La evaluación de McChrystal: ¿un programa detallado para otro Vietnam?

24 de septiembre de 2009

22 de septiembre de 2009 (LPAC).- El documento de 68 páginas que acaba de filtrar el Washington Post, que contiene la avaluación del comandante de tropa de Estados Unidos y la OTAN, general Stanley McChrystal, sobre la guerra en Afganistán, pudiera ser usada por el presidente Barack Obama para hundir a Estados Unidos en otra guerra terrestre sin posibilidad de ganar, en Afganistán, de la misma forma en que lo hizo hace 45 años el presidente Lyndon B. Johnson. Aunque McChrystal no solicita aumento de tropas, el mensaje implícito es que el Presidente debe comprometer "más recursos" si es que no quiere perder la guerra.

Un contacto bien informado de las Fuerzas Armadas que leyó el documento, le dijo a LPAC que él creía que la propia gente del general había filtrado el documento de McChrystal, con el fin de ponerle presión al Presidente, quien públicamente se ha estado deteniendo. Este experto militar consideró la avaluación del general como el equivalente a un estudiante graduado de primer año que ha leído, pero que no sabe nada de contrainsurgencia.

Por su parte LPAC revisó el documento y encontró que es muy detallado en explicar cómo la estrategia de ISAF (siglas en inglés de la Fuerza Internacional de Ayuda de Seguridad, de la OTAN) perdió al país, pero es evasivo y académico en la conclusión no explícita, la necesidad de comprometer más tropas.

El general McChrystal, en su avaluación, que el Departamento de Defensa de E.U. hizo pública a fines del 20 de septiembre, escribe: "La situación en Afganistán es seria: no se puede dar por sentado ni el éxito ni el fracaso. Aunque esfuerzos y sacrificios considerables han dado como resultado cierto progreso, hay muchos indicios que sugieren que se está deteriorando la situación en general. Enfrentamos no solo una insurgencia adaptable y cada vez mayor, sino también una crisis de confianza entre los afganos —tanto en su gobierno como en la comunidad internacional— que socava nuestra credibilidad y anima a los insurgentes. Es posible el éxito, pero no se obtendrá con simplemente tratar más duro o redoblar la estrategia anterior. La clave que se desprende de esta avaluación es la necesidad urgente de un cambio significativo en nuestra estrategia y la forma en que pensamos y operamos. La ISAF de la OTAN [Organización del Tratado del Atlántico Norte, la alianza militar de Europa y Estados Unidos] requiere de una nueva estrategia que sea creíble para, y apoyada por, los afganos".

McChrystal continúa: "Se han interceptado tres insurgencias regionales con una mezcla dinámica de luchas por el control local en un país dañado por 30 años de conflicto. Esto lo convierte en una situación que desafía las soluciones simples o los arreglos rápidos. El éxito demanda una campaña de contrainsurgencia abarcadora. Nuestra estrategia no se puede enfocar en ganar terreno o destruir a las fuerzas insurgentes; nuestro objetivo tiene que ser la población. Sin embargo, el progreso está obstaculizado por la doble amenaza de una insurgencia adaptable y una crisis de confianza en el gobierno y en la coalición internacional. Para ganar su apoyo, tenemos que proteger a la población de ambas de estas amenazas".

El general también destacó que la lucha no es una campaña cíclica anual de cinéticas, movida por una "temporada de lucha" de la insurgencia. Más bien, es una pelea de todo el año, con frecuencia librada con poca apariencia de violencia, para ganarse el apoyo de la población y, más importante aún, las tropas de la OTAN y de E.U. enfrentan tanto una pelea de corto como de largo plazo. La lucha a largo plazo requerirá de paciencia y compromiso, pero creo que la lucha de corto plazo será decisiva. Si fracasamos en ganar la iniciativa y en hacer retroceder a la insurgencia en el corto plazo (los próximos 12 meses) —en lo que maduran las capacidades de seguridad afganas— nos arriesgamos a un resultado en donde ya no va a ser posible derrotar a la insurgencia.

En todo el documento, McChrystal se refiere al enemigo como insurgentes (no Talibán) y no especificó cuantas tropas más se necesitan o cuanto tiempo se requeriría para lograr el objetivo. El pocas palabras, el objetivo es sacar a los insurgentes de las zonas pobladas (a un costo de recursos y vidas humanas), tomar control del medio ambiente en donde permanecerán las tropas, y desintoxicar al gobierno que apesta a corrupción ocasionada por el dinero del narcotráfico. Dijo que si se erradica completamente el narcotráfico, lo cual, según él, parece improbable, le causaría mayor daño a los funcionarios corruptos del gobierno que a los insurgentes, ya que estos tienen otras fuentes de ingreso tales como patrocinadores extranjeros y redes de contrabandistas.

Antes de presentar su evaluación, el general McChrystal se reunió con el embajador ruso Zamir Kabulov, quien luchó con el Ejército Soviético durante la década de 1980 (aunque prefiere negarlo) y le pidió su opinión sobre la guerra. "El General McChrystal está tratando de hacer lo mejor para que su misión sea un éxito y reducir el número de bajas entre sus soldados, lo cual es muy noble y normal" le dijo Kabulov a un periodista. "Pero me temo que a estas alturas le va a ser muy difícil cambiar el rumbo" de la guerra.

"Queremos que la OTAN complete su tarea con éxito y tan pronto como sea posible, diga adiós y regrese a su dominio político y geográfico" dijo Kabulov. "Pero antes de su partida deben ayudar a establecer un Afganistán real, independiente, fuerte, próspero y pacífico, con un gobierno auto sustentable".