Soros patrocinó el programa genocida que ahora propone Orszag

20 de may de 2009

20 de mayo de 2009 (LPAC).— La Administración de Obama, dirigida por el Director de Presupuesto, Peter Orszag, y el jefe de los asesores económicos, Lawrence Summers, exige el recorte de millones de millones en los servicios de atención médica a los ancianos, los pobres y los enfermos, como si fuesen vidas que no vale la pena preservar.

El multimillonario agente imperial británico George Soros, ya infame como jefe de los promotores de los narcóticos en el mundo, fue un importante patrocinador y forjador de la campaña de los años recientes para ganarse la aceptación del plan de eutanasia que ahora quiere meter el gobierno.

Soros expuso con detalle su campaña genocida en un discurso que dio en el Centro Médico Presbiteriano Columbia, el 30 de noviembre de 1994. Ahí planteó el "Proyecto sobre la muerte en América" que estaba por lanzar y que tendría como sede ese hospital escuela de medicina.

En ese discurso, Soros planteó sus metas paralelas de legalizar los narcóticos y de acabar con la atención médica para salvar las vidas de los ancianos y otros 'comensales inútiles'. Dejó muy en claro la premisa moral de su política de eutanasia, explicando como había matado a su madre. Y planteó muy exactamente como se proponía subvertir y derrotar el compromiso americano de salvar vidas humanas, infiltrando sus agentes pagados y entrenados en todos los centros de educación médica de la nación.

Ultimando a mamá

En su discurso de Nueva York en 1994, Soros dijo que el le ofreció a su madre ayudarla a que se matara, pero ella se negó, y cuando estaba inconciente, el le suspendió la alimentación y ella murió una semana después.

Soros dijo que su madre "se había unido a la Sociedad Hemlock y tenía a la mano los medios para eliminarse a sí misma. Le pregunté si necesitaba de mi ayuda; se la ofrecí, aunque no estaba particularmente entusiasmado de hacerlo. Pero yo la hubiera ayudado, porque sentí que tenía esa obligación para con ella. Al momento de la decisión, no obstante, ella no quería quitarse la vida".

Y continuó: "Ella perdió el conocimiento y se consumió por otros siete días antes de morir... No nos vimos forzados por falta de recursos financieros para ponerla en un hospital donde la intervención médica muy bien hubiese podido mantenerla por mucho más tiempo en un estado de limbo entre la vida y la muerte. Tan sólo con darle alimentos, el proceso se pudiese haber prolongado innecesariamente".

Acabar con la medicina

Soros atacó el concepto de tratar las enfermedades y salvar vidas. Si los pacientes mueren antes, se ahorran recursos. Las familias deberían poder matar a los pacientes, subrayó Soros, incluso sin el concentimiento de los pacientes:

"Este énfasis en el tratamiento de enfermedades, en vez de proporcionar cuidado, ha alterado la práctica de la medicina. La gente vive más, y sobrevive cuatro o cino enfermedades antes de morir. Pero la factura de atención médica crece con cada enfermedad. Nuestro éxito ha acarreado también otras consecuencias no planeadas. Hemos creado una cultura médica que está tan enfocada a curar las enfermedades y a prolongar la vida que no da apoyo en esa fase inevitable de la vida: la muerte. Los avances en las intervenciones de alta tecnología han contribuido a esta debilidad en nuestro sistema médico, haciendo creer a los doctores y a los pacientes por igual que se puede retrasar lo ineviatable casi indefinidamente... Debemos de considerar leyes que permitan a los parientes cercanos que decidan privarse de las intervenciones médicas para sustentar la vida incluso cuando no se conozcan los deseos del paciente. El gobierno quizás tenga que ayudar financieramente a los miembros de la familia para que puedan encargarse de las personas muribundas en casa por los medios menos costosos. Las intervenciones agresivas que prolongan la vida, que quizás a veces se hagan contra los deseos del paciente, son mucho más costosas que la atención apropiada para el moribundo... No puedo aprobar... el suicidio con ayuda médica o la eutanasia... Pero debo subrayar de que hablo a título personal y no a nombre del Consejo [directivo] del Proyecto sobre la Muerte en América".

