Lyndon LaRouche habla ante el Séptimo Foro Anual de Rodas: Preguntas y respuestas

17 de octubre de 2009

Lea el discurso inicial de Lyndon LaRouche

Foro Público Mundial, del 8 al 12 de octubre de 2009

"Diálogo de Civilizaciones", 10 de octubre de 2009

Un acuerdo entre los cuatro estados nacionales más prominentes, puede evitar un desplome generalizado e iniciar un programa de recuperación ordenada

MODERADOR: Gracias, señor LaRouche

P: Con permiso, yo quisiera hacerle dos preguntas. Primero, ¿cree usted realmente en ese procedimiento? Si abolimos los derivados, ¿es posible abolir los derivados, y al mismo tiempo preservar la economía de mercado?

LAROUCHE: Absolutamente.

P: Esto primero que todo. Y la segunda pregunta es que, no pude entender su postura hacia Gran Bretaña como potencia dominante en Europa. ¿Puede darnos alguna prueba de esto?

LAROUCHE: Pero primero, vayamos a la segunda pregunta primero, sobre la Gran Bretaña.

El error en este supuesto, es que el imperio británico era el imperio del Reino Unido. El imperio británico no es el imperio del Reino Unido

P: Ya se acabó.

LAROUCHE: No, el imperio británico consiste en realidad en intereses financieros internacionales, una organización monetarista, que es una expresión del viejo sistema veneciano, que opera a través del sistema monetario del mundo.

En otras palabras, la cuestión es así: El mundo ahora se gobierna por sistemas monetarios, no por sistemas nacionales de crédito. Nuestro punto de vista, así como el punto de vista de la Constitución de Estados Unidos, es que no queremos que un sistema monetario gobierne al mundo. Queremos Estados nacionales soberanos que tengan su propio sistema de crédito, que es el sistema de su moneda. Y como propuso Franklin Delano Roosevelt, en 1944, y que se ha discutido anteriormente, estos Estados nacionales deberían llegar a acuerdos, sobre la base de una relación de tipos de cambio fijo entre ellos, con el propósito de poder garantizar que haya crédito de intereses bajos, para el crédito internacional, sin el efecto inflacionario de un sistema de tipos de cambio flotante.

Por lo tanto, hay que eliminar el sistema monetario. Usar las monedas nacionales de los Estados nacionales, de las naciones soberanas, para llegar a una relación de tipo de cambio fijo, que puede ajustarse pero que debe ser fijo, de manera que no tengamos una inflación en los cargos de las tasas de interés de los préstamos pendientes. Porque, lo que necesitamos, ahora, es que tenemos que pensar en términos de 50 años por delante, de una expansión del crédito, para la infraestructura económica básica, a fin de echar andar la economía otra vez.

De manera que ese es el meollo del asunto: Lograr acuerdos entre naciones que, son suficientemente disímiles como para ser representativo. Se llega a ese acuerdo, y con el terror que va a golpear a esta nación, ahora, con esta crisis, es posible hacer grandes cambios. Pero esto necesita de naciones grandes, con naciones más pequeñas asociadas a ellas, que puedan hacer posible este tipo de cambios globalmente. Esta es nuestra única posibilidad.

MODERADOR: Muchas gracias [aplausos]

MODERADOR [en ruso]: Muy interesante. El profesor Kochetov también quería hacerle una pregunta al señor LAROUCHE. Después de eso yo le daré la palabra a [inaudible].

P: Señor LaRouche, su informe muy rico en contenido... [el sonido se va] ... buscar alguna alternativa a la globalización,¿o debemos esperar algún tipo de movimiento nacionalista u otro de oposición en contra de la globalización? Usted estaba hablando del monetarismo, pero ¿cuál será la reacción de la economía, como por ejemplo los ciclos de producción, si, efectivamente, prevalece algo distinto a la globalización actual?

LAROUCHE: Bueno, primero que todo, tenemos que volver a darle un mayor énfasis a la economía física, y al desarrollo de la mente de las personas, de acuerdo con la economía física. El sello de garantía de esto, es el proyecto [espacial] de Marte. Para que el hombre llegue a Marte, es el mismo tipo de cosas que se hicieron con el proyecto de la Luna con Kennedy, ustedes recuerdan— que ya era un proyecto para Marte. La intención era, que si pudiéramos llegar al siguiente planeta en el Sistema Solar, habríamos desarrollado las tecnologías necesarias para solucionar los problemas en la Tierra. Ese era el principio.

La idea era, que la Luna sería una base de operaciones, desde donde se construirían las industrias enviarlas a Marte, de manera de enviar la operación a Marte. Esto implicaría una economía relativista, de la manera en que Einstein definió el relativismo, en términos del electromagnetismo y la gravitación, siendo parte del mismo fenómeno. Porque llegar a Marte, quiere decir que tienes que viajar más o menos 6 días, con una modalidad de aceleración, utilizando como combustible conductor Helio-3. Y el Helio-3, está allí, en la Luna, para que lo tomemos. Así que, con un proceso de energía de fusión, con la modalidad del Helio-3, la humanidad puede llegar hasta la órbita de Marte desde la órbita de la Luna, ¡en unos seis días! La pregunta es, ¿cómo hacer eso?

Ahora, si le das al hombre un futuro por el cual trabajar, en vez de solo trabajar desde el pasado, la humanidad tendría una motivación para desarrollar tanto capacidades científicas como otras, y desarrollarlas suficientemente como para llevar a cabo este tipo de trabajos. Necesitamos una misión que nos oriente para las próximas tres o cuatro generaciones, para llevar a cabo este proyecto sobre Marte. El propósito no es llegar allí rápidamente, ahora. La intención es darle a nuestras economías un propósito, y también la intención es incluir a cada nación del planeta, y darle a toda su población y a todas las naciones un sentido de participación en este grandioso interés común de la humanidad, cuidar de nuestro propio sistema global.

Por lo tanto, sencillamente necesitamos desechar toda esta basura de los derivados, que no son más que créditos sobre créditos sobre ¡créditos sobre imaginación! Es puro robo y apuestas. Y las deudas de apuestas, cuando se pierden, se anulan. Por lo tanto, no tenemos que pagar las deudas de juego, llamadas "incentivos" y "derivados financieros".

Pero sí tenemos que proporcionar un mecanismo, con el cual los Estados nacionales puedan generar suficiente crédito, entre ellos mismos, para resolver este tipo de problemas, y continuar ¡hasta llegar a Marte!