La influenza H1N1/09 rebasa la capacidad hospitalaria regional

14 de septiembre de 2009

13 de septiembre de 2009 (LPAC).- Hospitales en la zona metropolitana de Washington D.C., Alabama y otras localidades ya han reportado episodios de lleno al máximo en los departamentos de emergencia y cuidados intensivos, debido a la aparición de solo unos cuantos casos severos de H1N1/09, que ocupan sus limitadas camas disponibles. Por ejemplo, el fin de semana pasado, un hospital en Washington D.C. y otro en Baltimore se quedaron sin cuartos disponibles en absoluto, ni siquiera para casos de víctimas de transito o cualquier otro caso de cuidados intensivos.

Por supuesto, esto era de esperarse, dados las drásticas reducciones en los coeficientes de camas de hospital y unidades de cuidado intensivo por cada 1,000 habitantes por todo el país, hasta el grado en que la red hospitalaria de E.U. no puede ni siquiera hacerse cargo de cargas agudas "normales" o desastres con múltiples víctimas. El Colegio Americano de Doctores de Salas de Emergencia y muchos otros han estado dando voces a gritos sobre esta amenaza desde abril.

Pero el gobierno de Obama —debido a su compromiso ideológico con el programa británico nazi de atención limitada— ha negado la realidad de lo que puede producir esta nueva influenza. La Casa Blanca continua con su argumentación de la "sobreutilización de la infraestructura médica".

Pronto, no será solo unos cuantos puntos candentes de brotes de influenza que tensen las instalaciones locales, sino que muchas más localidades van a tener simultáneamente unos "cuantos" casos severos en sus manos sin tener instalaciones disponibles, en la medida en que se disemine la influenza hasta su punto culminante. Los epidemiólogos ahora piensan que esto pudiera suceder en octubre. Incluso si no fuera sino hasta principios de noviembre, es probable que sea antes de que esté disponible la nueva vacuna.

Los estados y localidades andan jalando de donde pueden frente a las contingencias, todo esto mientras se acelera el desplome económico. California y Iowa tienen instalaciones hospitalarias de reserva que se pueden montar en tiendas de campaña en los estacionamientos de los centros comerciales o en campos de futbol. Pensilvania compró unidades hospitalarias móviles. Una instalación en Washington D.C., el Centro Médico Nacional Infantil, es lo suficientemente afortunado como para tener una nueva ala East, que se puede convertir en un pabellón de cuidado intensivo.

Funcionarios del Centro para la Bioseguridad de la Universidad de Pittsburg han estado haciendo sentir su voz sobre el peligro inminente. Eric Toner, del Centro, dijo en el Washington Post (del 13 de septiembre): "Habrá millones y millones de personas que estarán buscando atención en un período relativamente corto de tiempo. Solo un pequeño porcentaje de esas personas requerirán hospitalización y un pequeño porcentaje requerirá cuidados intensivos. Pero aún así será una gran cantidad de personas".

Lyndon LaRouche ha pedido insistentemente el restablecimiento del principio imbuido en la Hill-Burton para reconstruir el sistema de atención médico a coeficientes por cada 1,000 habitantes, en donde se puede prestar atención a todos. Incluso ahora, comprometerse con esto como emergencia, podría salvar vidas. Ignorar lo que dice LaRouche y el principio de un sistema de hospitales, garantizará la muerte innecesaria de miles ahora, y millones más adelante.