La propuesta de Holdren de un "régimen planetario" es peor que Hitler: LaRouche

16 de diciembre de 2009

14 de diciembre de 2009 (LPAC).- Ayer Lyndon LaRouche calificó la propuesta hecha en 1977, por el asesor "científico" del presidente Obama, John Holdren, en el libro del cual es coautor junto con Paul y Anne Ehrlich, de un "Régimen Planetario" para imponer el control poblacional, "algo peor que Hitler". En un momento en que el Imperio Británico está presionando para imponer una dictadura global en la conferencia sobre el Cambio Climático en Copenhague con el fin de reducir la población mundial en miles de millones de seres humanos, en aras de reducir el calentamiento global, el hecho de que el asesor científico de Obama haya sido un promotor de precisamente esta política durante los últimos 30 años, dijo LaRouche, lo vuelve incapaz de ser el asesor del Presidente de Estados Unidos.

En el libro, titulado Ecociencia, Holdren junto con los Ehrlichs escriben lo siguiente: "Quizá aquellas agencias, combinadas con la UNEP y las agencias sobre población de las Naciones Unidas, pudieran a la larga desarrollarse para convertirse en un Régimen Planetario -una especie de superagencia internacional de recursos poblacionales y medio ambiente. Dicho Régimen Planetario abarcador podría controlar el desarrollo, administración, conservación y distribución de todos los recursos naturales, renovables y no renovables, por lo menos en lo que se refiere a sus implicaciones internacionales. Por lo tanto el Régimen podría tener el poder de controlar la contaminación no solo en la atmósfera y los océanos, sino también en esos cuerpos de agua dulce como los ríos y lagos que cruzan las fronteras internacionales o que desembocan en los océanos. El Régimen también podría ser una agencia central lógica para regular todo el comercio internacional, quizá incluso con la ayuda de los países en desarrollo a los países menos desarrollados, incluyendo todos los alimentos en los mercados internacionales. Se le podría dar al Régimen Planetario la responsabilidad de determinar la población óptima para el mundo y para cada una de las regiones y arbitrar la parte que le tocaría a varios países dentro de sus límites regionales. El control del tamaño de la población seguiría siendo responsabilidad de cada gobierno, sin embargo, el Régimen debe tener cierto poder para hacer que se cumplan los límites acordados".

Continua: "Si esto se pudiera lograr, una organización armada internacional, un análogo global a una fuerza policiaca, podría aportar la seguridad. Mucha gente ha reconocido esto como un objetivo, pero todavía sigue siendo obscura la forma de lograrlo en un mundo en donde las facciones parecen crecer, más que todo. El primer paso implica necesariamente una entrega parcial de la soberanía a una organización internacional".