No es una enfermedad la que está destruyendo Ucrania, y al mundo; es el Imperio Británico

5 de noviembre de 2009

4 de noviembre de 2009 (LPAC).- La rápida diseminación de una enfermedad tipo influenza por toda Ucrania, cuya población, a partir de 1992 ha sido diezmada por las políticas globalizadoras del Imperio Británico, a través del Fondo Monetario Internacional (FMI), es producto de una política de genocidio deliberado dirigida por Londres. Si bien es urgente que Ucrania reciba ayuda para mejorar sus diagnósticos y tratamiento de la enfermedad, no es posible acabar con esta crisis —ni en Ucrania ni en ninguna otra parte del mundo— a menos que enfrentemos los poderes políticos que están imponiendo una política genocida, especialmente en los servicios de salud.

"Tenemos que acabar con el poder de aquellos que están destruyendo a nivel internacional el sistema de servicios de salud" comentó Lyndon LaRouche, "No hay solución a esta crisis de influenza a nivel internacional, sin enfocarnos directamente en los gobiernos británico y de E.U.- y sus colaboradores en el FMI- que son los que están dictando las políticas de asesinato de masas a los gobiernos a nivel internacional". No hay forma de que nosotros o cualquiera otro pueda desarrollar rápidamente una cura para el problema de la influenza, elaboró LaRouche; se tiene que eliminar el problema político que la ocasionó. "No se quejen sobre la influenza, a menos que estén trabajando para acabar con la política de servicios de salud nazis de Obama y los británicos" dijo LaRouche.

Las movidas genocidas de los monetaristas imperialistas británicos en Ucrania, al igual que en otras partes, son descaradas.

A fines de octubre, el presidente Victor Yushchenko firmó una ley que entró en vigor hace diez días, que elevaba de 10 a 20% las pensiones y el salario mínimo. Inmediatamente, los portavoces de los banqueros culparon a la medida, que elevó la pensión de unos miserables $75 a $95 dólares al mes, de elevar el déficit fuera de control. El director gerente del FMO, Dominique Strauss-Khan, dijo que él "estaba preocupado" por estos acontecimientos, amenazando implícitamente con no entregar el último tramo de un préstamo del FMI a Ucrania del 2008, por una cantidad de $3.8 mil millones.

El 28 de octubre, el ministro de Finanzas de Ucrania, Ihor Umanskiy anunció que Ucrania le pediría permiso al consejo de gobernadores del FMI para usar la última parte del préstamo para financiar el déficit presupuestal. Después, el 30 de octubre, después de que el FMI dejó saber que podría bloquear la última parte del préstamo a Ucrania, Standard & Poor bajaron la calificación de la deuda de Ucrania, ya bastante baja, y dijeron que calculaban que la decisión del FMI "podría minar la confianza de los inversionistas en el sistema bancario y aumentar las presiones en contra de la moneda ucraniana".