El director de la NASA Bolden confirma el fin de los vuelos espaciales tripulados de EU

3 de febrero de 2010

30 de enero de 2010 (LPAC).- Durante una conferencia de prensa esta semana en su visita a Israel, que prácticamente no se cubrió en absoluto en EU, el administrador de la NASA Charles Bolden anunció que próximamente habrá "cambios dramáticos" en el programa espacial tripulado de la NASA. Después del retiro del Transbordador Espacial, planeado para fines de este año, quien se encargará de transportar personas a la Estación Espacial Internacional serán "entidades mercantiles estadounidenses o entidades extranjeras", afirmó Bolden. Agregó que esto llevará a "un debate sobre si la NASA necesita astronautas" en absoluto, dado que EU ya no va a volar vehículos tripulados durante varios años. De hecho se duda de que, bajo el programa propuesto, puedan EU enviar astronautas a la estación espacial en la próxima década o más. Y el retorno del hombre a la Luna, que estaba planeado para el 2020, ya ni siquiera aparece en la pantalla del radar.

Bajo el presidente Bush la NASA empezó un programa para obtener fondos y ayudar al arranque de compañías comerciales que desarrollaran naves espaciales para transportar carga a la estación, después de que se retirase el Transbordador. Los pocos vehículos que se han probado han fallado casi todos. Ahora, parece que el gobierno de Obama está proponiendo que se le quiten a la NASA $6 mil millones de dólares de su presupuesto en los próximos cinco años y se les den básicamente a estas mismas compañías, para que desarrollen los vehículos que transporten astronautas. El Panel de Asesoría sobre Seguridad Aeroespacial independiente de la NASA se opuso a esta idea desquiciada, destacando que los vehículos diseñados por la NASA, que se están probando, están en óptimas condiciones en términos de seguridad, mientras que las propuestas comerciales no son nada más que promesas y diseños en papel. El gobierno espera una confrontación con el Congreso sobre la cancelación de los programas de la NASA, que, al igual que cuando se puso fin a Apolo, llevará a la pérdida de decenas de miles de empleos altamente calificados.

Esta propuesta de "comercialización" se presenta supuestamente para "ahorrar dinero", en contraste con la terminación del desarrollo y las pruebas de la cápsula espacial Orión de la NASA y su lanzador de cohetes Ares. Todos los intentos que se han hecho en el pasado para tratar de "comercializar" la infraestructura espacial, han fracasado, dejando a EU sin cierta capacidad vital que solo el gobierno puede y debe costear. El depender del sector privado para el lanzamiento de astronautas pone en peligro la existencia misma de la exploración espacial.

Lyndon LaRouche dijo que "esto es como la política de Rohatyn y Shultz para que hubiesen ejércitos privados, en vez del Ejército de los Estados Unidos. Esta es también la misma política de nuestro ex vicepresidente".