Las mentiras tienen patas cortas, o el nuevo vestido del emperador en Copenhague

22 de diciembre de 2009

    por Helga Zepp-LaRouche

    21 de diciembre 2009 (LPAC).- El propósito increíble de someter al mundo a una dictadura global sobre la base del myor fraude científico de la historia, ha fracasado. El imperio británico, cuyos representantes han confesado su objetivo real de reducir la población mundial, sufrieron en Copenhague una gran derrota sin precedentes. Los resultados positivos de la conferencia se deben a la defensa de la soberanía nacional y un nivel cualitativamente nuevo de cooperación entre China e India, como lo señaló el Times de la India.

    Por otro lado, el presidente Obama hizo un papel extremadamente malo, cuando, para empezar, en su discurso de ocho minutos, utilizó formulaciones que fueron tomadas como insultos a los chinos y después irrumpiendo en una reunión de los jefes de estado de China, India, Sudáfrica y Brasil, ignorando la protesta de los oficales de protocolo chino y diciendo que no permitiría que esos países tuvieran negociaciones en secreto. El periódico brasileño O Globo comentó que afortunadamente “nadie resultó herido de gravedad”.

    El resultado de la colosal cumbre de Copenhague, fue una enorme derrota para todos los que a pesar del Climagate y de que un creciente número de científicos se están distanciando de la tesis del cambio climático antropogénico, quieren imponer su cambio de paradigma en el mundo. Que la arrogancia de la presidente de la conferencia, Connie Hedegaard, haya reforzado considerablemente la resistencia de los países en desarrollo, sólo podría haber sorprendido a los ideólogos del clima, quienes no se han percatado del hecho de que el centro de este momento histórico se movió hace tiempo a la región del Pacífico.

 

    Más realista fue el comentario del congresista republicano de Texas, Joe Barton, quien viajó a Copenhague: “Yo no considero que China este poniendo un obstáculo, considero que lo que está haciendo es una realidad. Ellos no van a hacer a un lado, así de repente, todo el desarrollo tecnológico y económico que están realizando nomás para satisfacer alguna meta política de Occidente... No guardo ningún rencor contra ellos. ¿Qué habríamos hecho nosotros en 1850 si Inglaterra, Francia y Alemania nos hubieran dicho... 'no puedes construir fabricas'? Los hubiésemos mandado a volar".

    En lugar de aprovechar el fracaso del plan, de esa irrealizable quimera de una dictadura climática global, los gobiernos y toda persona responsable deben de hacer un análisis honesto e incondicional de los los acontencimientos. Porque el climagate no solamente ha sacado a la luz los métodos por los cuales ciertos "científicos" se han hecho expertos en la forma de obtener subsidios para la investigación de forma fraudulenta, sino que además, demostró la falta de escrúpulos de algunos políticos y miembros de los medios de comunicación, que han hecho caso omiso de las consecuencias de su política climática sobre los países en desarrollo.  

    Aunque a los miembros de los "principales" medios informativos de occidente no les agrade escucharlo, el líder del G77, Lumumba Di-Aping, estuvo en lo correcto cuando en una conferencia de prensa señaló que se hizo todo lo posible para obligar a los países en desarrollo a firmar un "pacto suicida". Por otro lado, economistas honestos en los Estados Unidos y Europa han discutido el hecho de que la propuesta del tratado climático podría significar el hecho de la destrucción de lo que ya existe en el desarrollo del tercer mundo. Cada día un gran número de personas mueren de hambre, de la falta de atención médica, de la falta de infraestructura. La propuesta del tratado climático podría dar como resultado un aumento de la tasa de mortalidad, caos social y podrían seguir los jinetes del apocalipsis, los gobiernos se derrumbarían y el resultado sería la entrada a una nueva era de tinieblas.

