¿Asesinará Nerón a Séneca ahora?: La charada está terminando

20 de enero de 2010

¿Asesinará Nerón a Séneca ahora?:

LA CHARADA ESTA TERMINANDO

por Lyndon H. LaRouche, Jr.

20 de enero de 2010

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Yo ya había identificado esa evidencia, en una transmisión internacional por Internet que hice el 11 de abril de 2009, dato por dato, que me indicaba, con certeza, que a menos que el Presidente Barack "Narciso" Obama transitara por un virtual "Camino de Damasco", estaría ya prácticamente casi condenado por sí mismo a concluir su breve gestión en la Casa Blanca en una reescenificación del reinado del emperador romano Nerón, relativamente a corto plazo. La gente inteligente que en esa ocasión había dudado de lo que dije, ya debe estar ahora exhibiendo un rojo brillante de rubor.

Ahora se ha llegado al punto en que, con la reciente elección senatorial en Massachusetts, este Nerón está a punto de tumbarse a sí mismo de una manera que impactará al mundo. Yo no soy un predictor; tengo desprecio por las simples predicciones, pero, soy más bien un pronosticador muy bueno. La gente inteligente y bien informada toma mis advertencias en dichas materias muy seriamente, en especial después de lo que sucedió ayer en Massachusetts.

Obama es casi tan inteligente como un juguete de cuerda preprogramado; como los personajes de Shakespeare en el Rey Lear, Macbeth y Hamlet, su perdición autoinflingida está empotrado en su carácter personal; es el tonto que cree en su imagen de sí mismo. ¡Es el pobre "Séneca" del cuento de Obama, quienquiera que sea el que un Obama preprogramado escoja para ese papel predestinado en su sueño, quien pudiera merecer tu compasión en este asunto!

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Es importante que tú, entre otros, tomes el momento de turbación presente del Presidente Obama muy seriamente. El destino no solo de nuestra república, sino de la civilización actual en su conjunto, depende de que reconsideres rápidamente las políticas que muchos de ustedes, en particular, habían adoptado implícitamente hasta este momento.

Si el Presidente Franklin Roosevelt hubiese vivido para iniciar el mundo posterior a la Segunda Guerra Mundial, la historia de este planeta, desde el 12 de abril de 1945 en adelante, hubiera sido muy diferente a lo que sucedió en este planeta desde ese momento. El general Donovan de la O.S.S., y probablemente sus colegas Max Corvo y Bill Casey, hubiesen concordado conmigo, si estuviesen vivos hoy, en que no hubiera habido el bombardeo nuclear a Hiroshima y Nagasaki, ni "Guerra Fría", si Roosevelt no hubiera muerto. Se hubiera desintegrado el sistema colonial del mundo poco después de la conclusión de la guerra. El Reino Unido hubiera llegado a ser una nación próspera, pero no un imperio.

Es necesario ver tales cuestiones como lo implica el modelo que se presenta al final de En defensa de la poesía de Percy Bysshe Shelley. Es la noción de dinámica de Godofredo Leibniz, como lo expresa Shelley en esas páginas, que lo hace a la manera de establecer "el espíritu de una era" como lo hacen los grandes poetas y dramaturgos clásicos. El momento de la victoria al final de la Segunda Guerra Mundial fue el momento de gran oportunidad, a partir del cual fluiría, se esperaba, el curso de la historia subsecuente de la posguerra.

El comentario que el general Donovan le hizo en voz baja sombría a Max Corvo, cuando ambos salían de la antesala del despacho presidencial de un Presidente Franklin Roosevelt moribundo, fue: "Se acabó". Un gran momento en la historia mundial estaba a punto de perderse en el momento en que la muerte del Presidente fuera cierta.

En este momento de la historia mundial, hemos llegado, una vez más, a tal momento histórico, definido dinámicamente, en una larga ola de la historia desde ese momento. Si Estados Unidos, Rusia, China e India pueden unir sus esfuerzos a favor de un nuevo sistema de un renacimiento impulsado por la energía nuclear, de la civilización mundial hoy casi destruida, el mundo tiene un breve momento de oportunidad para reanudar el destino pospuesto que había existido hasta el momento en que el Presidente Franklin Roosevelt estaba a punto de morir.

Desafortunadamente, el papel del individuo especial en la historia, es a menudo muy mal entendido.

El verdaderamente grande artista clásico individual, tales como un J.S. Bach, un Federico Schiller, o un Percy Bysshe Shelley, irradia un aura de creatividad, un aura que asume una influencia que existía antes de que el artista surgiese, y la cual irradia en la cultura de la sociedad más o menos mucho después de su partida mortal. Figuras tales de la ciencia o la poesía irradian un aura mientras viven y después de que han fallecido. La imagen de la viuda de Federico Schiller pasándole retazos de la poesía de su esposo a los voluntarios que marchaban a la guerra de liberación contra el tirano Napoleón, ejemplifica ese principio, de la manera en que yo registro la imagen de un Presidente Franklin Roosevelt recién fallecido, como se lo decía a un grupo de soldados camaradas en India, en la noche de ese día en que recibimos la noticia de la muerte del Presidente Franklin Roosevelt.

En la ciencia, Leibniz ejemplifica esta inmortalidad manififesta del papel de la personalidad creativa extraordinaria, al igual que Bernhard Riemann lo representó para tales grandes genios del siglo 20 como Alberto Einstein y el académico V.I. Vernadsky. En la política, para los de mi generación, el Donovan de la O.S.S., y tales de sus asociados cercanos que yo conocí como Casey y Corvo, fueron portadores de tal antorcha inmortal, una antorcha similar a la noción de Shelley del espíritu de una era.

La mayor desventura del pobre Presidente Barack Obama, es que él representa una cualidad de lo peor del espíritu de su tiempo, un espíritu de vasallaje a un imperio británico foráneo, un espíritu prácticamente traidor, virtualmente satánico de la era de la decadencia de la civilización trasatlántica. No podría sufrir mayor castigo que ser lo que ha llegado, en tan corto período de tiempo, a representar el espíritu del mal que representa hoy su política de atención médica. Él y todos los que comparten su destino están, como los doctores nazis sobrevivientes de Hitler en los juicios de la posguerra, o el ex primer ministro Tony Blair de Gran Bretaña, consecuentemente condenados a la infamia.

Lo que sucedió en Massachusetts este martes se debe entender en esos términos de referencia de vida espiritual.

¡Las Furias se juntan para la tormenta!

30-30-30