Wall Street se propone sacarle jugo a la muerte prematura

9 de septiembre de 2009

6 de septiembre de 2009 (LPAC).- Según el New York Times, los bancos inversionistas de Wall Street están trabajando en otro exótico instrumento de inversión, con el que literalmente van a tirar a matar.

El plan de los banqueros es comprar "convenios de vida", pólizas de seguros de vida que los ancianos y enfermos pueden vender a cambio de efectivo, dependiendo de la esperanza de vida de la persona asegurada. Después los bancos podrían "bursatilizar" estas pólizas empaquetándolas en cientos o miles juntas, y convertirlas en bonos. Después estos bonos se podrían revender a los inversionistas, quienes recibirían su pago cuando muera la persona con el seguro.

Entre más rápido muera la persona dueña de la póliza, más grande es la ganancia. También contiene un incentivo para asegurar que la persona asegurada no viva más tiempo del esperado, porque el inversionista, después de esto, podría obtener una ganancia menor o incluso perder dinero.

Para Wall Street no hay pierde por ningún lado, porque los bancos se beneficiarían con cuotas considerables por crear los bonos, revenderlos y después comercializarlos.

Hasta ahora, existen nueve propuestas, que se están revisando, de parte de compañías inversionistas y financieras privadas para bursatilizar los seguros de vida, entre ellas de Credit Suisse. Con $26 billones de dólares en pólizas de seguros de vida vigentes en los Estados Unidos, el mercado sería enorme.

Credit Suisse ya compró una compañía que creó convenios de vida y estableció un grupo dedicado a estructurar acuerdos y otro para vender el producto.

Goldman Sucks, un banco inversionista, conocido porque siempre tira a matar cuando se trata de ganancias, creó un índice sobre convenios de vida comercializable, para que los inversionistas puedan apostar sobre si las personas van a vivir más de lo pronosticado o morir antes de lo planeado. El índica es similar a los índices de los mercados de valores cotizables que le permiten a los inversionistas apostar sobre la dirección general del mercado sin tener que comprar acciones.

La "industria de los convenios de vida ya está plagada de quejas sobre fraude. Los reguladores de los seguros estatales han criticado a los corredores de los convenios de vida por coaccionar a los enfermos y los ancianos para que acepten estas pólizas con el solo propósito de vendérselas de nuevo a los corredores, llamadas "seguros de vida propiedad de extraños".

En abril pasado, Stephan Leimberg, coautor de un libro sobre convenios de vida, testificó ante la comisión especial sobre Tercera Edad del Senado, diciendo que "los depredadores del mercado de los convenios de vida tiene motivos, medios, y si se no se les vigila... la oportunidad para aprovecharse de los ancianos".

Pero Andrew Terrell, quien copresidió la oficina sobre longevidad y mortalidad de Bear Stearns —que comercializó portafolios no evaluados de convenios de vida— y quien después trabajó en las Compañías Institucionales de Vida de Goldman Sucks, un negocio especulativo que estaba introduciendo una plataforma para comercializar los convenios de vida, cree que éstos tienen un gran potencial.

El único riesgo para los inversionistas es que algunas personas vivan más de lo esperado. Pero, de nuevo, si se convierte en ley la política de salud de Obama, con una junta directiva estilo T-4 como la de IMAC, o si el programa "Liverpool Care Pathway" (el programa oficial británico para acelerar la muerte de pacientes seleccionados) se aplica cabalmente en Estados Unidos, entonces prácticamente no corren riesgo alguno.

Mientras tanto, el secretario del Tesoro Tim Geithner pontificó en CNN International del 4 de septiembre, que "no existe posibilidad de que podamos darnos el lujo y de que podamos permitir que las condiciones en la industria financiera vuelvan a donde estaban en el momento más alto del boom. Simplemente no puede suceder y no va a suceder. Tendrá que haber un cambio fundamental. El error clave en esta crisis fue haber permitido que se produjera entre los bancos de todo el mundo, y en instituciones que son como bancos, una acumulación gigantesca en el apalancamiento, en el riesgo".