Siguen aumentando las causas para el enjuiciamiento de Obama o su remoción del cargo

4 de abril de 2010

3 de abril de 2010 (LPAC) — Lyndon LaRouche destacó ayer dos elementos de la creciente lista del acta de acusación contra el Presidente Obama, que certifican su enjuiciamiento inmediato o la renuncia de su cargo. El viaje de 24 horas de Obama a Kabul, capital de Afganistán, la semana pasada, donde fustigó al Presidente Karzai por "corrupción", pero ni siquiera mencionó para nada el tráfico de opio, representa un cambio de fase. En el contexto de la activación del terrorismo dentro de Rusia proveniente de las redes "chechenas" anglosauditas financiadas y respaldadas logísticamente por el tráfico de opio afgano, la negativa de Obama a cooperar con Rusia en una genuina guerra a las drogas, indignó a los rusos y anuló el logro del reciente acuerdo bilateral de la diplomacia entre Hillary Clinton y el Ministro de Relaciones Exteriores ruso, Lavrov, sobre la reducción de armas nucleares. Más allá del factor de Rusia, la política de Obama hacia Afganistán es equivalente a traición, y justifica su inmediata remoción del cargo, por enjuiciamiento o renuncia para evadir el enjuiciamiento. Estemos claros: Nadie, fuera de Lyndon LaRouche, va a decir la verdad sobre Obama y la urgente necesidad de su remoción del cargo. Es nuestra misión, y de nadie más, conducir esta pelea. Lo que está en juego es enorme. La supervivencia misma de Estados Unidos y del mundo entero está de por medio. Si Obama sigue en el cargo, o si lo eliminan en un asesinato diseñado por los británicos, Estados Unidos estría condenado. Nuestra mejor pieza en esta pelea es Obama mismo. Cada día se condena el mismo, de palabra y obra, lo cual atrae más y más gente a la fea conclusión de que tiene que ser removido del cargo, por los medios constitucionales claramente definidos. En los últimos días, el mayor delito de Obama en contra de Estados Unidos ha sido su política hacia Afganistán, de apoyo a los guerreros del opio creados por los británicos, que están apuntando sus armas hacia soldados estadounidenses.

Bajo el llamado Plan Obama-McChrystal para Afganistán, los soldados estadounidenses son embarcados para pelear contra una insurgencia Talibán que se financia plenamente del mismo tráfico de opio que Estados Unidos se ha negado a destruir. Al no conducir una guerra a las drogas en serio, de acuerdo a los lineamientos del famoso plan de 15 puntos de Lyndon LaRouche de 1985, Obama está enviando a los soldados estadounidenses a morir, a pelear con un enemigo que es parte integral del aparato británico de guerra del opio, ¡del cual Obama mismo es parte!

Se ha informado que a fines de febrero, el general Stanley McChrystal realize una conferencia de prensa en la villa de Marja en la provincial de Helmand, en Afganistán, para promover el "éxito" reciente de los infantes de marina estadounidense que sacaron al Talibán de esa zona, como la primera acción bajo el "nuevo" plan de contrainsurgencia de Obama. La zona en torno a Marja produce el 40% de la oferta mundial de opio, y los soldados estadounidenses no hicieron nada al respecto. La villa de Marja, donde McChrystal hizo su exhibición de relaciones públicas, se conoce como el lugar de mayor concentración de laboratorios de heroína en el mundo. Todos ellos quedaron intactos, después del "éxito" militar estadounidense ahí.

No se trata de incompetencia. Se trata de una política de apoyo, de arriba abajo, al negocio afgano del opio, que constituye una parte integral del imperio financiero extraterritorial global de Gran Bretaña. Esa política viene de la Casa Blanca de Obama, del Presidente y de los economistas conductistas que lo han rodeado.

En una conferencia reciente en Kabul, el jefe de la política antidrogas de Rusia, Viktor Ivanov, informó, con base en datos de las Naciones Unidas, que el opio afgano genera $65,000 millones de dólares al año (sin duda, una cifra muy subestimada). Mil millones de esos dólares se dividen entre los agricultores de amapola y el Talibán, y el resto va a lugares como Dubai y las Islas Caimán, para abastecer las operaciones financieras extraterritoriales británicas. Como lo destacó LaRouche hoy, todo ese sistema financiero extraterritorial británico hay que barrerlo. Para eso es indispensable una normativa como la Glass-Steagall a nivel global para reorganizar todo el sistema financiero. Tiene que haber un sistema crediticio soberano, que reemplace al actual sistema monetarista británico. Arrasar al sistema extraterritorial y arrasar al imperio británico, que hoy día es lo mismo que el imperio de Narcotráfico, S.A., tal y como lo fue en su cúspide de las Guerras del Opio del siglo 19.

La segunda obra de Obama es su compromiso con una criminal austeridad schachtiana genocida en contra del pueblo estadounidense. Típico de su compulsión narcisista como Nerón, Obama le anda dando vueltas al país haciendo alarde del hecho de que le mintió al pueblo estadounidense y al Congreso sobre la ley de dizque atención médica. El viernes por la mañana salió en CBS-TV con la mentira de que había forzado la aprobación de la ley de atención médica porque si no, Estados Unidos habría caído en bancarrota, como resultado de los costos estratosféricos en la atención médica. La ley de salubridad fue pura austeridad schachtiana. En realidad, Obama ha llevado a la quiebra a Estados Unidos con el rescate financiero a los bancos, y con su negativa absoluta a tomar cualquier medida para crear empleos productivos mediante la inversión en infraestructura. Si quieren sacar a Estados Unidos de su estado actual de bancrrota, entonces hay que sacar a Obama ahora, mediante el enjuiciamiento o la renuncia. Bush era malo, pero Obama es mucho peor, si consideran su presidencia desde el punto de vista del aumento en la tasa de mortalidad. ¡La política de Obama mata! Ahora tenemos el espectro de mensos como Steny Hoyer, que pide respaldo del Congreso para los supuestos hallazgos de la comisión de austerida de Obama.

Aunque tenemos una lista creciente de causas para el enjuiciamiento de Obama, los británicos están maniobrando para crear el ambiente para una operación terrorista en grande, como el asesinato de Kennedy, o un ataque tipo 9-11. Entre el 15 y el 19 de abril, la capital del país, Washington, D.C., y la zona que la rodea, va estar saturada con operaciones de pandillas versus contrapandillas de izquierda-derecha. Los británicos están usando piezas que les quedaron de sus operaciones de fines de los 1990 cuando se lanzaron contra la Presidencia de Clinton, para crear el escenario para algo en grande. Recuerden que durante el verano de 2001, nosotros advertimos de que era inminente un ataque terrorista grande. Veíamos la saturación del ambiente, aunque no teníamos indicios adelantados de los detalles específicos del ataque planeado a las Torres Gemelas y al Pentágono. Ahora, una vez más, se han puesto en movimiento una densidad de operaciones que involucran a conocidas piezas británicas. Estamos preparando un expediente de lo que sabemos sobre esta operación que se desenvuelve. Al hacer pública la advertencia a nombre de Lyndon LaRouche le va a crear serios problemas a los británicos. Obama es punto por punto una pieza de los británicos como lo hemos documentado. Es malo, malo, malo. Pero desde el punto de vista de Lodnres, Obama es una bala gastada, ya sin ninguna utilidad. Desde la "aprobación" de la ley de salubridad modelada en los Nazis, Obama es odiado por una mayoría creciente de estadounidenses.

Obama se tiene que ir, pero por los medios prescritos por la Constitución Federal de Estados Unidos.