Mas vale que Alemania despierte ante la perfidia angloholandesa.

7 de abril de 2009

6 de abril de 2009 (LPAC).— Apenas si se había secado la tinta de los protocolos en la cumbre del G-20 que solemnemente proclamaban el compromiso incluso de los refugios fiscales manejados por los británicos, a "cooperar" con los reguladores, cuando el Ministro de Hacienda de Gran Bretaña Alistair Darling sorprendió al Ministro de Finanzas de Alemania, Peer Steinbrück, con el anuncio de que Londres, por lo pronto, no cooperará con nueva junta de supervisión de los mercados financieros de toda la Unión Europea (UE). El mensaje brutánico es: ustedes en el continente pueden regular, pero nosotros en Londres no lo haremos. O, de manera menos elegante "¡Váyanse al Car...!"

Steinbrück se enfureció aún más, en la reunión de ministros de finanzas de la UE en Praga el 4 de abril en donde Darling hizo estos anuncios, ante la negativa del Comisionado sobre Competencias de la UE, la holandesa Neelie Kroes, de dar su aprobación para que el gobierno alemán le inyectara 10 mil millones de euros en capital al Commerzbank. Kroes lleva ya meses aplicando el obstruccionismo bajo el pretexto de proteger "la libre competencia en el sector bancario" en contra de "intervenciones estatales perturbadoras". Steinbrück acusó a Kroes de arriesgar la ruina total del segundo banco más grande de Alemania, que necesita urgentemente una inyección de capital ahora. Es más, los alemanes están especialmente enojados con Kroes porque recientemente autorizó de inmediato al gobierno holandés para que rescatara al Banco ING.

En tercer lugar, Alemania, que ha invertido tanto en la campaña para aumentar los poderes del FMI y que creía que la decisión de hacerlo del G-20 era un "avance fundamental", ahora está profundamente frustrada porque el FMI secundó la campaña de propaganda de la Comisión de la UE para que Europa Occidental rescate los bancos de Europa Oriental por varios cientos de miles de millones de euros. Alemania se ha resistido a la idea porque sospecha que la idea es forzar a Alemania a que cargue con la mayor parte del paquete de rescate.