"Los británicos lograron timar a Estados Unidos en la cumbre del G-20": LaRouche

7 de abril de 2009

6 de abril de 2009 (LPAC).— Lyndon LaRouche destacó hoy que "los británicos lograron timar a Estados Unidos y a Barack Obama en la cumbre del G-20. Los británicos hicieron gala de su truculencia, manipulando su ego demasiado crecido".

Cuando una sociedad que se desintegra quiere evadir la responsabilidad de actuar sobre la realidad, y carece de nuevas ideas, ¿qué mejor acontecimiento que planear una cumbre mundial? La fúnebre cumbre del G-20 estuvo tan patéticamente mala que le dejó el campo abierto al Partido Conservador británico para ensartar inmisericorde y deliciosamente a los manipuladores genocidas de la Sociedad Fabiana en la cumbre, empezando con Gordon Brown.

Matthew D'Ancona, el jefe de redacción del Spectator británico, escribió hoy en el Sunday Telegraph:

"Una cosa le concedo al Nuevo Laborismo: todavía saben cómo organizar fiestas. Doce años después del carnaval nacional de la primera victoria electoral de Tony Blair, Gordon Brown fue el anfitrión de su propia celebración en Londres, esta vez para marcar el desplome de la economía mundial. Todos los convidados fueron invitados a que se vistieran de gala, pretendiendo ser estadistas capaces de resolver la crisis global. Hubo cenas ensayadas, fotógrafos, bolsitas de sorpresas, paseos en carros especiales, abrazos por todos lados. Parece que todos se divirtieron de lo lindo".

"Por un día, el mundo desfalleció ante el desfile político, las seudonegociaciones coreografiadas y el alboroto de las autofelicitaciones de los dirigentes mundiales escribiendo sus nombres en el libro de la historia. Pero, una vez que se disiparon las sales aromáticas, quedó al descubierto que no todo era lo que parecía. El Primer Ministro no había hecho más que globalizar sus técnicas presupuestarias favoritas de volver a anunciar ciertas sumas de dinero, agregándolas de forma tal que pareciera que estaba dando a conocer promesas de efectivo totalmente nuevas al Fondo Monetario Internacional (FMI). Presentadas como compromisos en firme, muchas de estas cifras resultaron ser solo objetivos. Hasta los $250 millones prometidos para financiar el comercio en los próximos dos años no fue más que dinero ya existente en su mayor parte, reempacado con un lindo moño de fiesta. Esta cumbre representó sin lugar a duda un avance sustancial para las caravanas de autos, la protección policiaca, finos banquetes y el arte de darse mutuamente palmaditas en la espalda. No representó un avance sustancial en la política económica..."

"Esta tertulia del G-20 marcó el surgimiento de una élite totalmente diferente: llamémoslos los 'neo realizadores de conferencias'... Los 'neo-confs' como Brown y Obama [quieren] un mundo manejado más abiertamente que nunca por una oligarquía global, dedicada a una ronda vertiginosa de cumbres, caravanas de autos, comunicados, pláticas sin fin sobre regulaciones globales (nunca llevadas a cabo propiamente) y una alfombra roja que pareciera extenderse por todo el mundo... Este es el Nuevo Mundo Feliz que desean estos hombres".