La puja olímpica de Obama: ¿Es la realidad demasiado dura para manejarla?

7 de octubre de 2009

4 de octubre de 2009 (LPAC).— Después de la locura de viaje del Presidente Barack Obama, el viernes, para escapar de la realidad en Copenhagen, no podía estar mas claro, el Presidente está loco de remate y desvariando. Mientras los estadounidenses están sufriendo como nunca antes, el se va para llevar a cabo una misión corrupta, en representación de sus compinches de Chicago, quienes esperaban que con la estafa de las Olimpíadas de 2016 iban a hacer su agosto. Obama es un idiota, y la gente que está a su alrededor es mas idiota todavía, por haber creído que podían ensuciar la institución de la Presidencia de los Estados Unidos, haciendo de Obama el cabildero en jefe para el alcalde Daley y sus socios estafadores en bienes raíces. Inmediatamente, David Axelrod y Valerie Jarrett, dos de los asesores claves del Presidente Obama en la Casa Blanca, tienen que ser despedidos de inmediato, por su papel en esta estafa repugnante. ASK Public Strategies, la compañía de Axelrod, fue la empresa encargada de las relaciones públicas para Chicago 2016, el comité "sin fines de lucro" organizador de la propuesta para las olimpíadas de Chicago. Jarrett fue la vicepresidenta de Chicago 2016, y también resulta que era directora ejecutiva de The Habitat Company, una compañía lista para sacar una buena tajada de los contratos de construcción de las 3,500 unidades de la Villa Olímpica. Muy a pesar de estos evidentes conflictos de intereses, A Jarrett le dieron una "dispensa ética" de la Casa Blanca para ser la promotora en jefe del gobierno en la puja por la sede olímpica. Como le dijo recientemente a la agencia de noticias Bloomberg, refiriéndose a la oferta olímpica en Chicago: "Hablamos de esto todas las mañanas cuando nos reunimos".

Una revisión cuidadosa del Comité Chicago 2016 nos revela que cada uno de sus miembros fue a la vez un importante promotor de la campaña electoral de Obama, y que cada uno de ellos estaba bien colocado para sacar enormes ganancias de los contratos de las olimpíadas, a pesar de que la mitad de la población de Chicago detestaba la idea de las Olimpíadas, y exigen más bien que se lleve a cabo un Plan Marshall, para hacerle frente a la pérdida de empleos, vivienda, asistencia médica, etc.

Ilustrativo de la demencia estilo Nerón del Presidente Obama con relación a las Olimpíadas, es la siguiente reseña de la filial local de la cadena noticiosa NBC News en Chicago, la cual informó que el entonces Senador Obama asistió a un mitin para promover las olimpiadas en el Parque Washington de Chicago, a unos cuantos días de haber sido nominado candidato presidencial del Partido Demócrata en el 2008. Sin dejar nada por dentro, Obama se engalló: "En el 2016, yo estaré terminando mi segundo periodo como Presidente, y no puedo pensar en otra mejor manera de hacerlo que marchando al Parque Washington acompañado del Alcalde Daley, junto con Rahm Emanuel, junto con Dick Durbin, junto a Valerie Jarrett, como Presidente de los Estados Unidos y proclamar al mundo Que comiencen los juegos! 

Como señaló Lyndon LaRouche ayer en una discusión, gente está furiosa, en especial las masas de quienes eran obreros, agricultores calificados, operarios de máquinas herramientas, etc., a quienes fregraron tanto el Gobierno de Bush como el de Obama. Ocúpate de sus preocupaciones legítimas, no le beses el trasero al Congreso o al Partido Republicano, que están desesperadamente siguiéndonos de mala gana, para sacar las municiones necesarias para salvarse de la extinción política. Cuando la gente le jala bola a los miembros del Congreso, como si ellos tuvieran las agallas para liderar esta pelea necesaria para salvar a los Estados unidos y al mundo de lo que de otra manera sería una caída en una era de tinieblas genocida, es una muestra de total impotencia. Es repugnante la idea de que Elijah Cummings, el bastardo que en el 2004 se encargó de que sacaran del debate de campaña que se llevaría acabo en la Universidad Estatal de Morgan a la campaña presidencial de LaRouche, es un héroe porque le dijo palabrotas delante de las cámaras a algún burócrata del Departamento de Estadísticas de Empleo.

Nosotros sabemos que los miembros del Congreso no son más que una cuerda de cobardes. Ellos solo actuarán cuando les den una patada por el trasero. ¿Dónde estaban cuando Lyndon LaRouche se alzó en contra del fraude de la reforma de asistencia médica de Obama? Y ahora, ¿dónde se encuentran?

Estamos enfrentados a la desintegración de todo el sistema que ya se nos vino encima. El viernes 2 de octubre, cuando se dieron a conocer las cifras oficiales del Departamento de Estadísticas Laborales (DEL), confirmando lo que LaRouche ha venido diciendo por meses —que se perdieron 5 millones de puestos de trabajo en los Estados unidos desde que Obama asumió la Presidencia en enero de este año— uno tras otro funcionario del gabinete de Obama salieron lloriqueando, diciendo que ellos habían hecho todo lo posible para parar la pérdida de los puestos de trabajo. ¡Basura! La verdad es que, gastaron $23 billones de dólares para salvar a los bancos que ya están quebrados y sin esperanzas, y, para pagar esa cuenta, están completamente comprometidos a imponer una austeridad fascista tipo Schacht en contra de la población. Ellos no quieren una reforma al sistema de asistencia médica. Lo que quieren es imponer eutanasia nazi. Ellos sí quieren matar a tu abuelita, y su plan es seguir de allí en adelante.

Por el papel que jugó en esta estafa de las olimpíadas, junto con Valerie Jarret y David Axelrod, y el resto de la pandilla de Chicago, Obama es merecedor de un juicio político! No hay ninguna justificación para el hecho de que Obama fue convertido en algo un poco más importante que un teleprompter. Comiencen a rodar cabezas. Saquen de inmediato a Axelrod y a Jarrett de allí.