Si, hicimos estallar al mundo. ¡Pero ya déjennos!

4 de abril de 2009

4 de abril de 2009 (LPAC).— El presidente del Banco Real de Escocia (BRE), siente que las críticas públicas a su banco son muy pesadas y quiere ponerles fin. "Si, cometimos errores, sí, hicimos estallar nuestro banco y contribuimos a hacer estallar al mundo. Esta bien, lo admitimos. Ahora ya parénle y déjennos en paz!"

Esta es la traducción del lenguaje aristocrático imperial al simple inglés norteamericano y luego al castellano, por supuesto, dado que ningún británico de la costra superior se dignaría a conversar en términos tan comunes. Lo que el presidente del BRE, sir Philip Hampton, realmente dijo en la reunión anual del Banco ayer fue, "Debemos ponerle fin a la flagelación pública y enfocarnos en las personas buenas y constantes del BRE y permitirles que nos ganemos de nuevo el camino de vuelta al éxito. Hemos sufrido un golpe financiero mayor y los daños colaterales continuos de la crítica pública solo agravarán el problema, no lo resolverán...el pasado ya pasó, pero esta compañía no".

"La mayoría del equipo del BRE en el Reino Unido gana menos de 21,000 libras al año... no merecen compartir las peores de las críticas que se achacan a sus empleadores y su industria", insistió sir Phil, continuando la fina tradición aristócrata de pretender esconder sus acciones rapaces bajo el disfraz de ayudar a los comunes.

Asi que por favor, gente. Si están enojados porque los banqueros los saquearon hasta los huesos tan feamente que destruyeron casi todo lo que tu preciabas, por favor ten un poco de compasión. Después de todo, cuando algo le duele a los lores, el dolor se extiende con frecuencia hasta sus campesinos. Ya supérenlo, no por el bien del gato gordo sino de las personas insignificantes! Acepta tu muerte con gracia, sir Philip lo apreciaría.

Y por favor, hagas lo que hagas, no reflexiones sobre cómo exactamente hicieron su dinero el BRE y sus pares, antes de hacerlo estallar. Eso solo demoraría su pronto regreso a la rentabilidad y perpetuaría el flagelamiento.