    Pero los científicos serios también han mostrado una disposición a admitir sus errores. Por ejemplo, un número de prominentes miembros de la Sociedad Americana de Física (SAF) han circulado una carta abierta a los líderes de esa sociedad con la exigencia de que se retracten del documento con la posicion oficial que apoyaba la teoría del calentamiento global. Dicho documento se basó en lo que ahora se sabe es corrupción de la ciencia y por ende, la integridad de la SAF está en juego.   

    Antes de la cumbre, el presidente ruso Medvedev se reunió con un grupo de científicos rusos, quienes en el 2005, habían ido en contra del ideólogo climático británico sir David King, el ex asesor de Tony Blair, entre ellos el jefe de la academia de ciencias rusa, Yuri Osipov y el académico Yuri Israel. Osipov hizo hincapié en que no había base científica para los tratados de Kyoto, aunque King había ejercido enormes presiones a favor de este. Medvedev aseguró a los científicos que tomaría su consejo y que Rusia no se vería involucrada en el juego político de otros. El mundo empresarial se ha asegurado, dijo, de que el negocio de ahorro de energía sea una lucrativa fuente de ingresos, obviamente es el olor a dinero lo que motiva a algunos líderes políticos a participar tan entusiastamente en este debate.

 

    En este respecto, es muy interesante que Blythe Masters, una de las mas importantes personalidades del banco JP Morgan, actualmente es el responsable en ese banco del tráfico de emisiones de CO2. La señora Masters presume que ella inventó el creativo instrumento financiero llamado Credit Default Swaps, que ha tenido una influencia no despreciable en desencadenar la crisis financiera mundial. En una especie de venta moderna de indulgencias, productores de los países industriales podrán comprar, por ejemplo, créditos de emision a través de Climate Care, una empresa situada en Oxford, que vende hornos de $8 dólares cada uno a mujeres en una aldea de Uganda. Naturalmente, los instrumentos financieros derivados de esas emisiones son vendidos a inversionistas externos y regresamos de vuelta a la misma vieja estafa que produjo el colapso de los mercados financieros en julio de 2007.

    La canciller alemana, Merkel, como científica de la naturaleza y ex ministra del medio ambiente, debe de demostrar la misma integridad que los científicos de la SAF y ordenar una investigación  de los nuevos hechos que han salido a la luz acerca de las investigaciones climáticas. Esa investigación tendría que desenterrar no sólo todos los antecedentes del Climagate, sino también investigar, por ejemplo, si los modelos matemáticos desarrollados para la predicción del clima son adecuados, para empezar, o si conducen precisamente al mismo tipo de errores que los pronosticos que hacen toda la bola del gremio economico, con respecto al desarrollo del sistema financiero.
        
    Pero también se tienen que cuestionar otros hábitos de pensamiento que se han desarrollado desde entonces. En la conferencia mundial de población en Bucarest en 1974 --o sea, antes de que ocurriera el cambio de paradigma cultural-- fue perfectamente claro a todas las ONG participantes que la "sobrepoblación" er un "bebé de Rockefeller". El problema real no es la sobrepoblación, sino la falta de desarrollo que "clama al cielo" como lo declara la encíclica de 1967 Populorum Progressio del Papa Pablo VI.

    El periódico danés Berlingske Tidende pusó el siguiente titular durante la conferencia del cambio climatico: "Un Nuevo Orden Económico Mundial se ha apoderado de la cumbre del clima". Esto probablemente no es cierto aun, pero fue un paso respetable en la dirección correcta. Ahora el seguimiento debe de ser rápido, porque el derrumbe sistémico global está en pleno apogeo, la serie de incumplimientos soberanos actuales y los potenciales se hacen cada vez más grandes. Islandia, Dubai y pronto Grecia, España y otros países podrían seguir. La pregunta de un nuevo sistema de Bretton Woods, la reimposición de los principios de la ley Glass Steagall y un nuevo orden económico mundial justo son cada vez más urgentes. En este contexto, la cumbre sobre el cambio climático en Copenhague fue una victoria parcial.