Escalada británica contra Zimbabue

9 de diciembre de 2008

6 de diciembre de 2008 (LPAC).— El primer ministro de Gran Bretaña, Gordon Brown, fingiendo preocupación por la diseminación de la epidemia del cólera en Zimbabue, se ha apoderado de la batuta en la campaña para crear el clima para sacar al presidente Mugabe del poder, regresar el país al control británico, y establecer el principio imperial de soberanía limitada de los Estados nacionales. Brown, haciendo a un lado al gobierno soberano de Zimbabue, alegó que "no hay un estado que sea capaz o quiera proteger a su población". Luego llegó al extremo de decirle a a Mugabe que "ya fue suficiente". El dia anterior a la declaración de Brown, la secretaria de Estado Condoleezza Rice dijo "es más que tiempo" de que Mugaba se vaya. A principios de la semana, el arzobispo anglicano emérito de Cape Town, Sudáfrica, Desmond Tutu, abogó por el uso de la fuerza militar para sacar a Mugabe.

Después de los comentarios de Brown, el arzobispo de York, Inglaterra, Dr. John Sentamu dijo: "Ha llegado el momento que Mugabe responda por sus crímenes. Robert Mugabe y sus esbirros tienen que ocupar ahora el lugar que les corresponde en La Haya". La Haya es la oficina central del Tribunal Internacional de Justicia, que está decidiendo ahora sobre si debe enjuiciar a otro jefe de estado, el general Omar Bashir, presidente de Sudán.

El patrón es claro. Los británicos, en despliegue conjunto con las amplias redes africanas del Instituto por una Sociedad Abierta, de George Soros, el nuevo Cecil Rhodes de Africa, quieren derrocar al presidente Mugabe, y debilitar al partido Zanu-PF, para volver a tomar control de su excolonia. Su lacayo, Morgan Tsvangirai, presidente del Movimiento por un Cambio Democrático, no ha podido cumplir con su misión de apoderarse del gobierno, así que ahora están usando el alboroto de la preocupación por una crisis humanitaria y el temor a que se extienda la epidemia de cólera de Zimbabue a otros países, como la causa célebre para un intervencionismo liberal por parte de una fuerza militar internacional.

No se crean esta propaganda y seudo preocupación por la población zimbabuense y las poblaciones de las naciones africanas vecinas. Primero que todo, a las redes británicas y de Soros les importa un comino la vida de los africanos, ya sean nigerianos, kenyanos, sudaneses, sudafricanos o zimbabuenses. Su política es el genocidio, como lo describe el Memorando de Estudio de Seguridad Nacional 200 de Henry Kissinger: maten a los nativos sobre esas tierras y roben los recursos bajo esas tierras. En segundo lugar, el momento escogido de esta posible confrontación militar en Zimbabue, al igual que en la República Democrática del Congo, Sudán y Somalia, se ha fijado para que estalle en el momento en que tome posesión el nuevo gobierno de Barack Obama.