LaRouche: Los crímenes de la Reserva Federal no se pueden enterrar

5 de septiembre de 2009

3 septiembre de 2009 (LPAC) Lyndon LaRouche advirtió enérgicamente que cualquier esfuerzo que se haga para tapar los crímenes cometidos por el Banco de la Reserva Federal, durante los gobiernos de Bush y de Obama, será "equivalente a traición".

LaRouche estaba respondiendo a los informes de fuentes confiables cercanas a la Casa Blanca de Obama, que dicen que la directiva del Partido Demócrata está "desesperada" por evitar que se divulgue el papel de la Reserva Federal en dar preferencia para su rescate financiero a ciertos bancos estadounidenses claves, desde el período en que estallo el sistema financiero en agosto del 2007. Según se informa en el periódico Washington Post del 28 de agosto de 2009, como resultado de las acciones adoptadas por la Reserva Federal (Fed) y el Departamento del Tesoro estadounidense, bajo los gobiernos de Bush y de Obama, cuatro grandes bancos estadounidenses, JP Morgan Chase, Citibank, Bank of America y Wells Fargo, junto con Goldman Sachs, consolidaron casi en su totalidad el control sobre todo el sistema bancario de Estados Unidos, administrando un tercio de todos los depósitos, la mitad de las hipotecas, y dos tercios de toda la deuda de las tarjetas de crédito.

En un testimonio que dio ante el Senado en julio, Neil Barofsky, Inspector General Especial del Programa de Alivio a los Activos en Problema (TARP, por sus siglas en inglés), advirtió que, para la fecha, el costo total del salvataje financiero, andaba cerca de los $23.7 billones de dólares, contando los fondos que ya se habían gastado y los que ya estaban asignados. No obstante, se había permitido que un número sin precedentes de bancos regionales se fuera a la bancarrota, aunado a que el informe más reciente de la Corporación Federal Aseguradora de Depósitos (FDIC, por sus siglas en inglés) menciona a más de 400 bancos adicionales que están al borde del colapso.

En particular, se dice que la dirigencia demócrata aliada de Wall Street está desesperada por sabotear el trámite del Congreso de la H.R 1207, la Ley de Transparencia de la Reserva Federal de 2009, la cual ordena que el Despacho de Responsabilidades del Gobierno (GAO, por sus siglas en inglés) haga una auditoría de las actividades de préstamo de la Reserva Federal, su relación con bancos centrales extranjeros y otras instituciones financieras. La H.R. 1207, que fue presentada por el Representante republicano de Texas, Ron Paul, es copatrocinada por 300 miembros de la Cámara de Representantes, lo que asegura que sea aprobada, y obliga a que sea llevada al Congreso para su votación. La Ley Sunshine de la Reserva Federal de 2009, un proyecto de ley paralelo, fue presentado por el senador independiente por Vermont, Bernie Sanders, y hasta ahora tiene 23 copatrocinadores.

En la Casa Blanca, en la Reserva Federal y en Wall Street, hay pánico por el fallo dado el 24 de agosto de 2009, por la magistrada Loretta Preska, de la Corte Federal de Distrito para el Distrito Sur de Nueva York, en el cual ordena que la Reserva Federal de a conocer la documentación de sus préstamos ampliados y otras intervenciones de 2007 y 2008, particularmente las que versan sobre la venta de Bear Stern a JP Morgan Chase. La orden llegó junto con una demanda de la Ley de Libertad de Información, presentada por Bloomberg LP en contra del Consejo de Gobernadores del Sistema de la Reserva Federal, después de que se le negó a dos reporteros de la agencia de noticias Bloomberg el acceso a los documentos de la Reserva Federal concernientes a dichas adquisiciones subsidiadas por el gobierno.

LaRouche advirtió sin rodeos, sobre las consecuencias que abrían de tener éxito este encubrimiento, incluyendo el sabotaje a los proyectos de ley para auditorías de la Reserva Federal bajo consideración del Congreso. "El caso es que: El sistema va a estallar si se oculta esta información. No puedes sepultarla bajo una alfombra. Los estadounidenses tienen tanto el derecho como la necesidad urgente de saber que se ha hecho con los dólares de sus impuestos. Y solo desenterrando la evidencia puedes salvar a Estados Unidos". LaRouche agregó que, "no puedes esconder la verdad. No importa cual sea el precio, se tiene que hacer pública toda la información. Los estadounidenses deben conocer en toda su extensión el fraude de las presidencias de Bush y Obama. Si tras bambalinas eliminan el proyecto de ley de Paul y Sanders, la supresión de la información sería equivalente a traición".