La nueva Junta para la Estabilidad Financiera del BPI, peor que su antecesora

8 de abril de 2009

8 de abril de 2009 (LPAC).— La cumbre del G-20 en Londres acordó el 2 de abril convertir el Foro para la Estabilidad Financiera (FEF) del Banco de Pagos Internacionales (BPI) en la nueva Junta para la Estabilidad Financiera (JEF), que le dará a los banqueros y bancos centrales, al BPI y al FMI más capacidad de entrometerse en las economías nacionales, alegando que se encargarán de aportar una supuesta "mayor regulación financiera", a costa de la soberanía nacional. El director de la JEF, el oligarca italiano Mario Draghi, presidirá la nueva operación, que ahora incluirá a todos los miembros del G-20, la Comisión Europea y representantes del FMI, Banco Mundial y la OECD. La JEF trabajará muy de cerca con el FMI para establecer operaciones supranacionales al estilo Unión Europea (UE). Esto es obviamente en vez de que las naciones regulen sus propias economías. La JEF creará corporaciones supervisoras para los grandes bancos y corporaciones transfronterizos, y todas las instituciones financieras y mercados sistemáticamente importantes, incluyendo a los grandes fondos compensatorios.

Según el comunicado de prensa del 2 de abril, para poder pertenecer, los países y territorios tienen que comprometerse a "buscar mantener la estabilidad financiera, mantener la apertura y transparencia del sector financiero, aplicar normas financieras internacionales (incluyendo las 12 Normas y Códigos Internacionales claves) y estar de acuerdo en pasar por revisiónes periódicas, usando evidencias tales como los informes públicos del Programa de Evaluación del Sector Financiero del Banco Mundial y el FMI. La JEF elaborará e informará sobre estos compromisos y el proceso de evaluación".

Un segundo comunicado de prensa del Foro, del 2 de abril, describe los principios de la "cooperación transfronteriza" para el manejo de crisis, que constituye en escencia una operación de supervisión internacional al estilo Unión Europea (UE) que controle cualquier crisis financiera transnacional en las firmas y los bancos internacionales.

Los principios de la JEF piden a las naciones ser "conscientes del impacto que pudieran tener las intervenciones en la bolsa pública y por lo tanto deben mantener incentivos para que las instituciones financieras sean prudentes; promover soluciones del sector privado y solo usar las intervenciones del sector público" cuando esto sea necesario para preservar la estabilidd financiera y mantener el "espíritu del Acuerdo de Basilea".

La JEF alega que se reconoce que "el manejo de la crisis financiera sigue siendo de la competencia doméstica" pero dice que hará todo lo que esté a su alcance para asegurar que los "países miembros" coordinen operaciones para allanar las barreras a las acciones supranacionales que se encargarán de los bancos y compañías en problemas.

Por supuesto, todas estas medidas son totalmente inútiles en la situación actual, y opuestas a la propuesta de Lyndon LaRouche de cooperación entre las cuatro naciones soberanas de Estados Unidos, Rusia, China e India, lo suficientemente poderosas como para emprenderla en contra del imperio supranacional angloholandés.