Las implicaciones de los brotes de malaria entre los soldados estadounidenses desplegados en Haití

1 de marzo de 2010

28 de febrero de 2010 (LPAC).— Un vocero de las fuerzas armadas de Estados Unidos informó hoy que seis soldados estadounidenses que participan en las misiones de rescate en Haití se han contagiado de malaria, uno de los cuales fue evacuado para darle tratamiento, los otros ya se están recuperando, y está previsto que regresen a sus tareas.

El brote de malaria es más grande y más complicado de lo que se ha admitido hasta ahora, de acuerdo con un muy connotado epidemiólogo, quien fuera uno de los pocos individuos que "estuvo en lo correcto" durante las fases iniciales de la epidemia del SIDA, y que tiene una particular experiencia en enfermedades transmitidas por insectos. Hoy en una discusión el informó que 16 soldados estadounidenses que están desplegados en Haití contrajeron malaria, y dos de ellos fallecieron; uno por fallas respiratorias, y el otro de inflamación del cerebro. En todos los 16 casos, la variedad ha sido identificada como malaria falciparum, que es la variedad más común en Haití.

Sin embargo, tenemos que suponer que lo que estamos viendo es una nueva variedad mucho más virulenta que la falciparum, ya de por sí peligrosa. A todo el personal militar estadounidense que está desplegado en Haití, 48 horas antes del despliegue, se le está dando a tomar doxycycline, un antibiótico que el ejército usa para prevenir la malaria, con una dosis adicional de 90 días (las pastillas se deben tomar diariamente), como fuera recomendado por las directrices de salud federal y el protocolo militar.

Ciertamente no todos los soldados toman sus medicinas, e incluso si se toman como están indicadas, las pastillas no son 100% eficaces. Pero esa es la razón de porqué el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades y los protocolos militares planean un enfoque estratificado, para reducir los riesgos de diferentes maneras.

Las tropas que son desplegadas a regiones de malaria, supuestamente deben tener sus uniformes tratados con permethrin, un insecticida que se le rocía a los uniformes, que luego debe ponerse a secar. También deben ponerse otro repelente, DEET, varias veces al día en las partes del cuerpo en que la piel está expuesta, y deben usar un mosquitero tratado químicamente. Pero, en su mayor parte, como resultado de los recortes de presupuesto, no siempre se toman esas medidas, o se hace esporádicamente.

Al consultar con un vocero del Fuerte Bragg (la mayoría de las afectados son miembros de la División Aerotransportada 82), dijo que no sabía si las tropas habían tratado sus uniformes, pero agregó, "debieron haberlo hecho". Dijo que sabía que sí habían embarcado para Haití, contenedores y contenedores con los mosquiteros para los 10,000 soldados que fueron desplegados. En cuanto a si les llegaron, "yo no puedo decir nada al respecto", dijo.

Sin embargo, un contacto habló con uno de los doctores en el lugar que estuvo involucrado en el diagnóstico inicial, y dijo que las unidades nunca recibieron sus mosquiteros, y observó que el uso de los insecticidas era mínimo.

demás se han reportado varios casos de leptospirosis, una enfermedad bacterial Además se han reportado varios casos de leptospirosis, una enfermedad bacterial causada por el contacto con la orina de animales infectados, que se encuentra a menudo en las aguas contaminadas. Pero se puede prevenir el contagio de la leptospirosis tomando doxycycline, así que el hecho de que las tropas estadounidenses se estén contagiando con esta infección A PESAR del hecho de que está tomando estas medicinas preventivas, de manera similar también indica que estamos frente a una cepa más virulenta y resistente a esos medicamentos.

Las implicaciones globales de esto deberían ser claras. Y, si bien de requiere un cambio inmediato en el protocolo recomendado para el personal estadounidense, va a ser muy difícil salir con uno que sea 100% efectivo. También, si esto está sucediendo a una población con una inmunidad de grupo relativamente alta, que ADEMÁS se le ha administrado medicamentos profilácticos, el impacto sobre la población haitiana, un grupo cuya inmunidad estaba ya gravemente en peligro ANTES del terremoto, podría borrarla del mapa.

Y, si hemos aprendido algo de la epidemia del SIDA, el potencial global para un holocausto biológico, con un alcance que va mucho más allá de las regiones aquejadas inmediata y colateralmente, es real y potencialmente catastrófico.

Boots