¡Las cosas fuera de lo normal!

25 de septiembre de 2009

por Lyndon LaRouche

22 de septiembre de 2009 (LPAC).- Como nunca, el intervalo que va hasta el 12-15 de octubre, tiene que tratarse como un punto en el que es altamente probable que todo empiece a desintegrarse en todo el mundo, especialmente para los mismos Estados Unidos. Para la mayoría de ustedes, e incluyo a individuos dentro de nuestra asociación, esto no es todavía una realidad personal, todavía. Ustedes tienen su horario personal, que existe en el tiempo simple del reloj, o una fecha en el calendario, pero para la mayoría de ustedes —¡incluso tú!— el tiempo mundial y el tiempo personal tienden a ser conceptos de la realidad desconectados.

Mientras tanto, en una fecha tan cercana como 12 o 15 de octubre, la vida personal como creíste que la conocías, pudiera llegar súbitamente a un impacto final. Comparece esto con un adulto en las calles de Manhattan (por ejemplo) en las primeras horas del 7 de diciembre de 1941. Los transeúntes tienen una reacción tardía cuando escuchan a alguien que protesta enojado: "Pero si yo tenía programada una reunión importante para hoy!"

Pudiera no suceder exactamente entre el 12 y 15 de octubre del 2009, pero está en proceso hacia algún momento alrededor de esta fecha, hasta el momento. En los últimos tres años nunca hubo un peligro de recesión, o incluso de una depresión; lo que sucederá ahora, y pronto, es una crisis de desintegración generalizada por todo el planeta, una crisis que la víctima va a sentir como si lo hubiera golpeado la "III Guerra Mundial". Incluso entonces, incluso entre ustedes, algunas personas protestarán que tienen éste u otro especie de plan personal para el día, que los minutos ordinarios en el reloj hacen sentir como una tortura de horas por un eón de desesperanza, debido a que se negaron a considerar que un evento como este pudiera realmente sucederle algún día, no a alguien más, sino a ellos mismos.

Lo que estoy haciendo, o mejor dicho, lo que algunas otras personas ven como parte de mi agenda, pero no de la suya, los va a tomar totalmente por sorpresa. Por esta razón, dichos individuos, incluso entre nosotros, entrarán en pánico, porque su confianza en que nunca les podía suceder a ellos los agarró no preparados para lo que ellos descartaron a un lado con palabras como, "¡ellos nunca van a dejar que esto suceda!".

No me molesten con esto. El día que reviente la presa, voy a estar tan ocupado con cosas realmente importantes que solo yo estoy realmente preparado para hacer, que no voy a tener tiempo para decirles que realmente no sucedió.