¡Botemos a los economistas conductistas y aceleremos la producción de vacunas!

21 de may de 2009

20 de mayo de 2009 (LPAC).— La discusión internacional en torno al tema central de producción de vacunas, ante el nuevo tipo de Influenza tipo A, empieza a sonar como un exámen de economía conductista en la Alemania de Adolfo Hitler. El argumento es el siguiente:

"Dominado por un puñado de multinacionales farmacéuticas que se aferran a sus patentes sobre materias primas y procesos manufactureros, las instalaciones de producción existentes a nivel mundial solo pueden producir cinco mil millones de dosis de vacunas contra la influenza en un año, siempre y cuando deciden empezar a producirlas. Asumiendo que se requieran dos dosis por persona para inmunizarla, solo podemos producir las suficientes vacunas como para proteger una tercera parte de la raza humana, en contra de un solo tipo de virus de influenza, ya sea de la influenza estacional o del nuevo virus A H1N1 que se extiende de país a país. No contra ambos".

" tienes que escoger ahora: ¿cuales son las 4.5 mil millones de personas que se deben dejar que mueran? ¿Debemos empezar con los pobres? Su vida es miserable; quizá no vale la pena ser vivida".

Si aceptas esta alternativa, te conviertes en cómplice de poner en marcha la política británica declarada de reducir la población mundial a menos de dos mil millones de personas, en una generación o menos. ¿No crees que ésta sea una política? Lee el libro de Lord Bertrand Russell de 1953, The Impacto of Science on Society (El impacto de la ciencia sobre la Sociedad). No te recomendamos que le preguntes al príncipe Felipe; quizá haya muerto y haya reencarnado ya como virus mortal, como él ha insistido repetidamente que lo que desea.

En la reunión anual de la Organización Mundial de la Salud que se celebra en Ginebra, Suiza, ésta es la trampa mortal que las naciones y sus dirigentes están debatiendo si debe o no aceptarse. Países del sector en desarrollo como Brasil, Indonesia, China, México y otros, exigen que los derechos por el uso de las cepas del virus se declaren "bien común" y se pongan a disposición de todos los laboratorios alrededor del mundo para trabajar en la producción de vacunas y antivirales. Como dijo el Ministro de Salud de Brasil, José Carlos Temperao, en la reunión de la OMS, se tiene que tomar esta decisión, que los intereses de salud pública están por encima de los intereses comerciales. Se puede hacer frente a la rápida expansión de esta nueva influenza si se movilizan programas de entrenamiento de emergencia y proyectos de construcción de laboratorios.

Sin embargo, ayer en una reunión entre la directora general de la OMS, doctora Margaret Chan, el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, y representantes de 30 carteles farmacéuticos, se aceptaron los actuales términos fraudulentos de la discusión. "Las asociaciones con el sector privado son absolutamente vitales" afirmó Ban Ki Moon. Los voceros de los principales gigantes farmacéuticos dijeron que la producción de cualquier nuevo virus en contra del virus H1N1 no va a estar listo para iniciarse sino hasta mediados de julio (convenientemente, cuando concluiría su producción de vacunas contra la influenza estacional), no para fines de mayo como se esperaba.

Solo esta demora de seis semanas, debe medirse en cientos de miles, si no es que en millones, de vidas que se van a perder como resultado de darle largas al asunto.

Algunas compañias farmacéuticas ofrecieron generosamente poner a la disposición de las Naciones Unidas el 10% de sus vacunas para uso de los países pobres, sugiriendo, sin embargo, que se estableciera un fondo para pagarles por sus esfuerzos.

La directora general de la OMS, Margaret Chan, sigue atrapada en la trampa británica al declarar que "la capacidad de producción de medicinas antivirales y vacunas en contra de la influenza es finita e insuficiente para un mundo con 6,800 millones de habitantes". Por lo tanto, " es absolutamente esencial que los países no malgasten estos recursos preciosos en medidas con objetivos poco definidos".

Mientras tanto, en la reunión del martes, la OMS se aferró a la política dirigida por los británicos de no pedir una producción inmediata de vacunas en contra de la influenza nueva, diciendo que se van a reunir de nuevo en 2 o 3 semanas para volve a discutir este asunto.