Terroristas chechenos, entrenados por la secta Saudi Wahhabi, matan a 38 en el metro de Moscú

31 de marzo de 2010

30 de marzo de 2010 (LPAC) — Una terrorista suicida hizo estallar una bomba poco antes de las 8:00 am el lunes 29 de marzo en la estación Lubyanka del metro de Moscú. Unos 45 minutos después explotó otra bomba en la estación Parque Kultury, cerca del Parque Gorky. Los dos bombazodes mataron a 38 personas y dejaron heridas a otras 60. En una reunión transmitida por televisión, el Presidente Dmitry Medvedev, el jefe del Servicio de Seguridad Federal, Alexander Bortnikov dieron que los fragmentos corporales de las dos personas que cargaban las bombas apuntan a una conexión al Cáucaso. El mes pasado, el líder de los rebeldes chechenos, Doku Umarov, advirtió a los rusos en una entrevista en un portal de Internet afiliado a los rebeldes, que "la guerra llegará a las ciudades".

Detrás de este acto demencial se halla la mano de dos fuerzas externas, representadas por el wahhabismo engendrado en Arabia Saudita, y la política británica para debilitar a Rusia. El entrenamiento de esos terroristas, junto con los terroristas uzbekos e uigures chinos se llevó a cabo en la región tribal de Pakistán, en Waziristán del Norte. Había informes de que desde agosto último estos terroristas se comenzaron a desplazar hacia sus bases nacionales para desatar una yihad contra los gobiernos de Asia Central y Rusia.

De acuerdo a un contacto de inteligencia indio de muy alto nivel, que da seguimiento a las actividades terroristas de la región, los informes provenientes de la región caucásica de Rusia indican que terroristas yihadistas siguen en actividad en la región de Ingusetia, en la frontera con Chechnya. En febrero, se reportó cuando menos 20 insurgentes muertos en una operación de las fuerzas de seguridad rusa en Ingusetia. Muchos chechenos trabajan como guardias de seguridad y en labores manuales de los centros comerciales de Moscú. A menudo, chechenos pro al-Qaeda los utilizan para crear células clandestinas en Moscú.

También es de señalar que quienes entrenan a los chechenos son wahhabis, que son adversarios violentos de los shia, y orientados hacia el desmantelamiento de los Estados nacionales soberanos para instalar califatos en su lugar. Muchos de esos entrenadores son de origen checheno asentados desde hace cientos de años en Jordania y otros países del Medio Oriente. Imbuidos en la versión ortodoxa wahhabi del Islam, promovida por los sauditas, se han convertido en terroristas en esencia y operan para Arabia Saudita y Gran Bretaña para socavar a todas las naciones soberanas de Asia Central y Rusia.

Este nexo del terrorismo caucásico, el financiamiento saudita y el entrenamiento wahhabi, se expuso al público por primera vez en la edición de Executive Intelligence Review del 10 de septiembre de 1999.