La enseñanza de Indochina: "¡EU no debe meterse en una guerra terrestre en Asia!"

2 de noviembre de 2009

La enseñanza de Indochina:

"¡EU NO DEBE METERSE EN UNA GUERRA TERRESTRE EN ASIA!"

por Lyndon H. LaRouche. Jr.

31 de octubre de 2009

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Algunas veces, como en el lanzamiento de esa guerra desquiciada de E.U. en Indochina de 1964-75, que fue posible debido al asesinato del presidente John F. Kennedy, esa enfermedad del parlamentarismo, algunas veces llamada "seguir la corriente", ha intentado llevar a E.U. a su auto destrucción, incluso cuando todos los otros esfuerzos de los enemigos británicos y otros de nuestra república para inducir a nuestra república en la ruina, han fracasado.

En toda la historia visible de la humanidad, cuando los enemigos de una nación poderosa, o alguna otra agencia "pro globalista", son incapaces, de otra manera, son incapaces de inducir a la nación escogida como blanco a que se cause su propia ruina, la inducen, como sucedió con los griegos antiguos, a que se destruyan en esas guerras prolongadas en donde pronto se ve que el enemigo interno es mucho mayor.

Ese fue el método con el que la Compañía de Indias Orientales británica se convirtieron en un imperio, usando el mismo truco que usaron los enemigos imperialistas de Grecia en la guerra del Peloponeso, o, en la Europa moderna en la llamada "Guerra de los Siete Años".

Asi que, como lo advirtiera Otto von Bismarck, la nueva guerra en ciernes en Europa, la que ahora se llama "I Guerra Mundial", al igual que la llamada "II Guerra Mundial", mantuvieron al imperio británico al enfrascar a naciones tontas, incluyendo a unos tontos E.U., a que pasaran por encima del cadáver del presidente estadounidense asesinado William McKinley, para poner en su lugar a portadores de la Confederación dirigida por los británicos, los presidentes Teodoro Roosevelt y Woodrow Wilson, para que enfrascaran a E.U., en contra de sus intereses estratégicos en una I Guerra Mundial preorganizada por el príncipe de Gales, Eduardo Alberto,- por parte del imperio británico-, para ser la ruina de Europa continental y del destino estadounidense con una "nueva guerra de los siete años" en Europa continental.

Los llamados "estrategas"que comprometen a nuestros E.U. en nuevas guerras prolongadas en Eurasia, se vuelven cada vez más y más tontos, conforme pasan los siglos y sus guerras prolongadas.

Aquellos que no han escuchado la advertencia de Bismarck no se les debe mucho respeto como estadistas, sin importar qué tan bien peleen las guerras que solo los tontos, o algo peor, los envían a pelear. Hay formas mucho mejores que se pueden escoger para "despellejar el gato estratégico".

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Cierto: los intereses imperialistas británicos han sido los criminales de guerra más grandes de todas las grandes guerras, como es el mentor del presidente Barack Obama, el ex primer ministro británico Tony Blair, ya sea que hayan peleado ellos personalmente, o solo a través de otros, desde la Paz de Westfalia de 1648.

Tomen el ejemplo clínico más pertinente de este problema, la historia del papel británico en diseñar el estado de guerra actualmente permanente que lanzaron inicialmente los británicos en la forma del ardid de la "Joven Turquía", que engendró la "Sykes-Picot" y la carrera del agente británico Alexander Helphand "Parvus"), que engendró a su vez, un estado perpetuo de guerras religiosas y formas relacionadas en el suroeste asiático, llegando hasta nuestros días.

Se podría argumentar justificadamente, que el nacimiento de la Sykes-Picot y la operación "Joven Turquía" de Londres, nacieron de manera inmediata como producto secundario del artificio estratégico británico desarrollado en tiempos del príncipe de Gales, Eduardo Alberto, para usar el control imperialista real británico sobre lo que se llama hoy Kuwait, como una estrategia naval crucial de la pretendida "I Guerra Mundial" del príncipe Eduardo Alberto.

A saber: El desarrollo del petróleo por parte británica, para reemplazar la dependencia del carbón de los barcos navales principales, y en el proceso que conecta a Arabia Saudita con la BAE británica hasta nuestros días, es, históricamente, el papel del papel del Mar Rojo, desde tiempos antiguos, como una continuación del proceso, desde el antiguo surgimiento y caída de lo que se convirtió en el imperio Aacaeménide, pasando por la ruina de Grecia en la guerra del Peloponeso organizada por la secta de Delfos, hasta la formación del imperio romano, y la adopción por parte de los británicos en el siglo XVIII —como lo hizo lord Shelburne y su camarilla, los fundadores verdaderos de la Oficina del Exterior Británica— de su imagen como un nuevo Imperio Romano.

Por métodos tales como las guerras que el príncipe británico Eduardo Alberto pudo arreglar, en cuanto pudo propiciar la eliminación de sus mayores obstáculos en ese tiempo, la diplomacia de Bismarck, el presidente de Francia, Sadi Carnot, y el presidente de EU William McKinley.

En todas las formas competentes serias de historia estratégica europea, comúnmente antigua hasta la moderna, el caso de la competencia de un estratega político europeo de los tiempos antiguos hasta el presente, se entiende está enlazada con el uso de guerras prolongadas como medio para propiciar el gran debilitamiento mutuo y la auto destrucción de civilizaciones de estados nacionales otrora poderosos.