Hjalmar Shacht, el gran discípulo de Keynes en Alemania

10 de diciembre de 2008

9 de diciembre de 2008 (LPAC).— Sigue creciendo la presión sobre Alemania para que acepte financiar entre 20% y 25% del paquete de estímulo que propone la Unión Europea. El influyente columnista francés, Alexandre Adler, ataca a Alemania por atreverse a ir en contra del consenso que se ha formado entre naciones como Estados Unidos, Francia, Italia y España en torno al "déficit en el gasto". En su columna del 6 de diciembre en Le Figaro, titulada "El estímulo alemán en contra de todos los pronósticos", Adler dice: "En tanto que todos los países mencionados anteriormente se encaminan a déficits presupuestales record con el fin de estimular la actividad económica a toda costa, este intento por reflacionar inspirado en las propuestas de Keynes se ha topado con un frente de rechazo germánico al que, no es de sorprender, han decidido unirse ahora Polonia y la República Checa".

Adler acepta que, por supuesto, el rechazo alemán a las propuestas keynesianas pudieran tener un motivo. Citando a Agatha Christie, dice, "nuestros pecados tienen grandes sombras...." Añade que "el gran discípulo de Keynes en Alemania, fue nadie menos que el gran banquero de Hitler, Hjalmar Schacht. Un oportunista total que fue un demócrata con Weimar, al mismo tiempo se las arregló para formar parte de los cómplices en el complot en contra de Hitler, para 1943, y terminó la guerra en un campo de concentración. Schacht fue el gran mago de los déficits públicos, a quien le debemos, entre otras cosas el primer Autobahns alemán. Esa memoria dolorosa también explica la gran prudencia del 'orden liberal' de Adenanuer y de sus asesores económicos sobre asuntos financieros".

Adler debería recordar que el "estímulo" del Tratado de Versalles, conocido como hiperinflación Weimar, se llevó a cabo mediante la colaboración del negociador mismo de ese Tratado, Hjalmar Schacht. Menos de diez años después, Schacht, en colaboración con el gobernador del Banco de Inglaterra, Montagu Norman financió la llegada al poder del partido nazi, mediante, entre otros canales, el Banco de Pagos Internacionales. Schacht fue puesto después como ministro de Finanzas en el régimen de Hitler. Para aliviar la hiperinflación, produjo una deflación severa del reichsmark, imponiendo después las políticas de auteridad que llevaron, de manera lógica, a los infames campos de trabajo esclavo.

Adler concluye notando que existe una "línea de falla macroeconómica en el corazón mismo de la eurozona entre una Europa germánica, deflacionista y conservadora, y una Europa sureña ligada a Gran Bretaña, que, a pesar de sus medios más limitados, continuará tratando de estimular sus actividades a toda costa en coordinación solo con los E.U.".