Los estados del noreste de EU firman pacto energético suicida

12 de enero de 2010

5 de enero de 2010 (LPAC).- En una maniobra que presionará aún más al alza los precios de la energía, expandirá la balcanización regulatoria y le dará a los especuladores otra fuente para su plan de 'topes y comercialización' de las emisiones de carbono, once estados del noreste y Atlántico medio de Estados Unidos se comprometieron a establecer "una norma de combustible bajo en carbono" para principios del 2011. El Instituto Americano de Petróleo se opone a esta movida y la respalda la Red de Inversionistas sobre Riesgo Climático, un club de especuladores lanzado en la primera Cumbre de Inversionistas Institucionales sobre Riesgo Climático en las Naciones Unidas en el 2003.

Una "norma de combustible bajo en carbono" no solo mide las emisiones del uso final del combustible, sino que trata de calcular las emisiones generadas durante la producción del combustible, y su uso en vehículos, industria, hogares y oficinas. Se dice que estos cálculos favorecer las llamadas energías renovables y los biocombustibles "avanzados". Por supuesto, no mencionan la energía nuclear. O como dice la "evaluación" de los estados, "una norma de combustible bajo en carbono (LCFS, por sus siglas en inglés) es un programa diseñado para bajar las emisiones de GHG [gas invernadero] de estos combustibles [vehiculares] y potencialmente también de los combustibles usados para calentar espacios. La LCFS es un programa con base en el mercado que aborda el contenido de carbono de los combustibles, bajando la intensidad de carbono (la cantidad de GHGs liberados por unidad de energía producida) de los combustibles usados en la región...El primer programa LCFS en la nación fue iniciado por el gobernador Schwarzenegger en California en el 2007, y se están considerando programas similares en Oregon, Washington y otros 10 estados del Medio Oeste".

El objetivo manifiesto de la iniciativa del Noreste es bajar las emisiones de carbono en un 80% en relación a los niveles de 1990.

The Hill afirma abiertamente que "un objetivo del esfuerzo es importar petróleo producido en las arenas petroleras de Canadá" (la extracción de arenas petroleras es una tecnología retrógrada que requiere de cantidades tremendas de agua). Aunque China ha firmado contratos para comprar petróleo de las arenas petroleras canadienses, destaca The Hill que hay oposición a construir oleoductos para transportar el petróleo a la Costa Oeste para los mercados asiáticos. Al hacer más difícil exportar el producto al noreste de EU, socavaría aún más el desarrollo de las arenas bituminosas.

Los once estados que se han unido al pacto suicida son Pensilvania, y los diez estados en la Iniciativa Regional sobre Gas Invernadero (RGGI), una operación de tope y comercialización que tiene como blanco las plantas eléctricas: Connecticut, Delaware, Maine, Maryland, Massachusetts, Nueva Hampshire, Nueva Jersey, Nueva York, Rhode Island y Vermont. El programa RGGI ya ha establecido límites a la cantidad de carbono que puede liberar cada estado a la atmósfera, y requiere que los operadores de las plantas eléctricas liciten para obtener permisos para compensar por sus emisiones.