LaRouche le responde a Russky Zhurnal sobre "Estados fallidos"

24 de abril de 2009

22 de abril de 2009 (LPAC).— El 12 de marzo del presente Lyndon LaRouche respondió varias preguntas de Nikita Kurkin, para una edición especial del boletín semanal R.Zh, sobre el tema de los "Estados fallidos". Se pusieron en internet completos el 20 de abril, en Russky Zhurnal online (Diario Ruso), con el encabezado: "El planeta está en una situación de 'Estado Fallido".

Kurkin: ¿Ha habido cambios en la interpretación de lo que es un "Estado fallido" entre el momento en que apareció este concepto y el presente? ¿Qué incluye el concepto de "Estado fallido" en la práctica internacional actual?

LaRouche: Lo evidente es que, todo el planeta ha estado en una "condición económica fallida" desde que emití mi pronóstico de advertencia en una conferencia internacional por internet, el 25 de julio de 2007. Hemos estado en lo que se denominaba, a principios del siglo 21, una forma hipotética de "crisis de desintegración generalizada". Yo presenté la forma general de las medidas inmediatas para poner la crisis bajo control, y en proceso de recuperación, desde mi conferencia por internet del 25 de julio de 2007. En este momento son urgentes e indispensables, discusiones constructivas sobre las medidas necesarias, entre las personas pertinentes en E.U. y en Rusia; pero, existen soluciones disponibles a esta crisis que un concierto de unos cuantos Estados poderosos podrían iniciar.

Kurkin: ¿Podríamos esperar que creciera la lista de Estados fallidos, en conexión con la crisis mundial? Por ejemplo, ¿qué países de Europa corren el riesgo de entrar a esta lista?

LaRouche: Todas las naciones están actualmentre atrapadas, en una etapa muy avanzada del proceso de crisis de desintegración que, aunque se expresó primero en la crisis financiera con base en las hipotecas de E.U. del 29 de julio de 2007, ya estaba alcanzando también un punto crítico en los acontecimientos a nivel mundial. Europa occidental y central, bajo la influencia del "euro" ha estado en el centro de esta crisis. Esta crisis es la expresión de lo que se ha venido gestando como una crisis mundial de tal magnitud por más de dos décadas, una crisis que recuerda crisis generales anteriores en las etapas medievales de la civilización europea como la crisis de desintegración generalizada de mediados del siglo XIV del sistema bancario Lombardo dirigido por Venecia: la llamada "nueva era de tinieblas". La Social Democracia de Alemania ya ha debatido la posibilidad de una crisis tal, bajo las condiciones posteriores a Bismarck en Alemania y otros lugares. La aproximación más cercana a dicha crisis fue la infame crisis de la Alemania de Weimar en los 1920; pero, en este caso, la crisis fue causada en su totalidad por las potencias en Versalles que, intencional y artificialmente, ocasionaron esa crisis. La crisis de desintegración actual, que arremete, es producto de una serie de cambios sistémicos en el crédito internacional y la economía física desde el intervalo 1968-1973, que empezó con virajes radicales hacia una tendencia de llamados cambios radicales "neomalthusianos" en dirección intencional hacia políticas globalizadas contrarias a la ciencia, provenientes de las comunidades financieras de Londres y Wall Street, cambios introducidos, principalmente, por los círculos del principe Felipe de Gran Bretaña y el veterano de la SS-Waffen nazi, el principe Bernardo de los Países Bajos.

A menos que se de marcha atrás drásticamente en esta tendencia, una nueva era de tinieblas para toda la humanidad que tiene que considerarse como el sino inevitable del planeta , durante varias generaciones futuras, tiene que considerarse como ya en proceso.

Kurkin: ¿Cuales son los posibles límites a está eliminación de las soberanías? ¿Existe alguna tipo de bases legales para un proceso de eliminación de la soberanía de los Estados recientemente fallidos? ¿No representa la perspectiva de la falta de soberanía una amenaza para la libertad de los ciudadanos y la autodeterminación de las naciones?

LaRouche: El riesgo de mayor grado lo crea la "globalización". Si no se elimina la "globalización" de una manera radical y cabal, no existen posibilidades de sobrevivencia de la civilización durante varias generaciones por venir.

Kurkin: ¿Sería posible evitar los conflictos militares regionales por las "línas de falla" de Rusia y el espacio postsoviético y Europa?

LaRouche: El peligro de un riesgo mayor, que obviamente tendría implicaciones de guerra nuclear, solo se podría realizar bajo condiciones de una crisis de desintegración, lo que se está convirtiendo en un riesgo probable a menos que se adopten el tipo de reformas económicas generales que yo he presentado. A menos que se lleven a cabo las indicadas reformas económicas, radicales y profundas, el acercamiento actualmente rápido a una desintegración total de la economía es la manera, sicológicamente verosímil, en que la civilización existente en el planeta tendrá un fin terrible.

Kurkin: Bajo las condiciones de crisis actuales, ¿no se vuelve más urgente la propuesta del presidente ruso Dmitri Medvedev para revisar el concepto de seguridad europea?

LaRouche: Lo que se requiere es una discusión urgente sobre una política de recuperación económica común entre los gobiernos de Estados Unidos y Rusia que lleven, pronto, a un viraje general y radical de la dirección de las políticas actuales de las instituciones internacionales, de regreso al modelo contrario al Imperio Británico, que se proponía el presidente estadounidense Franklin Roosevelt para el mundo posterior a la guerra. La raíz histórica de los problemas atroces de hoy en el mundo como un todo, es la supresión del presidente Harry S. Truman de lo que había sido el plan de Roosevelt contra el Imperialismo británico para eliminar todo imperio procolonialista o similares, a favor de unos Estados Unidos que den pasos físico-económicos, hacia un mundo totalmente representado por un sistema antimperialista de Estados nacionales respectivamente soberanos. Truman, al igual que hoy en día el exprimer ministro británico, y el ex compinche de Mussolini, Winston Churchill, dieron marcha atrás a la política que se proponía Roosevelt, para reconstruir el sistema imperialista con sede en Londres del tipo de lo que se llama hoy "globalización".