Los neoconservadores siguen movilizados para impedir el retorno de las políticas económicas de Franklin Roosevelt

2 de febrero de 2009

2 de febrero de 2009 (LPAC).— En un artículo en el Washington Post de hoy titulado "FDR fue un gran lider, pero su plan económico no es para seguirlo", firmado por Amity Shlaes, miembro importante del Consejo de Relaciones Exteriores y excolumnista del Financial Times y el Wall Street Journal, la autora intenta reescribir la historia de la Gran Depresión y del Nuevo Trato de Franklin Roosevelt. Perturbada de que Barack Obama "haya dejado en claro que su modelo es Roosevelt", Shlaes afirma que aun cuando "Roosevelt inspiró a los desesperados", como economista "no es digno de ser emulado". De hecho, asevera, en ésto "FDR fracasó abismalmente". En septiembre de 2007, Nancy Spannaus refutó ampliamente estos argumentos, en su reseña del libro de Shlaes, El hombre olvidado: una historia nueva de la Gran Depresión.

El primer objetivo del Nuevo Trato era crear empleos, pero el desempleo seguía promediando más del 10%, informa Shlaes, aunque reconoce que era más del doble, 25%, cuando FDR tomó posesión. En ninguna parte se explica, como lo ha hecho repetidamente la EIR, que fue el miedo y el sabotaje del Congreso, al retirarle fondos para las inversiones en infraestructura y empleos en obras públicos, lo que frenó la planeada creación de empleos de Franklin D. Roosevelt.

El segundo objetivo de FDR, según Shlaes, era "estimular al sector privado. En vez de esto, lo suplantó", una aseveración absolutamente descabellada. Lo que hicieron los programas del gobierno fue crear la infraestructura para sentar las bases para una recuperación real, que se había negado a hacer la industria. El sector privado que fue "suplantado" por ejemplo, en el caso del suministro de electricidad, fue el que había contribuido a crear la burbuja en el mercado de valores que estalló en 1929, con sus pirámides especulativas. Se había negado a suministrarle electricidad a las poblaciones rurales, alegando que no era redituable.

Contrario a las mentiras de Shlaes, la Comisión del Valle de Tennessee y la Oficina de Electrificación Rural, creadas por FDR, le llevó electricidad a millones de personas empobrecidas, a quienes había "olvidado" el sector privado. Fue el aporte de la infraestructura patrocinada por el gobierno del Nuevo Trato —electricidad, gestión de aguas, 1,700 escuelas y hospitales— lo que trajo un nuevo crecimiento industrial mediante inversiones privadas en sectores enteros del país, como en el sureste, en donde la agricultura de subsistencia, la pobreza y las enfermedades habían sido hasta entonces las principales "industrias". Shlaes se lamenta la aprobación del la Ley de Sociedades Inversionistas de Empresas de Servicio Público de 1935 —diseñada para ponerle fin al control de Wall Street sobre este industria vital— y la califica como la "Ley de Sentencia de Muerte" para el "capital privado".

Entonces, si las políticas económicas de FDR fueron un fracaso, ¿qué es lo que debe hacer el presidente Obama? Según la Shlaes, "poner las reformas del mercado antes que los gastos". Shlaes, quien escribió su libro cuando era miembro de la American Enterprise Institute, forma parte de la red de peritos que están decididos a distorsionar y destruir el entendimiento de FDR.

Este es el "factor fascista" que combatió a FDR —entonces y ahora— al que se refiere Lyndon LaRouche.