Japón toma medidas desesperadas e ineficientes

2 de diciembre de 2009

2 de diciembre de 2009 (LPAC).- En la medida en que, después del incumplimiento de Dubai, se iniciara la era de incumplimientos soberanos, Japón se halla en una crisis económica exacerbada. La segunda economía más grande del mundo no está en la lista de naciones que tiene la reina como blanco para un incumplimiento inmediato, pero la crisis de Dubai ha enviado nuevos flujos monetarios de dinero caliente a Tokio, haciendo que se revalúe el yen contra el dólar y agravando la ya deprimida economía con base en las exportaciones. El pánico global de la semana pasada después de que el fondo Dubai World incumplió, revaluó el yen a una marca record en 16 años, lo que llevó a una reunión de emergencia del gabinete el lunes y a una reunión de emergencia del Banco de Japón (BOJ) el martes. El Primer Ministro Yukio Hatoyama le dió instrucciones al gabinete para que diseñaran soluciones, pero nadie tenía idea de qué hacer.

El único resultado es más de lo mismo: el gobierno ha emitido otros $ 31 mil millones en estímulo, principalmente para ayudar a los exportadores desplomándose, y el Banco de Japón anunció otros $113 mil millones en liquidez para bombearle al sistema bancario.

Lyndon LaRouche comentó que los japoneses están actuando como locos; no saben lo que están haciendo. Hay dos Japón, dijo, el Japón oligarca y el Japón industrial. Tienen pocos recursos naturales, así que su papel natural está en el desarrollo del norte de Asia, con sus enormes recursos naturales, usando la tecnología japonesa para desarrollar la región en vez de simplemente explotar recursos. Involucremos a India en esto, involucremos a Estados Unidos, y esto puede funcionar. Pero al ceder ante la "globalización", Japón se ha visto constreñido a enfocarse en bienes de consumo en vez de expandir su fortaleza histórica en las máquinas herramientas e industria pesada, y ha permitido que se reduzca su producción de alimentos (excepto por el arroz), así que ahora tiene que ganarse sus alimentos usando las exportaciones.

El Banco de Japón hundió aún más al país en un hoyo, al aceptarle a los bancos colaterales menos seguros, a fin de darles un " desahogo cualitativo".