que se libró en el pleno fue una reescenificación barata de la vieja batalla conocida entre los "modernos" y los "antiguos" (aunque en la realidad todos comulgaban con la misma ideología, es decir, la impotencia). En el elenco estaba Segolene Royal, el candidato para reemplazar a Francois Hollande como primer secretario del partido, del lado de la modernitudidad (le gusta inventar este tipo de palabras) y Martine Aubry, el exministro de Asuntos Sociales y Laborales con Lionel Jospin, del lado del aparato "Antiguos del partido" burdamente inflado.

La diferencia entre las dos facciones no se basa en principios sino en "temas" ridículos. El evento fue en esencia una lucha de poder sin ton ni son entre Segolene Royal, que adoptó el lenguaje religioso del presidente electo Barack Obama, y el grupo tradicional de Jospin, Fabius, y Strauss-Khan, quienes se niegan a entregarle las riendas del partido a la siguiente generación. El programa que más se acerca a la sanidad está encabezado por un tercer candidato, el joven Benoit Hamon quien pide revisar la independencia y orientaciones del Banco Central Europeo, desatarse del Pacto de Estabilidad, y a favor de aranceles proteccionistas en Europa. También está haciendo un llamado para que haya intervención estatal para el desarrollo de grandes obras públicas, destacando que fueron estos métodos los que le permitieron a Europa desarrollar sus programas más grandes, aún en operación, como Airbus, el lanzador espacial Ariane y los programas de energía nuclear. El próximo jueves se determinará quien va a ser el próximo primer Secretario, dado que es imposible establecer la unidad. A estas alturas nadie quiere arriesgarse a apostar quien va a ser, dado que la lucha ha sido tan sucia entre los dos principales candidatos, en particular, que pudiera haber una escisión faccional en el partido después de la votación.

Las constantes intervenciones en el partido del colaborador de Lyndon LaRouche, Jacques Cheminade introdujeron las únicas propuestas cuerdas y pertinentes: la reintroducción necesaria del estado en la economía, el apoyo a los grandes proyectos industriales para construir la economía física de Europa, y el cambio necesario de regreso de la economía de servicios posindustrial hacia la producción real a gran escala internacional! Los organizadores de Solidaridad y Progreso reportaron que hubo muchas señales de reconocimiento e interés positivo entre los delegados y cuadros participantes. Sin embargo, si la sociedad actual ha de salir de este hundimiento en una edad de las tinieblas, tiene que acabarse con este enfoque en los temas locales y las peleas faccionales y tienen que ponerse en primer plano las soluciones de Lyndon LaRouche de una reorganización por bancarrota y un acuerdo de Bretton Woods de los cuatro grandes. Déjenme aclararlo: no más estupideces!