Al descubierto política criminal de NICE de Gran Bretaña: 1 de cada 6 pacientes se le aplica eutanasia

5 de septiembre de 2009

3 de septiembre de 2009 (LPAC).- Como se publica hoy en el Daily Telegraph en un artículo titulado "Sentenciados a muerte por el NHS" (siglas en inglés del Servicio Nacional de Salud de Gran Bretaña) 16.5 por ciento, o uno de cada 6 personas que han muerto en el Reino Unido en el período 2007-2008, ha sido sometido a una "eutanasia involuntaria". Como comentó Lyndon LaRouche, finalmente ha empezado a salir a la luz la verdad sobre la política de salud británica, el modelo de la legislación nazi de Obama, y esto es producto de la lucha que ha encabezado Lyndon LaRouche en Estados Unidos. Este informe se produce en un momento en que se ha puesto totalmente al descubierto la política de salud de Obama en los Estados unidos y cuando Obama está tratando desesperadamente de revivirla.

El mismo día, el Daily Telegraph publicó una carta al director firmada por doctores y expertos (ver nota aparte) que denuncian el programa NICE llamado Liverpool Care Pathway (Cuidado Estilo Liverpool, o LCP, por sus siglas en inglés), diseñado por el hospicio Marie Curie en Liverpool, en colaboración con un equipo de la Fundación de los Hospitales Royal Liverpool y Broadgreen University. Originalmente estaba diseñado para tratar a los pacientes con cáncer al final de sus vidas, pero se adaptó para aplicarlo a todo tipo de pacientes sin importar su padecimiento.

Los firmantes de la carta denuncian el programa por pronunciar sentencias de muerte prematuras a los pacientes, al negarles fluidos, nutrición, medicinas y tratamientos, después de tomar la determinación de que ya están cercanos a la muerte, una determinación que con frecuencia está equivocada. NICE recomendó este programa como modelo a seguir en el 2004. Ya se adoptó a nivel nacional y actualmente usan este sistema más de 300 hospitales, 130 hospicios y 540 ancianatos en Inglaterra.

La fecha, 2004, es significativa, porque quiere decir que NICE puso en efecto el programa durante el gobierno de Tony Blair. El asesor de Blair en materia de salud, entre el 2000 y 2004, fue Simon Stevens, quien ahora trabaja para United Health Care en Estados Unidos, la aseguradora que tiene la franquicia exclusiva para asegurar a los miembros de AARP (la asociación de jubilados estadounidenses), y es una firme promotora del plan de Obama.

La carta de los doctores denuncia que se pone erróneamente a los pacientes bajo dicho régimen, con lo cual hacen que se cumpla la profecía de que estaban listos para morir. En el período 2007 a 2008, un 16.5% de las muertes en Gran Bretaña ocurrieron después de una constante sedación profunda —según los investigadores de Barts y de la Escuela de Medicina y Odontología de Londres— el doble que las sucedidas en Bélgica y Holanda.

Desde hace tiempo que han venido creciendo las críticas al LCP en el Reino Unido. Por diciembre de 1999, incluso antes de que NICE recomendara oficialmente el programa LCP, el Dr. Adrian Treloar, ahora sicólogo geriatra y conferencista del más alto rango del Hospital de Grenwich y los hospitales Gys, Kings y St. Thomas de Londres, había denunciado al NHS por su régimen de eutanasia involuntaria. En ese entonces la Asociación Médica de Gran Bretaña (BMA) había publicado directrices en el sentido de que se debía permitir a los doctores la autorización para negar alimentos y agua por intubación a las víctimas de derrame cerebrales severos y demencia, que ya no están en capacidad de expresar sus deseos. Las directrices decían: "Los doctores deben tener la última palabra sobre si el tratamiento como alimentación y agua, es del mejor interés del paciente. No siempre es apropiado prolongar la vida".

Más recientemente, el 26 de abril de 2008, el Dr. Adrian Treloar, advirtió en carta a la Revista Médica Británica, que el Liverpool Care Pathway (LCP) era una propuesta para la eutanasia sistemática de los pacientes incapacitados. "En combinación con negarle fluidos, una sedación profunda lleva rápidamente a la muerte. Treloar escribe que el LCP es un peligro para los pacientes porque su criterio de elegibilidad no garantiza que solo las personas que están al borde de la muerte sean las asignadas a este programa. Se ingresan al programa personas que se cree están muriéndose, están confinadas a la cama y que no pueden tomar pastillas. En enfermedades crónicas como la demencia, la muerte puede tomar varios años, pero estos pacientes pueden ser seleccionados. Con frecuencia los doctores asignan estos pacientes a este programa sin ningún consejo de cuidado paliativo".