¿Cómo difundiría rápidamente el Proyecto una cultura de muerte?

Soros lo explica: "El primer programa importante consiste en establecer una cantidad de becas. Esperamos identificar a las facultades y clínicos destacados que estén comprometidos con las metas del Proyecto y apoyarlos en su trabajo de desarrollar nuevos modelos para el cuidado del moribundo y nuevos enfoques en la educación de los profesionales de la salud sobre la atención de los pacientes moribundos y sus familias. Los estudiosos... se convertirán en los líderes académicos en esta cuestión, los modelos y mentores de las generaciones futuras de profesionales de la salud... En tres años tendremos un líder y un modelo ubicado en una cuarta parte de las escuelas de medicina del país".

El Proyecto sobre la Muerte en América (PMEA) de Soros tomó la delantera inmediatamente en una asociación con la fundación Robert Wood Johnson y otros para promover la eutanasia, el suicidio con ayuda, administración de narcóticos en vez de medicamentos, etc. Como lo explica el Proyecto mismo: "En 1995 el PMEA unió fuerzas con la Fundación Robert Wood Johnson, la Fundación Nathan Cummings, la Oficina de la Familia Rockefeller, y el Commonwealth Fund, para integrar Patrocinadores Preocupados por la Atención al Final de la Vida".

Nuevo años después de que inició el Proyecto, el diario Boston Globe informó, el 9 de noviembre de 2003, sobre los resultados: "El Proyecto sobre la Muerte en América, financiado por el multimillonario George Soros y la Fundación Robert Wood Johnson, aportaron más de $200 millones de dólares durante la última década en programas e investigaciones para terminar la vida". Una discusión programática pública emblemática de esta empresa dirigida por Soros fue la conferencia del 12 de marzo de 1996 de la organización "Last Act" (Ultimo Acto), en Arlington, Virginia, que contó con tres oradores pagados por Soros, Kathleen Foley, Michelle Ervin y Barbara Koenig. La reunión se organizó en torno a propuestas de estrategia del fundador del Centro Hastings, Daniel Callahan, con cosas como esta joya:

"Establecer una asociación operativa con los educadores en el sistema de escuela secundaria, en particular las que enseñan vida familiar o salud, con el objetivo de hacer más natural el vocabulario de la muerte y del morir". El ejemplo utilizado fue el "Programa de Condolencias en la Escuela" financiado por Soros.

Cabe señalar que hoy día, Peter Orszag any su entorno están íntimamente vinculados al mismo Centro Hastings en a actividad de la eutanasia.

¿Se pagó con narcodólares?

La referencia de Soros a los narcóticos en su discurso de 1994 plantea la interrogante: ¿Se ha financiado el plan de Soros para promover la muerte con lo obtenido del narcotráfico?

Soros declaró que "nuestras actividades tienen consecuencias no planeadas. En ninguna parte son más deslumbrantes que en la guerra a las drogas. Al tratar el abuso de las drogas como un delito hemos creado delito, corrupción y violencia que es mucho más destructiva que el propio abuso de las drogas".

Este discurso de noviembre de 1994, que dio el banderazo de salida a la campaña por la eutanasia, tuvo lugar tres meses después de que la inversión personal de Soros de entre $70 a $80 millones de dólares, completó los $500 millones de dólares con la que Soros y sus esbirros, la familia Gilinski, se apoderaron del Banco de Colombia y del Eagle National Bank de Miami. Esos dos bancos, la matriz colombiana y su subsidiario estadounidense, fueron identificados por las autoridades antidrogas de Estados Unidos (DEA) como dos de los principales conductos para lavar dinero del narcotráfico en el mundo. El presidente del Banco de Colombia, de Soros, Jaime Gilinski, ha sido identificado en calificados informes rusos y canadienses por utilizar miles de millones de ganancias de la cocaína para apoderarse de propiedades turísticas rusas, cambiando cocaína por armas automáricas y cohetes tierra-aire que fueron a parar con los narcoterroristas de Colombia.

De este modo, en su discurso de Nueva York en 1994, Soros planteó fríamente las dos mitades del plan genocida: eutanasia, y la administración de narcóticos a la población para que acepte su propia muerte.