En Davos, locos de atar

30 de enero de 2009

por Lyndon H. LaRouche, Jr.

29 de enero de 2009 (LPAC).— Si se han de creer los despachos que ha enviado el Telegraph de Londres desde Davos, y no puedo asegurar que deban creerse, parece que la conferencia de Davos, al no tener realmente nada relevante que hacer, escogió usar la ocasión para volverse total y rabiosamente locos de atar.

En resumen, todos los sistemas financiero monetarios a nivel mundial, incluyendo los de Rusia y China, ya están, si bien solo momentáneamente, irremediablemente en quiebra, al borde de hundirse en una "nueva era de tinieblas" global de proporciones mucho peores que la "Nueva Era de Tinieblas" que golpeó a Europa a mediados del siglo 14. Solo si las principales naciones del mundo se someten a una forma cooperativa de defensa mediante la reorganización financiera por bancarrota, podrá toda Eurasia, en particular, evitar un hundimiento prácticamente inmediato en una crisis de desintegración en reacción en cadena, por la cual muchas naciones prestantes de Eurasia en particular, prácticamente dejarán de existir en el corto plazo.

Si hay siquiera visos de verdad en los despachos del Telegraph de hoy, se apoderó de los participantes principales en esa conferencia, una rabia autodestructiva, irracional y temeraria.

De hecho, por supuesto, cada nación del planeta ya está de hecho en quiebra. Sin las medidas para crear un sistema de crédito para el comercio internacional, con un sistema de tipos de cambio prácticamente fijos, no se va a poder evitar que el mundo como un todo se hunda en una crisis de desintegración generalizada de tal modo que significaría que la mayoría de las naciones sobre el planeta se hundan en una prolongada, profunda y genocida nueva era de tinieblas.

Por ejemplo, en los casos ejemplares de China y Rusia, ambas naciones se desintegrarían rápidamente si la comunidad trasatlántica de Europa Occiental y Norteamérica se desplomaran como mercados viables para las exportaciones de China y Rusia. Esto significa que, a menos que las deudas y los sistemas crediticios de Europa Occidental y Norteamérica sigan siendo intercambiables, China y Rusia, entre otras muchas naciones, están condenadas a un hundimiento genocida en una prolongada nueva era de tinieblas. Dado que los sistemas financieros de Europa y Norteamérica ya están en bancarrota, lo único que proporcionaría los mercados con base en el crédito del que ahora depende desesperadamente la existencia de muchas naciones, entre ellas Rusia y China, sería la generación de crédito de nueva emisión, mediante la reorganización por quiebra de las deudas actuales.

Ya sea que los despachos del Telegraph sean ciertos, falsos o solo exagerados, el hecho sigue siendo que es tiempo de que algunas personas en ciertos lugares altos vuelvan, con calma, a sus cinco sentidos, mientras todavía tienen naciones cuyas poblaciones deben defender. Es tiempo de que personas en ciertos lugares altos recuperen la cordura.