Obama fracasa contundentemente en Copenhague—¡de nuevo!

20 de diciembre de 2009

20 de diciembre del 2009 (LPAC).— Lo que consiguió Obama en Copenhague no fue un acuerdo débil sino más bien nada; no hubo acuerdo. En la nueva era tras los acuerdos de octubre entre China y Rusia, transitoria a la era de un acuerdo de las Cuatro Potencias de LaRouche, China e India se negaron a ceder un milímetro de su soberanía nacional; y Obama, el debilitado mandadero genocida de Tony Blair y la Monarquía Británica, terminó en un fracaso total. Obama lo caracterizó como "un impasse fundamental sobre las perspectivas". Tras de irrumpir el viernes 18 de diciembre por la noche en una reunión de China, India, Brasil y Sudáfrica, a la que no había sido invitado, Obama fue totalmente incapaz de hacer cambiar al grupo y los cinco países firmaron un documento conjunto denominado "Acuerdo de Copenhague", mismo que no refleja cambio alguno de las "lineas rojas" que China, India y los otros habían acordado previamente. Pero luego, cuando se llevó este acuerdo ante la sesión plenaria de 190 naciones, una vez que la mayoría de los líderes naconales habían partido, otras naciones, entre ellas cómplices de la Mancomunidad Británica, se negaron a firmarlo. Las negociaciones se prolongaron hasta la mañana, mas todo lo que se logró fue que la conferencia "tomara nota" del acuerdo, pero sin respaldarlo.

¿Y qué contiene el llamado "acuerdo" que no se aceptó? O mejor dicho, ¿qué es lo que no continene el acuerdo debido a las objeciones de China e India? No se comprometen a lograr un tratado obligatorio o "vinculante" el año próximo o en ningún otro momento. No hay objetivos de emisiones a largo plazo: ningún compromiso con el 50%, o alguna otra reducción específica para el 2050, y ninguna meta para el 2020. Ni siquiera hay un acuerdo sobre la deforestación, una criatura preferida del príncipe Felipe y de Gordon Brown, que Obama también metió a la bolsa de Hillary Clinton. Y, por supuesto, no se estableció ningún "MRV" externo—o medición, informe o verificación de medidas voluntarias por parte de los países en desarrollo. Esta fue la "línea roja" más básica de India y China: la soberanía nacional.