"El sistema británico entero está en la picota"

10 de junio de 2009

10 de junio de 2009 (LPAC).— "Nunca en la política británica había habido algo así"; la crisis política "no tiene precedentes", dijo ayer un prestigiado historiador militar británico en discusión con EIR. El escándalo sobre los gastos de los miembros del parlamento, que condujo al revés en contra de Gordon Brown y el Partido Laborista en las últimas elecciones, ha creado "la tormenta perfecta, que se produce enmedio de la terrible crisis financiera y económica". Se tiene que ver la situación en términos de siglos, dijo: las consecuencias del escándalo "llevarán a  una convulsión tan grande como la que se produjo en torno a la ley de reforma de 1832", que acabó con el podrido sistema de burgos con privilegios por cédula real, enmedio de una crisis que amenazaba con convertirse en una guerra civil en Gran Bretaña.

Todo esto está sucediendo, dijo, mientras que las naciones Occidentales se encaminan a un desastre estratégico tan grande como la invasión a Iraq, en la región de Afganistán y Paquistán. No existe posibilidad de "conquistar" esa zona; el imperio británico ni siquiera se aproximó nunca a "pacificar" la región en los siglos que estuvo en el Sur de Asia, y nadie lo va a lograr ahora, agregó.

El escándalo de los "gastos de los miembros del Parlamento" le "destapó toda la política británica. Todo mundo está contaminado", dijo el historiador. Los conservadores se ven mejor solo porque los laboristas han caído demasiado bajo. Las últimas elecciones en la Unión Europea fueron una calamidad para el laborismo; perdieron puestos en Gales que habían estado en su poder desde 1910. Si hay elecciones generales pronto, los van a barrer. Se pueden sostener por un año más, pero esto, al final, no va a salvar a los laboristas.

"Hay mierda dispersa por todo Westminster", dijo. Este no es un escándalo como los que salieron a la luz cuando Tony Blair metió a Gran Bretaña en la guerra en Iraq, como la muerte de David Kelly. Actualmente, "ninguna parte del sistema ha escapado del escándalo. Cualesquiera que hayan sido sus motivos, el Daily Telegraph ha prestado un servicio al dar a conocer toda la información sobre la estafa en los gastos, porque se puso al descubierto la gravedad de la corrupción. Producto de esto, todo el sistema está en la picota".

En los últimos acontecimientos, jugó un papel el odio mutuo entre Blair y Brown; los que respaldan a Blair ciertamente estaban buscando vengarse y el partido está dividido de arriba a abajo. Están desechando a algunos parlamentarios por los escándalos, en tanto que otros continuan en sus puestos, y esto está agitando más las cosas.

Lo que hay que observar, dijo el historiador, es el papel de Peter Mandelson, encargado actualmente de guiar las operaciones de Brown. Mandelson estaba con Blair antes, pero "no piensen en él en esos términos; él es 'Mandelsonista'. Es extremadamente sutil y es alguien a quien deberían temer los conservadores. Mandelson ha puesto sus habilidades y astucia a disposición de Brown, y está operando como operaba Robert Cecil, en calidad de asesor de Isabel I".

Con toda seguridad Mandelson va a tratar de influir en acontecimientos como la reunión del partido Laborista con Gordon Brown esta tarde en Westminster. "Ahí el problema va a ser, ¿tendrá alguien el coraje de decirle a Brown que se vaya? Si eso es así, podría haber un golpe palaciego, pero si no es así, las cosas continuarán camino a una 'muerte lenta' para el laborismo" [que parece que es lo que sucedió].

Las divisiones políticas van más allá de los blairistas, dijo el historiador. "No son jacobistas; no existe un movimiento para restituir a Blair ahora". La división es entre la ideología del Nuevo Laborismo y el viejo Laborismo, que apoya Brown. Al mismo tiempo, Brown fue un "banquero prominente" en Gran Bretaña durante 10 años, y no se puede escapar de la responsabilidad de lo que está sucediendo en la economía. Hubo personas que advirtieron sobre los efectos de las burbujas crediticias y de deuda especulativas, pero Brown no hizo nada. Ahora está tratando de escaparse de los resultados, sin éxito. Sus dirigentes saben que el Partido Laborista está "aterrorizado". Podrían ser masacrados en cualquier elección general. "Va a haber un esfuerzo para inclinarse por una 'muerte lenta' y aguantar hasta las próximas elecciones generales" y las decisiones del liderato reflejarán esto, dijo el historiador.

En términos de las relaciones con Estados Unidos, en este momento, existe una distancia mayor entre Londres y Washington que la que había en la cúspide de las relaciones Blair-George Bush.

A una pregunta sobre el papel de la monarquía, dijo que, al presente, de modo oficial la reina no puede actuar directamente, pero ciertamente puede poner presión "en privado" sobre Gordon Brown en sus audiencias semanales, y usar sus décadas de experiencia para hacer que se conozca su voluntad. Pero si las cosas se estancan totalmente y se origina una "crisis sin precedente", en donde no hubiera una alternativa clara sobre quien sería el Primer Ministro, entonces ella ciertamente "daría su opinión" sobre quien se hace cargo. No hay ninguna duda sobre la influencia política de la reina, aunque ella directamente no la pueda esgrimir.