Los británicos están histéricos porque México tenga un Presidente patriota

1 de abril de 2009

31 de marzo de 2009 (LPAC).— En una entrevista que fue publicada hoy, la British Broadcasting Corp. (BBC) trató desesperada y provocadoramente de hacer que el Presidente de México, Felipe Calderón atacase a los Estados Unidos y apoyara la legalización de las drogas. Lyndon LaRouche comentó, que el imperio británico está histérico por el hecho de que finalmente México tiene un Presidente patriota que está trabajando junto con los Estados Unidos para acabar con los carteles de las drogas. Para los británicos, dijo LaRouche, "se suponía que esto no ocurriría".

Las preguntas que le hizo la BBC a Calderón reflejan el estado de histeria del imperio.

El servicio de noticias británico le preguntó sarcásticamente a Calderón su opinión sobre la propuesta de legalización de las drogas que planteó la revista de la City de Londres, The Economist, a lo que el Presidente mexicano respondió reafirmando enérgicamente, como ya lo había hecho en otra ocasión, que las drogas y la adicción que estas causan, son "la esclavitud del siglo 21". La legalización, dijo, "implica rendirse y aceptar que varias generaciones de niños y jóvenes mexicanos simplemente caerán en el uso de las drogas". Obtener drogas "sería tan sencillo como comprar un caramelo o cigarrillos".

Luego paso a describir como los carteles convierten en adictos a niños de 8 años de edad, quienes "roban a sus madres, a sus vecinos, se unen a las pandillas, y se convierten en asesinos para estos criminales. Esto es un ciclo de... esclavitud que tiene que romperse, y yo no creo que simplemente legalizando se va a mejorar la situación".

La BBC particularmente fastidió a Calderón sobre su relación con los estados Unidos, pregunta tras pregunta, exigiendo saber "qué le va a preguntar al Presidente Obama cuando éste visite a México?", sugiriendo que el despliegue de tropas estadounidenses en la frontera pudieran significar una invasión a México.

La BBC dijo que hace unas semanas, la relación estaba marcada por tensiones, acusaciones, tráfico de armas y guerra de precios. Pero entonces vino Hillary Clinton, quien es muy cercana al Presidente Obama, y "ahora ustedes son como una pareja de prometidos, que están en su luna de miel. Qué pasó?"

"Hubo un cambio, un cambio positivo", dijo Calderón. "La actitud del Gobierno del Presidente Obama es distinta", y tiene "una clara voluntad y compromiso de colaborar con México. Y esto es lo que necesitamos, entender que nuestros problemas, sean estos económicos o relacionedos con la seguridad, son problemas comunes que debemos efrontar juntos". Y creo, añadió, "que la visita de la señora Clinton, y luego la del Presidente Obama, será el comienzo de una nueva era en las relaciones entre los Estados Unidos y México".

Definitivamente, no era esto lo que Londres quería oir. Es más, Calderón se hizo eco de LaRouche cuando subrayó la importancia de la tecnología, y de "mecanismos no intrusivos" para combatir a los carteles. Se tiene que parar el flujo de armas desde los Estados Unidos a México, dijo. Y los Estados Unidos puede ayudar facilitando "el apoyo logístico, la inteligencia y la información que nos ayudaría a capturar a los criminales". Informó que está mejorando las condiciones de manera que "la policía mexicana pueda tener una enorme base de datos sobre policías, ex policías, criminales en prisión, balística, etc. que me permita derrotar [a los carteles] con tecnología".